Noticias desde Gran Canaria sobre la antigua estación de radio de San Lorenzo (y unas zapatillas Nike)

Unas zapatillas Nike Mars Yard Overshoe de Tom Sachs expuestas en Maspalomas (enero 2021). Fotografías cortesía de Inmaculada Reyes.
Unas zapatillas Nike Mars Yard Overshoe de Tom Sachs expuestas en Maspalomas (enero 2021). Fotografías cortesía de Inmaculada Reyes.

Inmaculada Reyes me ha enviado muy amablemente desde Maspalomas, estas fotografías de unas zapatillas de Nike con apariencia de bota lunar. Al parecer, están expuestas en un centro comercial que hay justo al lado del Faro de Maspalomas.

Es casualidad que ese centro comercial se construyó justo en una de las tres parcelas que conformaban la primera estación de la NASA, la que participó en los Programas Mercury y Géminis. En concreto se trata de la parcela en donde se ubicaba el radar Verlort.

Tom Sachs y sus Nike Mars Yard Overshoe de clara inspiración "apolónida".
Tom Sachs y sus Nike Mars Yard Overshoe de clara inspiración "apolónida".

No conocía la historia de esas zapatillas o botas, pero investigando en la web de Nike vemos que las diseñó Tom Sachs y se las puso el nombre de Mars Yard Overshoe. Parece ser que se diseñaron para combatir el frío y el agua del final del invierno, es decir, allá por el mes de marzo. De ahí que estas zapatillas tengan el apodo de “March Yard (March es marzo en inglés). Sachs, además, es un apasionado de la exploración espacial y la verdad es que eso no se puede dudar mucho viendo como estas botas se inspiraron enormemente de las que llevaron los astronautas del Programa Apolo sobre la Luna.  Al menos, eso sí, las Mars Yard Overshoe son más baratas, y eso que se lanzaron en 2018 con un precio de 437 “leuros”. En fin, una curiosidad más.

Las botas que llevaban los astronautas en la Luna con el Programa Apolo
Las botas que llevaban los astronautas en la Luna con el Programa Apolo

¡Ah! en el cartelito explicativo de la tienda, se lee que las famosas palabras de Neil Armstrong sobre la superficie lunar, se recibieron por primera vez en Maspalomas y eso no es cierto del todo ya que, cuando Armstrong salió del módulo lunar, la cobertura de la misión se hacía desde las antenas de Australia. No quiero con esto quitar mérito a la estación de Maspalomas, en donde si se escuchó unas horas antes, junto con la estación de Fresnedillas de la Oliva (Madrid), la otra famosa frase de Armstrong de que “el Águila ha aterrizado” (The Eagle has landed).

Arriba: José Luis Carratalá. Abajo: Estación de radio de San Lorenzo (Gran Canaria). Fotografías cortesía de Inmaculada Reyes.

Sin embargo, lo interesante de este artículo no son esas zapatillas de Nike, sino que parece ser que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se ha decidido arreglar el solar en donde se ubicó, desde noviembre de 1930, la estación de radio de San Lorenzo. Esta estación, que operó la empresa Transradio Española, dio soporte a la estación de NASA en Maspalomas durante los Programas Mercurio y Géminis, retrasmitiendo, por Alta Frecuencia (HF), lo que se recibía en ellas hacia Londres y de ahí, por cable submarino al Control de la misión en Estados Unidos. El nombre propuesto para la plaza es el de José Luis Carratalá Casteig (Oficial radiotelegrafista de la estación).

Esperemos que esta iniciativa se lleve a cabo y se instale allí algún tipo de placa en donde se recuerde la importancia que tuvo ese lugar en los inicios de la carrera espacial.

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El diagrama de Venn de los astronautas norteamericanos del Mercury al Trasbordador

US Astronauts on primary crew (Diagrama de Venn de los primeros astronautas norteamericanos). Fuente: @beckephysics
US Astronauts on primary crew (Diagrama de Venn de los primeros astronautas norteamericanos). Fuente: @beckephysics

Christopher Becke publicó en su cuenta de Twitter, a finales del pasado mes de octubre, este estupendo diagrama de Venn. En él se puede ver, ordenados, a todos los astronautas norteamericanos que volaron desde las primeras misiones del Programa Mercury hasta las del Transbordador espacial.

Es realmente curioso y clarificador, y reconozco que me he pasado bastante tiempo estudiándolo porque creo que es una herramienta muy cómoda y sencilla para chequear información rápida en lo referente a las misiones en las que tomaron parte los primeros astronautas de Estados Unidos.

El caso de Vance Brand es el único que he detectado que habría que modificar, puesto que también participó en vuelos del Transbordador y se le ha debido pasar a Becke.

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El Programa Apolo y el arte gráfico (pop) norteamericano en el CaixaForum de Madrid

“Arena I State I from Stoned Moon Series”, “White walk from Stoned Moon” y “Braked from Stoned Moon Series”.
Arena I State I from Stoned Moon Series”, “White walk from Stoned Moon” y “Braked from Stoned Moon Series” de Robert Rauschenberg.

Recientemente estuve visitando la exposición “El sueño americano. Del pop a la actualidad” que se puede ver en el CaixaForum de Madrid (Paseo del Prado nº 36) sobre el arte gráfico en Norteamérica, que eclosionó en 1960, proporcionando una visión fresca y diversa de los artistas ante los distintos períodos de profundos cambios sociales y políticos que se estaban viviendo en Estados Unidos.

Para mi sorpresa pude ver que se exponían cuatro obras relacionadas con el Programa Apolo y la carrera espacial en general. Se trata de cuatro litografías de Robert Rauschenberg (1925 – 2008).

"Sky garden from stoned moon series" (Jardín celeste, de la serie Luna en piedra) de Robert Rauschenberg. 1969.
"Sky garden from stoned moon series" (Jardín celeste, de la serie Luna en piedra) de Robert Rauschenberg. 1969.

Sky Garden from Stoned Moon Series (Jardín celeste, de la serie Luna en piedra) de 1969 en la que se percibe un Cohete Saturno V, un módulo de mando y una huella lunar entre otros motivos relacionados con el Programa Apolo. Es una obra que mide 2,2 metros de altura y sugiere la sensación de asombro, teñida de aprensión, que muchos estadounidenses sintieron sobre la relación entre el hombre y la tecnología durante este período histórico.

Las otras tres litografías se titulan Arena I State I from Stoned Moon Series”, “White walk from Stoned Moon y “Braked from Stoned Moon Series”. Todas estas cuatro obras han sido cedidas por el Museo Británico de Londres para esta exposición que se puede ver hasta el 31 de enero de 2021.

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¿Por qué son necesarias tres estaciones terrestres para el seguimiento de naves espaciales?

Apollo Spacecraft Systems Familiaritation (1967)

Brujuleando en el manual de entrenamiento Apollo Spacecraft Systems Familiaritation, publicado en 1967 para instruir sobre distintos aspectos relacionados con el joven Proyecto Apolo, encontré este maravilloso gráfico titulado S-Band ground station geometry (Geometría de las estaciones terrestres en banda S).

S-Band ground station geometry (Geometría de las estaciones terrestres en banda S)

Para cubrir todo el espacio de forma permanente, teniendo en cuenta la rotación de la Tierra, al menos hay que colocar tres estaciones separadas 120º cada una. Como la estación de Goldstone era la principal, eso determinaba unas zonas muy concretas al Este y al Oeste de ella. Por eso se eligió Canberra y Madrid para instalar las otras dos estaciones. Hasta aquí todo es más o menos conocido. Sin embargo, podemos darnos cuenta de algunas cosas más.

Hay tres zonas de solapamiento (Overlapping Coverage). En esas zonas, y durante un tiempo determinado, dos de las estaciones podrían estar en contacto en el mismo momento con la nave espacial. Esas zonas de solapamiento están situadas sobre las 4.000 millas de altitud (4.000 millas es el radio de la Tierra, equivalentes a 6.370 kilómetros aprox.). Quiere esto decir que hay otras tres zonas en las que, si la nave no ha alcanzado esa altitud, las antenas de seguimiento no serían capaces de detectar la nave. Estas zonas se muestran en color rojo en el gráfico siguiente.

Zonas ciegas

¿Cómo puedes solucionar este problema? Muy fácil, poniendo más estaciones entre las tres principales.

Para el caso concreto de las misiones Apolo, todo el mundo sabe que despegaban desde Cabo Cañaveral, es decir, en la zona situada entre Goldstone y Madrid. Si observamos los datos del lanzamiento del Apolo 11, vemos que el cohete Saturno V se colocó en órbita terrestre a una altitud de casi 200 kilómetros, pasados 11 minutos desde el lanzamiento (700 segundos).

Fase de ascenso del cohete Saturno V - Apolo 11 - (Fuente: as-505-postflight-trajectory - Boeing)

200 kilómetros es una altitud bastante alejada de los 6370 kilómetros que decíamos antes. Por eso NASA debía poner una serie de estaciones de seguimiento secundarias entre las tres principales. En órbita terrestre, las estaciones principales podrían detectar al cohete Saturno V antes de la TLI (Inyección Trans Lunar) pero al tener una altitud tan baja éste pasaría muy rápidamente por la zona de cobertura recorriéndola en muy poco tiempo.

Órbita terrestre del Apolo 11 - (Fuente: as-505-postflight-trajectory - Boeing)

Conclusión: En un vuelo a la Luna, a partir de una altitud similar al radio de la Tierra (6.370 km), con tres estaciones de seguimiento separadas 120 º cada una, es más que suficiente para controlar permanentemente a la nave espacial.

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The fallen astronaut, el documental sobre la única obra de arte que hay en la Luna

The fallen astronaut (El astronauta caído) es la única obra de arte que se llevó a la Luna durante el Programa Apolo. Pero detrás de esta pequeña figurita de aluminio que reposa desde el uno de agosto de 1971 sobre la superficie lunar, hay una sorprendente historia envuelta de escándalos y conflictos. La aventura de esta escultura y de su autor, el belga Paul Van Hoeydonck, es lo que se cuenta en el documental del mismo título que se puede ver estos días en Prime Video de Amazon.

PAUL VAN HOEYDONCK Y EL ESPACIO

Desde que se lanzó el Sputnik, Van Hoeydonck tuvo el convencimiento de que su obra artística debería reflejar el nuevo comienzo espacial y lo que ello significaba para el ser humano. Por ello, a principios de los años sesenta, se trasladó a los Estados Unidos para continuar allí con su carrera profesional en la galería de Dick Waddell. Pero en 1968, con motivo del estreno de la película “2001: Una odisea en el espacio”, Paul empezó a pensar en la idea de un monolito en la Luna, como se puede ver en el film de Kubrick. Pero no fue hasta el año que siguiente, el año del Apolo 11, cuando la directora de la galería, Louise Tolliver Deutschman, comentó con Waddell la idea de poner una escultura de Van Hoeydonck en la Luna.

Paul Van Hoeydonck y su escultura lunar
Paul Van Hoeydonck y su escultura lunar

Aunque al principio la idea le pareció una locura a Paul, aquello acabó por convertirse en un proyecto real. Hay que recordar que, para el artista belga, en aquellos años, Cabo Kennedy era el sitio más romántico que había en la Tierra. Sin embargo, llegados a ese punto, había que decidir dos cosas. Por un lado, el tipo de obra que tendría que crear Van Hoeydonck y por el otro el cómo se lograría meter esa pieza en el módulo lunar con la ayuda de alguno de los futuros astronautas que pisarían la Luna. Esto último realmente era lo más complicado de conseguir.

Los astronautas del Programa Apolo, en aquellos días, eran personas muy populares y famosas por lo que la NASA los tenía muy protegidos y era realmente complicado el poder acercarse a ellos para plantearles cualquier cosa. De hecho, Van Hoeydonck se trasladó unos días a Cabo Cañaveral para ver si de forma más o menos casual podía coincidir con alguno de ellos en la zona de Cocoa Beach. Aquella estrategia resultó infructuosa así que tenían que pensar en otra cosa.

EL APOLO 15 LLEVARÍA LA ESCULTURA

Un día, Louise Tolliver Deutschman recordó que conocía a un posible intermediario. Se trataba de un golfista profesional, relaciones públicas de la marca francesa de polos Lacoste, llamado Danny Lawler. El mensajero, como también era conocido con el fin de salvaguardar su identidad, hizo su trabajo y consiguió organizar una cena en un restaurante de Cocoa Beach entre Van Hoeydonck y la tripulación del Apolo 15. En aquella velada, ocurrida dos meses antes del lanzamiento de la misión, surgió la chispa y el acuerdo: la tripulación del Apolo 15 llevaría una obra de arte del artista belga.

Tripulación del Apolo 15 (Izq. a dcha: Scott, Worden e Irwin).
Tripulación del Apolo 15 (Izq. a dcha: Scott, Worden e Irwin).

Paul empezó a trabajar rápidamente en un prototipo sencillo pero muy alegórico: una pequeña figura humana de yeso y plexiglass, metida en una cápsula trasparente, que simbolizara el viaje épico del ser humano por el espacio. Sin embargo, la idea que tenían los astronautas del Apolo 15 iba en otro sentido. Ellos querían hacer una especie de memorial en recuerdo a los astronautas y cosmonautas fallecidos en la exploración espacial hasta ese momento. Y aquí surgió el primer problema. Cada parte implicada tenía su propia visión que, parece ser, no compartió con la otra.

Van Hoeydonck siguió trabajando en su prototipo teniendo en cuenta los requisitos que la NASA imponía: debería ser algo pequeño y de poco peso que, además, fuera capaz de resistir la gran variación de temperaturas que existe en la superficie lunar. Por esto, el artista belga usó el aluminio como material para la escultura humana, eliminando la parte de la cápsula porque presentaba un posible riesgo de incendio. Además, como última exigencia, la figurita no tendría género ni raza reconocible. Y todo este proyecto, incluyendo el nombre del artista, no podía ser comunicado al público antes de la misión. Algunos dicen que todos estos requisitos y obligaciones se debieron a que la NASA estaba muy sensibilizada puesto que, en la anterior misión, la del Apolo 14, Alan Shepard, llevó un par de pelotas de golf para jugar en la Luna. Las malas lenguas comentaron que el fabricante de esas pelotas iba después a distribuir el modelo utilizando ese hecho para su campaña publicitaria. Cosa que a la NASA no le gustó porque quería evitar a toda costa la comercialización del espacio.

LO QUE PASÓ EN LA LUNA

Al final todo confluyó y la pequeña figurita de aluminio acabó en un bolsillo del traje espacial que el comandante David Scott se pondría en la Luna. La tripulación del Apolo 15, como tenía la idea del recuerdo a los difuntos, llevó también consigo una placa con los nombres de los ocho astronautas y los seis cosmonautas fallecidos hasta ese momento. Deke Slayton, el jefe de los astronautas, conocía perfectamente lo que iba a hacer Scott. Lo que no sabía era que, a parte de la escultura, también se llevaron a la Luna unos 400 sobres postales y dos relojes Bulova que provocarían después otro escándalo. Al Worden recuerda en el documental que, curiosamente, al único al que no despidieron de la NASA después de toda aquella polémica fue al propio Scott. Y es que, se percibe, que el malo de toda esta historia es precisamente David Scott. Además, el hecho de que no quisiera ser entrevistado en el documental no le ha ayudado a cambiar esa percepción.

Memorial del astronauta caído en la Luna
Memorial del astronauta caído en la Luna

Durante la estancia lunar, ni Scott ni Irwin dijeron nada sobre el astronauta caído. El memorial se colocó muy cerca del lugar donde se dejaría definitivamente el Rover lunar al final de la tercera excursión lunar (EVA en sus siglas en inglés). Scott tomó, eso sí, unas pocas fotografías. Aquello puso muy nervioso a Van Hoeydonck y a los responsables de la galería puesto que no se tenían noticias en directo. El secreto se desveló posteriormente en la rueda de prensa que dieron los tres astronautas al volver de la Luna. Sin embargo, ni Scott ni el resto de los dos astronautas, comentó el nombre del artista belga que había diseñado la escultura. Cosa extraña puesto que, por ejemplo, si se conocía perfectamente que el diseñador italiano Emilio Pucci había colaborado en el diseño de la insignia del Apolo 15. Según Scott, el hecho de mantener en secreto el nombre del artista fue algo consensuado con el propio Van Hoeydonck, sin embargo, el belga no parece que tuviera la misma idea. Tampoco coinciden las posturas con respecto al nombre de la obra de “el astronauta caído”. Para los astronautas, el nombre representaba lo que querían trasmitir con el memorial, pero para el belga era todo lo contrario. Él quería algo que acercara al ser humano con las estrellas.

Situación del memorial cerca del Rover lunar (Foto: AS15-88-11902).
Situación del memorial cerca del Rover lunar (Foto: AS15-88-11902).

A finales del mes de septiembre de 1971, un mes y medio después de la rueda de prensa, la tripulación del Apolo 15 recaló en Bélgica con motivo de la gira mundial que estaban realizando. Allí coincidieron los tres con Van Hoeydonck al que le dijeron que esperase un año más para dar a conocer su nombre. Si las cosas ya estaban un poco tensas, en noviembre el Smithsonian solicitó a la tripulación una copia exacta de la escultura para poder mostrarla en sus centros. En aquellas conversaciones tampoco se enfatizó el nombre del artista lo cual enfureció mucho más al belga. El malentendido seguía creciendo, sobre todo, entre Scott y Van Hoeydonck. De todas formas, Paul realizó dos copias más. Una para el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington DC (dirigido por Michael Collins) y otra para el Rey de Bélgica.

EL ARTISTA Y LA GALERÍA SE HACEN PÚBLICOS

Van Hoeydonck, Waddell y Louise Deutschman decidieron que ya era el momento de salir del anonimato. Planearon que el periodista de la CBS, el mítico Walter Cronkite, entrevistaría al artista belga con motivo del lanzamiento del Apolo 16 y así dar a conocer a Van Hoeydonck. Paul avisó a Scott de sus intenciones, pero el astronauta seguía con su idea de mantener todo aquello como un homenaje. La contestación del belga fue que solo quería anunciar el nombre del artista y no degradar el monumento, pero Scott seguía con su idea de mantener al autor en el anonimato. Sin embargo, en la entrevista, Van Hoeydonck comentó cuál era su idea original para la obra de arte; que el futuro del hombre estaba ligado con las estrellas.

Anuncio de la galería
Anuncio de la galería

A partir de ese momento, Van Hoeydonck y su obra, fueron criticados por el mundillo del arte neoyorquino. Seguramente la envidia y de que se trataba de un artista extranjero, fue el caldo de cultivo. Aunque el remate llegó cuando la galería y el artista decidieron realizar 950 copias de la escultura para venderlas por 750 $ de 1972. Aunque el belga sabía que a Scott y a la NASA aquello no les gustaría decidió seguir adelante dado que la relación entre las partes estaba totalmente embarrada. Scott se enteró y escribió a Van Hoeydonck para pedirle aclaraciones. El artista le respondió argumentando su decisión en que aquello ayudaría a impulsar el interés por el espacio en el año en el que el Programa Apolo llegaba a su fin. Sin embargo, aquello fue el remate de la relación entre Scott y Van Hoeydonck. Relación que aún hoy en día sigue rota.

La NASA también decidió actuar y empezó a presionar al artista. Envió a un par de inspectores para que hablaran con Van Hoeydonck pero como aquello no surtió efecto, un día el artista recibió una llamada amenazante comunicándole que podrían tener serios problemas con el Gobierno norteamericano y eso si funcionó. Waddell y Van Hoeydonck pararon las máquinas cuando ya se habían fabricado 50 unidades. Después de aquello, el camino no fue nada fácil para ambos, sobre todo para Waddell que murió dos años después arruinado, divorciado y deprimido. En el ambiente se generó una corriente negativa hacia el artista belga y su galería norteamericana. Los tres astronautas dejaron la NASA en los años siguientes y se dedicaron a proyectos personales, pero, cuando todo se calmó un poco, la NASA los exoneró del asunto de los sobres postales.

LOS ÚLTIMOS AÑOS

Cada uno siguió haciendo su vida y el asunto se olvidó, salvo para algún listillo que intentó hacer negocio con falsificaciones de la escultura. A finales de 2013, el Smithsonian invitó a Van Hoeydonck a dar una charla en el Museo del Aire y del Espacio de Washington DC. No está claro si el Smithsonian invitó también a Scott o si, si lo hizo, éste desistió en acudir al evento. Lo que parece evidente es que, después de tantos años, este asunto sigue escociendo un poco, tanto a Van Hoeydonck como al comandante del Apolo 15, y eso que la NASA y el Smithsonian rectificaron y reconocieron públicamente al artista belga como autor de la única obra de arte que está emplazada en la Luna.

Paul Van Hoeydonck con la bandera la NASA (Foto: Donald Woodrow)
Paul Van Hoeydonck con la bandera la NASA (Foto: Donald Woodrow)

Entre 2018 y 2019, Paul Van Hoeydonck y la galería alemana Breckner retomaron la idea crear unas series limitadas de la escultura, tanto la que ideó al principio el artista belga como la que finalmente se llevó a la Luna. Incluso se hicieron 6 copias a tamaño humano (de 1,80 m de altura) de la que se depositó en la Luna. Los precios de salida fueron prohibitivos, de hecho, no se publicó el coste de las 6 réplicas a escala humana. A saber, en qué cifras se moverán hoy en día los precios en una supuesta subasta o cuando fallezca Van Hoeydonck.

Paul Van Hoeydonck, Man in Space, 1971-2018
Paul Van Hoeydonck, Man in Space, 1971-2018

Para aquellos que no podemos optar (de momento) a adquirir una de las obras de Van Hoeydonck pero tenemos la suerte de vivir en España, nos podemos acercar al Parque Juan Carlos I de Madrid, cerca del aeropuerto, para admirar una de las esculturas del artista belga. En concreto, se trata de una familia de robots llamada Eolos que está situada en medio del lago del parque.

Eolos, de Paul Van Hoeydonck. Parque Juan Carlos I de Madrid.
Eolos, de Paul Van Hoeydonck. Parque Juan Carlos I de Madrid.
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Una buena réplica del “Apollo Manned Lunar Landing - GOSS Mission Profile” en Astrography

Apollo Manned Lunar Landing GOSS Mission Profile - poster NASM

En mayo de 1967 la NASA, a través de su Oficina de vuelos espaciales tripulados, produjo un poster ilustrando los eventos más importantes que iban a suceder durante las misiones del Programa Apolo a la Luna. Este poster, conocido como Apollo Manned Lunar Landing - GOSS Mission Profile, pone énfasis en todo lo que tiene que ver con la red terrestre de soporte de las operaciones (Ground Operations Support System o GOSS). Esta red tenía el cometido de ayudar para que, tanto la nave como los astronautas, pudieran ir y volver de la Luna con seguridad.

Apollo Manned Lunar Landing GOSS Mission Profile
Apollo Manned Lunar Landing - GOSS Mission Profile

Como decimos, el poster contiene una cantidad extraordinaria de detalles, además de dos lunas para distinguir mejor entre los eventos relacionados con la llegada al satélite de los eventos del regreso a la Tierra. Sus medidas son 1,45 m X 0,54 m y con relación al precio que puede alcanzar uno de estos, decir que el año pasado se vendió un original firmado por nueve de los astronautas del Apolo por casi 7.000 Euros en Bonhams.  Por cierto, el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington DC tiene un ejemplar original que suele exponer de vez en cuando.

HAZTE CON UNA BUENA RÉPLICA

Como un póster original tiene un precio prohibitivo para mí en estos momentos, estuve mirando por Internet hacerme con una réplica y finalmente di con la versión mejorada que venden en Astrography, una empresa polaca especializada en imágenes del espacio. Una cosa que me gustó fue que su dueño, Adam Jesionkiewicz, fundó hace 15 años el foro polaco más grande de astronomía: Astropolis.pl. Hablé con Adam y me mandó uno.

Apollo Flight Plan: Redesigned.

El “Apollo Flight Plan: Redesigned” que es así como lo llaman en Astrography, me llegó enrollado dentro de una caja. Y como mi experiencia ha sido muy buena quería compartirla con vosotros por si os queréis hacer con una copia. Para ello he hecho un video con el "unboxing" o desembalaje.

Como os digo en el video, escogí las medidas más grandes, de 180 x 61 cm, en calidad Fine Art Giclée. La verdad que una vez abierto la sensación es que es bastante grande, pero bueno, lo importante es que va a lucir muy bien, una vez puesto en la pared. No quiero ni pensar ahora cuanto me va a costar el marco, pero bueno, creo que merecerá la pena. La calidad de impresión me ha gustado mucho. Lo he mirado muy de cerca y no he encontrado ningún detalle de una mala impresión en bordes y demás. La impresora Epson Sure Color P7000 de gran formato que usan en Astrography, sin duda, hace un buen trabajo. Por cierto, para los clientes españoles que quieran comprar algo decir que Astrography trabaja con el Banco Santander.

En cualquier caso, si os pasáis por la web de Astrography, veréis que hay un montón de fotografías sobre el tema espacial que merecen la pena. La última novedad es el poster sobre la Crew Dragon Demo 2 de Space X, el histórico primer vuelo espacial comercial tripulado.

Crew Dragon: The First Crewed Commercial Spaceflight. Astrography.
Crew Dragon: The First Crewed Commercial Spaceflight

Para terminar, y como premio a los que habéis llegado hasta aquí, Astrography ha generado un código de descuento del 10 % para los lectores del blog que quieran comprar cualquier artículo. Para ello tenéis que utilizar: MRGORSKY10.

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55 años del primer paseo espacial del Omega Speedmaster (y el de Ed White)

GEMINI 4 - Ed White Spacewalk- Dual Camera, Real Speed, Restored Audio (1965/06/03).

El 3 de junio de 1965, hace justo 55 años, durante la segunda misión tripulada del Programa Géminis (Géminis 4), Ed White realizó el primer paseo espacial, o actividad extra vehicular, de un astronauta norteamericano en la historia. Consigo llevaba, en su muñeca, un par de relojes de la marca suiza Omega; en concreto el famoso modelo Omega Speedmaster. Y aunque el Speedy (como empezó a ser conocido entre la NASA) no era la primera vez que volaba al espacio, sí que fue la primera vez que salía de una nave espacial al vacío espacial.

Omega Speedmaster Professional
Omega Speedmaster Professional.

Me resulta curioso que, con la auténtica pasión que tengo por el Omega Speedmaster, no haya escrito nada sobre él en estos diez años del blog. Pero bueno, aprovechando el aniversario del Géminis 4, os contaré, ahora, la historia de este modelo que, más que un reloj, es ya toda una leyenda de la relojería.  Y es que hay que recalcar que el Speedy es uno de los pocos objetos que han ido (y van) al espacio que no han sido diseñados expresamente para tal fin.

Detalles del Omega Speedmaster Professional
Detalles del Omega Speedmaster Professional

Quiero advertir que, seguramente por la fama y el éxito que tiene, la historia de este reloj está plagada de inexactitudes e incluso de leyendas urbanas. A poco que se busquen y se lean cosas sobre el Speedmaster te das cuenta de las distintas versiones que hay sobre una misma historia. Lo más curioso es ver cómo incluso en fuentes oficiales se dicen ciertas cosas que se han puesto en entredicho por otros lados. Con esta artículo trataremos de aclarar muchas de esas inexactitudes.

Portada del libro oficial de Omega sobre el Speedmaster Professional
Portada del libro oficial de Omega sobre el Speedmaster Professional

EL NACIMIENTO DE OMEGA Y DEL SPEEDMASTER

A mediados del siglo XIX se fundó en Suiza la compañía que más tarde sería conocida en el Mundo como Omega (Ω). Los artífices fueron Louis Brandt y sus hijos Louis-Paul y César que desde los primeros tiempos siempre estuvieron interesados en hacer cronógrafos resistentes y de calidad por lo que ejércitos de muchos países se fijaron en sus modelos para equipar a sus tropas tanto de Tierra (por ejemplo, artilleros) como de Aire (aviadores). Esto último sería decisivo para la marca a la hora de ser conocida entre los pilotos de prueba, es decir, los futuros astronautas norteamericanos.

Logotipo de Omega

En los años cuarenta, en medio de la Segunda Guerra Mundial, Marius Meylan le dijo al diseñador de Omega, Albert Pignet, que empezara a diseñar un cronógrafo de 27 milímetros de diámetro, lo más delgado posible, y con contadores distintos para 30 minutos y 12 horas. Ni que decir tiene que otra de los requerimientos solicitados fue la extrema precisión. El proyecto se denominó 27 CHRO C12 y después de los primeros bocetos y cambios fue aceptado por la dirección de la compañía suiza que tenía en mente, en aquella época, que este reloj podía ser para abogados, doctores, representantes y arquitectos.

Anuncio del Omega Speedmaster (primer modelo CK-2915) año 1957.
Anuncio del Omega Speedmaster (primer modelo CK-2915) año 1957.

Unos años después, en enero de 1957, y gracias a Claude Baillod, Georges Hartmann y Désiré Faivre, el Speedmaster se empezaba a producir. Era el modelo conocido como CK 2915, un cronógrafo, resistente al agua, que poseía un taquímetro en el bisel del reloj (de ahí el nombre de "Speed" - velocidad en inglés). Al año siguiente, curiosamente el año en que se fundó NASA, se empezó a enviar a los distribuidores de Omega por el mundo. Es curioso ver la publicidad del lanzamiento del Speedy en el que se le asociaba claramente desde el primer instante con eventos deportivos relacionados con la velocidad, como por ejemplo la Fórmula 1. El coste del Speedmaster en 1958 era de 410 Francos suizos (con la correa de metal) o de 380 Francos suizos si llevaba la correa de cuero.

EL SPEEDMASTER VUELA AL ESPACIO

En 1959, el diseño del Speedy cambia ligeramente: se hace un poco más grande al pasar de 39 a 40 mm de diámetro y se cambian el tipo de agujas. La referencia para este nuevo diseño del Omega Speedmaster sería la de CK 2998.

Omega Speedmaster (Modelo CK-2998)
Omega Speedmaster (Modelo CK-2998)

Tres años después, en 1962, los astronautas del Programa Mercury Walter Schirra y Gordon Cooper se compraron, cada uno, un modelo del Speedmaster CK 2998, con el fin de que los acompañara en sus misiones. Schirra volaría el 3 de octubre de 1962 con el Sigma 7 y un Omega Speedmaster en su muñeca, dando seis órbitas completas a la Tierra durante poco más de nueve horas.

Izq: Walter Schirra después de volar con el Sigma-7 en 1962. Dcha: Leroy Gordon Cooper preparándose para su misión del Faith-7 en 1963. Ambos astronautas llevan el Omega Speedmaster modelo CK 2998.
Izq: Walter Schirra después de volar con el Sigma-7 en 1962. Dcha: Leroy Gordon Cooper preparándose para su misión del Faith-7 en 1963. Ambos astronautas llevan el Omega Speedmaster modelo CK 2998.

Gordon Cooper haría lo propio con otro Speedmaster unos meses después, en mayo de 1963, durante la última misión del Programa Mercury, a bordo de la nave Faith-7. El Speedy comenzaba aquí su particular carrera espacial.

LA NASA APRUEBA OFICIALMENTE AL SPEEDY

Después de finalizar el Programa Mercury, la NASA organizó un equipo de ingenieros para que se encargasen de la adquisición de equipamiento para los futuros programas espaciales tripulados Géminis y Apolo. Entre esos ingenieros se encontraba el físico James “Jim” Ragan que, entre otras cosas, fue el que contactó con Paul Fischer. Fischer fue el que más tarde desarrollaría el “Fischer space pen”, el famoso bolígrafo del espacio.

James Ragan en 2019 (Foto: Omega)
James Ragan en 2019 (Foto: Omega)

El 21 de septiembre de 1964, el jefe de los astronautas, el mítico Deke Slayton, escribió un documento con los requisitos para proveer a los astronautas de un reloj cronógrafo. Ocho días después, el 29, James Ragan redactó el documento oficial de solicitud de propuestas (Request for proposal) en donde se especificaba que como mínimo se debían estudiar seis modelos de reloj. Él fue incluso más conservador y solicitó en nombre de NASA diez modelos. Como muy tarde las marcas debían enviar sus relojes el 21 de octubre. Para el 24 de octubre, un mes después de la petición de Slayton, solo cuatro marcas habían respondido: Rolex, Longines, Hamilton y, por supuesto, Omega. Parece ser que hay una leyenda que dice que los relojes se compraron secretamente en una tienda de relojes de Houston, pero esta historia ha sido desmentida públicamente por el propio Ragan.

NASA testando al Omega Speedmaster en la máquina de impactos
NASA testando al Omega Speedmaster en la máquina de impactos

Enseguida se procedió a realizar los tests de prueba con los relojes, aunque, en realidad, se trataba más bien de hacerles pasar por una auténtica tortura china. El maltrato al que se les sometió fue realmente considerable, cosa por otro lado lógica, dadas las extremas condiciones espaciales. Por cierto, el modelo de Speedmaster que la NASA testó fue el de referencia 105.003. Este modelo se dejó de fabricar en 1966 y fue reemplazado por el modelo 145.003.

LA PESADILLA QUE SUFRIERON LOS RELOJES

La NASA definió unos procedimientos para evaluar los relojes que iba a probar en lo que se denominó como "Qualification Test Procedures". Éstos consistian básicamente en:

  1. Se daría cuerda a los relojes justo antes de empezar cada prueba.
  2. La función del cronógrafo debería estar en funcionamiento de manera ininterrumpida durante y entre las pruebas, es decir que la función específica del cronógrafo debería ser puesta a cero antes y después de cada prueba, o bien en períodos iguales, no menores de dos horas ni mayores de seis horas, si las pruebas se interrumpieran por un tiempo mayor del programado.
  3. La precisión de marcha debe controlarse antes y después de cada prueba y, si es posible, a cada hora durante cada prueba y en períodos iguales, no menores de dos ni mayores de seis horas, entre prueba y prueba. Antes de cada fase de evaluación había que:

Para controlar la precisión durante cada prueba, no debía interrumpirse la función de medida del tiempo. Siendo necesario:

Después de interrumpir el cronógrafo al finalizar cada prueba se debía volver a registrar los mismos datos anteriores.

4. En cada uno de estos pasos se debía comprobar también que la caja, el cristal, las agujas, los botones y la correa no hubieran sufrido ningún daño y que no hubiera rastros de humedad bajo el cristal. Toda anomalía debía ser puntualmente registrada.

5. Si el reloj probado presentaba alguna de las anomalías siguientes, debía ser excluido del procedimiento de evaluación:

El Speedmaster siendo probado por NASA
El Speedmaster siendo probado por NASA

Para rematar la jugada, nunca mejor dicho, los relojes supervivientes a las pruebas anteriores debían ser capaces de superar once pruebas más:

  1. Calor: 48 horas a 71 ° C seguido de 30 minutos a 93 ° C.
  2. Frío: cuatro horas a −18 ° C.
  3. Vacío: Quince ciclos de calentamiento a 71 ° C durante 45 minutos, seguido de enfriamiento a −18 ° C durante 45 minutos a 10-6 atmósferas de presión.
  4. Humedad relativa: 240 horas a temperaturas entre 20 ° C y 71 ° C con una humedad relativa de al menos del 95%. El vapor usado tenía un pH entre 6,5 y 7,5.
  5. Atmósfera saturada de oxígeno: 100 % de oxígeno a 0,35 atmósferas y 71 ° C durante 48 horas.
  6. Impactos: Seis golpes de 11 milisegundos a 40 G desde seis diferentes direcciones.
  7. Aceleración lineal: de 1 a 7,25 G en 333 segundos, a lo largo de un eje paralelo al eje longitudinal de la nave espacial.
  8. Descompresión: 90 minutos en un vacío de 10−6 atmósferas a 71 ° C, seguido de 30 minutos a 93 ° C.
  9. Alta presión: 1,6 atmósferas durante al menos una hora.
  10. Vibraciones: tres ciclos de 30 minutos (lateral, horizontal, vertical) de frecuencia entre 5 a 2.000 Hz con una aceleración media por impulso de al menos 8,8 G.
  11. Ruido: 130 dB en un rango de frecuencias entre 40 a 10.000 Hz durante 30 minutos.
NASA probando el aguante del Speedmaster a la temperatura y la humedad.
NASA probando el aguante del Speedmaster a la temperatura y la humedad.

Y EL GANADOR ES…

El 1 de marzo de 1965 las pruebas ya se habían completado en su totalidad. Sólo un reloj fue capaz de superarlas todas. A estas alturas de la historia ya sabemos todos quién fue. La NASA dijo: “Operational and environmental tests of the three selected chronographs have been completed; and, as a result of the test, Omega chronographs have been calibrated and issued to three members of the GT-3 crews” que en español significa “Se han completado las pruebas operativas y ambientales de los tres cronógrafos seleccionados; y, como resultado de la prueba, los cronógrafos Omega han sido calibrados y enviados a los tres miembros de la tripulación del GT-3” (Géminis Titán – 3).

Tripulación del Géminis 3 (Izq. a dcha: Virgil Grissom y John Young con su Speedmaster).
Tripulación del Géminis 3 (Izq. a dcha: Virgil Grissom y John Young con su Speedmaster).

Veintidós días después, el Omega Speedmaster volaba por tercera vez al espacio, aunque esta vez de forma oficial y reconocida por NASA.  No obstante, y para ser precisos, fue el día 1 de junio de 1965 cuando la NASA otorgó al Speedy la cualificación para misiones espaciales tripuladas (ojo, no confundir cualificación con certificación, ya que suelen ser dos conceptos que se confunden a menudo).

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GÉMINIS 4

Y llegamos al 3 de junio de 1965. Ese día partió hacia el espacio la misión del Géminis 4 con los astronautas James McDivitt y Edward White a bordo. Estarían allí poco más de cuatro días, pero por lo que realmente se recuerda aquella misión de la que ahora se cumplen 55 años, es porque los norteamericanos realizaron su primera actividad extra vehicular (EVA en sus siglas en inglés).

La tripulación del Géminis 4 con sus Omegas Speedmaster
La tripulación del Géminis 4 con sus Omegas Speedmaster

Aunque estaba planeado entre los objetivos de la misión, no estaba claro si finalmente se iba a poder realizar el paseo espacial hasta casi el último momento. Los norteamericanos querían igualar cuanto antes el récord conseguido a mediados del mes de marzo de ese mismo año por el soviético Alexei Leonov a bordo de la Voskhod 2, pero necesitaban estar seguros de que el traje espacial y la escotilla de la nave funcionarían correctamente.

Alexei Leonov durante su primer paseo espacial en 1965.
Alexei Leonov durante su primer paseo espacial en 1965. Llevó un reloj ruso por dentro del traje.

No fue hasta la tercera órbita cuando se dio definitivamente la orden para que Ed White pudiera salir al espacio, con dos Omega Speedmaster en su muñeca y por encima del traje espacial. Tuvo la suerte de estar allí fuera durante 20 minutos (incluso llegó a decir que se sentía como un millón de dólares). Cuando se le ordenó volver a entrar a la nave, reconoció que ese fue "el momento más triste de mi vida”. Los dos Speedy se comportaron perfectamente, tal y como se esperaba de ellos.

Pero, ¿por qué Ed White llevaba dos Speedmaster? Bueno, esto lo contaremos otro día.

Ed White realizando el primer paseo espacial norteamericano, en la mano izquierda se aprecian dos Omega Speedmaster.
Ed White realizando el primer paseo espacial norteamericano, en la mano izquierda se aprecian dos Omega Speedmaster.

Por cierto, aprovechando la ocasión, quiero comentar un par de anécdotas más de aquella misión.

Una es que en aquella misión se utilizó por primera vez al Manned Spacecraft Center de Houston como control de misión en lugar de Cabo Cañaveral como había ocurrido en el Programa Mercury y en las primeras misiones del Programa Géminis. Se pasó de escuchar el “This is the Cape” (Aquí el Cabo) a escuchar “This is Houston” (Aquí Houston).

Control de misión de Houston durante el Géminis 4.
Control de misión de Houston durante el Géminis 4.

Y la segunda anécdota tiene que ver con la red NASCOM (NASA Communications) ya que, durante el Géminis 4, la comunicación de voz con la nave espacial se realizó utilizando el satélite de comunicaciones Syncom III estacionado sobre el Océano Pacífico. Por cierto, hablando de satélites, el lanzamiento pudo ser visto por televisión en directo y por primera vez, en algunos países de Europa gracias al enlace proporcionado por el Early Bird, el primer satélite comercial de Intelsat.

Satélite de comunicaciones Syncom
Satélite de comunicaciones Syncom

UN PAR DE CONTROVERSIAS

Lo que resulta increíble es que, según se cuenta, hasta el mes de abril de 1966, OMEGA no se enteró de todo este periplo ya que, cuando la NASA solicitó en 1964 a las marcas comerciales que les mandaran los relojes para hacer las pruebas, no lo hizo directamente a la central en Suiza de OMEGA sino a Norman M. Morris Corp. de Nueva York, es decir, al importador de la marca en Estados Unidos. Por cierto, Norman M. Morris cobró a la NASA por los Speedmasters el mismo precio por el que se vendían en cualquier tienda norteamericana, es decir, 82,50 USD de la época. Eso sí, multiplicado por 12 ya que parece que fueron 12 las unidades solicitadas.

Detalle del dial con la inscripción "PROFESSIONAL"
Detalle del dial con la inscripción "PROFESSIONAL"

Pero volviendo al Speedy, se cuenta también que OMEGA decidió en el verano de 1965 añadir al nombre de Speedmaster la palabra "Professional" como deferencia al hecho de haber salido al espacio exterior en la muñeca de Ed White.

Con esto hay algo de controversia ya que si OMEGA no se enteró hasta abril de 1966 de que los astronautas norteamericanos llevaban sus relojes, dificilmente hubiera podido añadir la palabra "Professional" en 1965. Según el libro de OMEGA antes citado, se dice que se añadió en 1966 con la referencia ST 145.012. Pero hay otra tercera versión que afirma que ya había modelos de Speedmaster con la palabra "Professional" en el dial antes de 1965, en concreto el modelo ST 105.012-63 de 1964. La fuente era/es una lista que había hecho Marco Richon, del Museo OMEGA, hace años con todos los modelos de Speedmaster. Si algún entendido de los Speedmaster lee este artículo y tiene constancia de la historia real, se agradecería que lo aclarase en los comentarios de abajo.

MOON WATCH (EL RELOJ LUNAR)

Buzz Aldrin en la Luna, con su Omega Speedmaster en la muñeca.
Buzz Aldrin en la Luna, con su Omega Speedmaster en la muñeca.

En cualquier caso, el Speedmaster no había alcanzado aún su máximo potencial. Ese momento llegaría en julio de 1969, con el Apolo 11 sobre la Luna. Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisarla, lo llevó en su muñeca durante su paseo lunar (referencia ST 105.012). Pero es que además, el Speedy volvería a pasearse por allí en todas y cada una de las siguientes misiones que tocarían la Luna con el Programa Apolo, siendo la última la del Apolo 17 en diciembre de 1972.

Martha Caballero, la secretaria de los astronautas, deseando buena suerte a Jim Lovell, comandante del Apolo 13. Se observa el Omega Speedmaster en su muñeca (Foto: AP13-70-H-497).
Martha Caballero, la secretaria de los astronautas, deseando buena suerte a Jim Lovell, comandante del Apolo 13. Se observa el Omega Speedmaster en su muñeca (Foto: AP13-70-H-497).

Mención aparte hay que hacer también sobre el comportamiento del Omega Speedmaster en la famosa misión del Apolo 13. Como ya contamos hace poco en el artículo conmemorando los 50 años de esa misión, hubo que hacer un par de encendidos del motor de descenso del módulo lunar para que la nave regresara a una trayectoria de retorno (libre) a la Tierra. Como se había minimizado todo gasto de energía en las dos naves (el módulo de mando y el módulo lunar), los astronautas tuvieron que cronometrar con sus Speedys el tiempo que debía estar encendido el motor de descenso del LEM. Fueron 14 segundos. Otro "pequeño-gran" logro del Speedmaster.

EL DISEÑO

El Omega Speedmaster tiene varias cualidades de diseño que lo hacen muy especial. Su legibilidad es prodigiosa, tanto por el día como por la noche. Las lecturas de precisión son rápidas y el contraste entre información y fondo es soberbio. Además, posee el dial mejor equilibrado de todos los cronógrafos.  

Detalle del Omega Speedmaster Professional
Detalle del Omega Speedmaster Professional

Su diseño es atemporal, ya que es el mismo (salvo pequeños detalles) que el del primer modelo de 1957. No como les ocurre a otros de sus competidores que, de vez en cuando, tienen que “rediseñarse”.

El Speedy es un reloj de cuerda, no tiene pilas ni electricidad. Para mi esto le da un encanto especial ya que dentro de 100 años podríamos girar su corona y funcionaría como el primer día.

OMEGA Speedmaster Professional Moonwatch.

Se trata, no ya de un reloj clásico sino de toda una pieza maestra, en donde el diseño y la ingeniería se han combinado a la perfección. Sin duda todo “espacio trastornado” que se precie (ni que decir tiene de un “Apolo trastornado”) debería tener, o al menos aspirar a tener, un ejemplar del Speedmaster. Te puedo asegurar que no te arrepentirás jamás de haber pagado su precio que, sin duda, lo vale.

Todos los Omega Speedmaster Professional disponibles en Amazon
ANOTACIONES RELACIONADAS:

P.D: Felicidades mamá.

El papel de Australia durante el Apolo 11 en una infografía

Con motivo del 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna con el Apolo 11, la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO) abrió una estupenda web en donde se explica el papel que tuvo ese país en el Programa Apolo ayudando a los norteamericanos a conseguir el objetivo marcado por Kennedy. Queremos rescatar un par de infografías muy interesantes que hemos visto allí.

El papel de las estaciones de seguimiento australianas durante el Apolo 11

El papel de Australia fue bastante similar al papel que tuvo España en aquella aventura. Una de las infraestructuras que tuvo que desarrollar la NASA fue la Red de vuelos espaciales tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) que se ocupaba de captar toda la información de la nave Apolo desde la Luna (y viceversa) a través de una serie de estaciones de seguimiento repartidas por todo el mundo. Otra red que tuvo que crear la agencia norteamericana fue la Red de comunicaciones de NASA (NASCOM, también en sus siglas en inglés), que era la encargada de retrasmitir toda la información desde las estaciones hasta Houston (y viceversa) utilizando todo tipo de enlaces de comunicación.

Las tres estaciones principales de la MSFN eran Goldstone (Estados Unidos), Honeysuckle Creek (Australia) y Fresnedillas de la Oliva (España) que tenían antenas de 26 metros. Aparte de éstas, había repartidas por el mundo otra serie de estaciones que daban apoyo a las tres principales: en España estaban Maspalomas y Robledo de Chavela y en Australia contaban con Carnarvon, Tidbinbilla, Island Lagoon y Orroral Valley. El radiotelescopio de Parkes no pertenecía a la red de NASA pero, para el Apolo 11, su gran antena de 64 metros de diámetro fue utilizada para la retrasmisión de televisión desde la Luna.

Además, NASA necesitó contratar los servicios de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) y de la Overseas Telecommunications Commission (OTC) para poder establecer los enlaces vía satélite INTELSAT - dentro de la red NASCOM -, que permitían unir las estaciones españolas y australianas con Houston.

Como regalo extra enlazamos también la infografía comparativa entre el cohete Saturno V y las antenas australianas.

El cohete Saturno V comparado con algunas de las antenas más grandes de Australia.

(¡Gracias por el chivatazo Juan!).

ANOTACIONES RELACIONADAS:

El objeto regalado por NASA al Hotel Oasis Maspalomas no es una pieza de un repetidor de comunicaciones, por Valeriano Claros

El objeto expuesto en el Hotel Riu Oasis Maspalomas. Fotografía: Laura García Morales.

Publicamos en MrGorsky un nuevo artículo de Valeriano Claros. Esta vez se trata de la investigación que realizó en nuestra visita del pasado mes de noviembre a Maspalomas con motivo de la inauguración de la exposición, recientemente clausurada, “De Maspalomas a la Luna”.

Uno de los objetos expuestos, procedía del Hotel Riu Oasis Maspalomas. En ese hotel se hospedaron la tripulación del Apolo 11, con sus esposas, en el mes de octubre de 1969, es decir, tres meses después de volver de la Luna. En febrero de 1970 hicieron lo propio los de la tripulación del Apolo 12.

Pues bien, parece ser que NASA regaló al hotel una pieza que ha estado expuesta allí desde entonces. Por lo visto corrió el bulo de que se trataba de una pieza de un repetidor de comunicaciones de la estación de seguimiento que NASA puso en Maspalomas desde el mismo comienzo de la carrera espacial con el Programa Mercury.

A Valeriano aquello le parecía raro, como me comentó varias veces durante los días que estuvimos allí juntos, así que a la vuelta de Maspalomas se puso a investigar para intentar aclarar lo que era ese objeto realmente. Y aquí están las conclusiones de su investigación:

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“El pasado mes de noviembre tuve el honor de ser invitado por las autoridades del Cabildo de Gran Canaria y del Municipio de San Bartolomé de Tirajana a participar en la inauguración de la exposición “De Maspalomas a Luna” el 29 de noviembre pasado, que con motivo del cincuentenario (1969-2019) de la llegada del Hombre a la Luna y de la visita de la tripulación del Apolo 11 a Gran Canaria (1969-2019) que hoy se procede a clausurar.

Durante mi estancia en el Hotel RIU Palace Oasis, me hablaron de un objeto que NASA había regalado como recuerdo y agradecimiento a los propietarios del Hotel Oasis pues los astronautas comentaron que “había sido una generosa y afectuosa hospitalidad”. El objeto estuvo expuesto en una urna en el recibidor del hotel muchos años, como explicaba D. José Manuel García, subdirector del hotel en esos días, en la entrevista que, con foto, publicó La Provincia 27 de agosto de 2012 en la que explicaba que había una inscripción en la que se leía LVII y que los turistas lo habían bautizado como “el ovni”.

José Manuel García, subdirector del hotel Maspalomas Oasis. Foto Marrero. Diario La Provincia.

Tras la renovación del hotel, la pieza se instaló en una vitrina a la entrada de su Restaurante Krystal y, como me había llamado poderosamente y me informaron que se iba a trasladar a la exposición pues se decía que era una pieza de un repetidor de comunicaciones que había estado instalado en los terrenos que ocuparon la estaciones Mercury y Gemini y que se desmontó cuando se construyó la Estación Apolo en Montaña Blanca, solicité a los organizadores que, cuando se trasladara a la exposición, me permitiesen inspeccionarlo y para tratar de encontrar la inscripción mencionada pues, a bote pronto pensé que, el objeto, quizá, podría estar relacionado con las misiones Apolo ya que esas letras podrían ser el número romano 55 o un acrónimo de Launch Vehicle 11.

Cuando el día 28 de noviembre pude inspeccionar el objeto y fotografiarlo, mi sorpresa fue que la inscripción era LXXI (71 en números romanos) pero, además, había una firma: VISEUX.

El objeto. Fotografía: Valeriano Claros.

El objeto. Fotografía: Valeriano Claros.

Inmediatamente me puse a investigar ese nombre poniéndome en contacto con la Galería DOM-ART, cuya directora, Madame Martine CAMBRIEL, experta en Viseux, me confirmó la autenticidad de la escultura, con el siguiente resultado:

El objeto regalo de NASA es pues una escultura de Claude Viseux, pintor y escultor francés nacido en 1927 en Champagne-sur-Oise y que murió en Bayona el 9 de noviembre de 2008.

Claude Viseux junto a una de sus obras en 1995

Claude Viseux fue Profesor y jefe de taller en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París de 1975 a 1992; Oficial de Artes y Letras y Caballero de la Legión de Honor y de la Orden del Mérito.

Sus esculturas están presentes en muchos lugares públicos y museos: Museo de Arte Moderno de París y Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París, Museo de Argel, Miami, Ciudad de México, Varsovia, Fundación Maeght , Museo Middelleim en Amberes, Museo Cantini en Marsella, Colección de Museos Reales de Bélgica, Museo Dunkerque…

Claude Viseux recibió la medalla de oro en la Trienal de Delhi en 1986 y el Premio Anon Pevsner en 1992 y participó en la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle – patrocinada por el Cabildo Tenerife y organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias que tuvo lugar en Santa Cruz de Tenerife entre diciembre de 1973 y enero de 1974- con otros cuarenta y tres escultores de la talla de Joan Miró, Marino Marini, Henry Moore, Ossip Zadkine, Pablo Gargallo, Julio González, Óscar Domínguez, Alexander Calder, Alicia Penalba, Martín Chirino o Josep María Subirachs.

Muchas de las esculturas expuestas en Santa Cruz de Tenerife, están todavía instaladas en numerosos parques y plazas de la ciudad y algunas han sido restauradas.

La llamada “Homenaje a Millares”, de Claude Viseux, está instalada en Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife donde fue instalada en 1973 y fue restaurada en 2006.

Homenaje a Millares. Acero inoxidable. Pedestal de hormigón.
Descansa encajada en un cilindro de hormigón, permitiendo, al ser girada, producir un potente sonido metálico.

Otra escultura de Claude Viseux, denominada "Tensores" fue instalada en 1994 - para conmemorar la apertura de la II Exposición Internacional de Escultura en la Calle- en la Avenida Marítima de Santa Cruz de Tenerife frente a Presidencia del Gobierno, pero fue retirada de su ubicación original al comienzo de las obras del tranvía y, parece, que se ha extraviado.

"Tensores", de Claude Viseux. Foto: La casa de mi tía.es

Gracias al Cabildo de Gran Canaria, al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, a la Comisaria y a la cooperación de todos los que hemos participado, muy especialmente al INTA y a la Dirección del Hotel Riu Palace Oasis en la organización de la exposición de “Maspalomas a la Luna”, hemos podido catalogar el objeto que NASA regaló al Hotel Oasis de Maspalomas, que demuestra que no era una pieza de un repetidor de comunicaciones.

No hemos podido fijar el año de la entrega por NASA pues no existen fotos ni referencias escritas del acto ni tampoco el nombre de la escultura, aunque los expertos en Claude Viseux consideran que debería incluirse en la serie llamada “Instables” (Inestables) como la de Santa Cruz de Tenerife, por el año de construcción (1971), aunque no tiene ninguna pieza móvil.

¡Bienvenida sea esta escultura del gran Claude Viseux a Maspalomas que ahora podrá ser expuesta con su verdadero nombre y origen!

Valeriano Claros Guerra. Maspalomas, enero de 2020.”

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Noticia relacionada aparecida en el diario La Provincia del 30 de enero de 2020: La exposición de la NASA cierra con el descubrimiento de una escultura.

Gracias de nuevo a Valeriano por su investigación y por enviarnos su informe para su publicación en el blog.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

1929-2019, Gran Vía 28 (libro)

Portada del libro: 1929-2019. Gran Vía 28.

Telefónica ha editado recientemente un libro sobre la historia de su mítica sede, situada en el número 28 de la Gran Vía de Madrid, con motivo de su 90 cumpleaños.

Hay que recordar que este edificio, que se empezó a construir en 1926, llegó a ser el primer rascacielos de Europa. Originariamente su función era la de ser una central telefónica, pero desde el primer momento se convirtió también en un icono de la capital de España. Su fachada de granito y caliza, con su portada barroca, aún hoy en día llama la atención.

Alzado del edificio de Telefónica de Madrid. Cortesía: Telefónica.

Este libro se puede descargar gratuitamente en pdf en la web de Telefónica y lo quiero reseñar en el blog porque, aunque de forma breve, el autor no se olvida de destacar el papel que tuvo Telefónica en el Programa Apolo operando bajo la red NASCOM. Aunque hubiera estado genial que se contara la anécdota de cómo se vivió en el edficio la caída del satélite INTELSAT III-F2 unos días antes del lanzamiento del Apolo 11.

Además, los astronautas del Apolo 11, los primeros que pisaron la Luna, pasaron por enfrente del mítico edificio durante su visita a España en el mes de octubre de 1969.

Portada de la revista QP de Telefónica, nº 32. Los astronautas del Apolo 11 pasando por el edificio de Telefónica. Cortesía Fundación Telefónica.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

No lo quería ver ni en pintura…

Detalle del Guernica (Picasso). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

Para mí no significa nada, no tengo opinión y no me importa.

- Picasso sobre el Apolo 11 (visto en la revista Historia y Vida).

Pablo Ruiz Picasso pintor y escultor español, nacido en Málaga en 1881, es considerado como uno de los pintores más famosos de la historia. Creó, junto con Georges Braque, el cubismo entre los años 1907 y 1914. Un movimiento que rompió, definitivamente, con la pintura tradicional.

A nivel político fue miembro del Partido Comunista de España y del Partido Comunista francés.

La cita que hemos puesto arriba es una prueba más de que, aunque seas muy muy bueno en un campo, no implica que seas un referente en todo lo demás...

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Sorteo de la Lotería con motivo de los 50 años de la llegada del hombre a la Luna

Décimo del sorteo 13 de julio de 2019

El próximo sábado 13 de julio de 2019 tendrá lugar un sorteo especial de la Lotería Nacional con motivo de la celebración de los 50 años del Apolo 11.

El décimo lleva una fotografía de la antena de la estación de seguimiento de Robledo de Chavela y cuesta 12 euros.

El número 20769, que sería el más significativo, por lo que yo sé, está ya agotado. Pero bueno, siempre se puede jugar otro y ver si hay suerte.

ACTUALIZACIÓN (10/07/2019): La ONCE también va a conmemorar la efeméride con un cupón para el sorteo del sábado 20 de julio. El cupón se presentará en Robledo de Chavela el día 15 de julio. Más información en la web del Ayuntamiento de Robledo.