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Inauguración de la Antena DSS-56 de 34 metros. En la imágen, algunos de los trabajadores de MDSCC portan una simbólica llave en representación del éxito y de la operatividad ya disponible de la antena. MDSCC, Robledo de Chavela.
Inauguración de la Antena DSS-56 de 34 metros. En la imágen, algunos de los trabajadores de MDSCC portan una simbólica llave en representación del éxito y de la operatividad ya disponible de la antena. MDSCC, Robledo de Chavela.

El Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Robledo de Chavela, también conocido por sus siglas en inglés MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) acaba de incorporar una nueva antena a sus instalaciones.

Esta nueva antena tiene un diámetro de 34 metros (112 pies) y se le ha asignado el nombre, dentro de la Red de espacio profundo o DSN en sus siglas en inglés, de DSS-56.

La antena se empezó a construir en 2017 y es ahora cuando se ha puesto en marcha. La DSS-56 es la primera antena de Robledo que va a poder operar con toda la gama completa de frecuencias manejadas en la DSN, así que puede comunicarse con todas las sondas de NASA. Esto se conoce como antena "todo en uno" (all in one) y también puede utilizarse como reserva o respaldo de cualquiera de las otras antenas del complejo. El rango de trabajo permite la transmisión y recepción de señales en las bandas S y X (2 y 8 Ghz), además de incorporar capacidades de recepción en las bandas K y Ka (26 y 32 Ghz).

APOYO A ARTEMISA

Con la incorporación de la DSS-56 y de otras dos antenas similares a ella en los otros dos complejos DSN de Australia y Estados Unidos, la NASA se está preparando para dar soporte a las futuras misiones tripuladas del Programa Artemisa, el nuevo Programa Apolo. De hecho, hay otra antena, la DSS-53, que está en espera de ser inaugurada cuando termine su fase de pruebas (testing). Seguramente será en septiembre u octubre de este año pero lleva retraso.

Corre el rumor de que el montaje y puesta en marcha de la antena se ha demorado más de la cuenta, ya que se debió tener lista para hace dos años. Parece ser que el hecho de que todo se gestionara por parte de la empresa concesionaria del complejo y no del Jet Propulsion Laboratory (JPL) ha sido lo que ha provocado este retraso, con el consiguiente aumento de costes. Y digamos que hasta aquí puedo leer…

ACTUALIZACIÓN (16/02/2021): Un pajarillo nos ha informado del video que ha subido el JPL con la construcción de la antena a cámara rápida. ¡Gracias! 😉

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Apollo 14: ‘A Wild Place Up Here’ (NASA).

Diez meses después del gran susto provocado por el accidente del Apolo 13, toda la maquinaria de la NASA se había vuelto a activar para enviar al Apolo 14 a la Luna. El Programa Apolo no podía terminar con un (aparente) fracaso como el del Apolo 13 así que, tras analizar y corregir los problemas surgidos en la misión anterior, Alan Shepard y Edgar Mitchell se iban a convertir en el quinto y sexto hombre en pisar las Tierras Altas de Fra Mauro. En esa aventura los acompañaría Stuart Roosa, piloto del módulo de mando Kitty Hawk, que permanecería en la órbita lunar.

LA TRIPULACIÓN

Para llevar a cabo el crítico regreso de los Estados Unidos a la superficie lunar después del Apolo 13, la NASA seleccionó, irónicamente, a la tripulación con menos horas de vuelo en el espacio de todas ellas. Y es que Alan Shepard, el primer astronauta norteamericano, solo contaba con los quince minutos de vuelo del primer Mercury, cuatro de los cuales fueron en “ingravidez”.

Alan B. Shepard (Foto NASA S63-02082)
Alan B. Shepard (Foto NASA S63-02082)

Shepard no participó en el Programa Géminis porque después de su vuelo en la Freedom 7 se le detectó un problema en su oído que le impedía volar. Unos años después, se pudo operar de manera que, en mayo de 1969, volvió a estar disponible para poder ser asignado a una misión.

Mitchell, a parte de sus horas de vuelo como piloto, contaba con una gran experiencia en el diseño del módulo lunar al lado de los ingenieros de Grumman. Por su parte, Stu Roosa era un excelente piloto, con más de 4.000 horas de vuelo, que había sido parte de la tripulación de reserva del Apolo 9.

Tripulación del Apolo 14. De izq. a dcha: Roosa, Shepard y Mitchell.
Tripulación del Apolo 14. De izq. a dcha: Roosa, Shepard y Mitchell. Detrás de ellos se observa el parche oficial de la misión.

Todo esto provocó alguna presión hacia la NASA, sin embargo, Deke Slayton, el jefe de la oficina de los astronautas, sabía perfectamente que la tripulación seleccionada estaba preparada y lista para ir a la Luna con todas las garantías.

LAS NAVES Y LOS INDICATIVOS DE LLAMADA

Al módulo de servicio se le añadieron equipos redundantes como consecuencia del accidente del Apolo 13. Entre estos equipos estaban un nuevo depósito de oxígeno, aislado, para poder ser usado en caso de un nuevo incidente como el ocurrido en la misión anterior, y una nueva batería de reserva. Además, a la tripulación se le suministró unas bolsas extras con agua potable. Otras de las mejoras que se realizaron fueron la sustitución de los aislamientos de teflón y los termostatos que habían fallado en el 13.

Módulo de mando y servicio Kitty Hawk (Foto NASA AP14-70-H-1410).
Módulo de mando y servicio Kitty Hawk (Foto NASA AP14-70-H-1410).

Con todos estos cambios se podía volver a intentar el asalto a la Luna con relativa seguridad. El módulo de mando y servicio (oficialmente CMS-110) fue bautizado como Kitty Hawk en honor al nombre del lugar en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre seleccionado para el módulo lunar (oficialmente LM-8). Antares es una de las estrellas que se usaría como referencia para el aterrizaje del LEM en la superficie lunar.

EL PARCHE "BEEP, BEEP"

El parche para esta misión contenía, en su diseño, el famoso pin dorado de los astronautas. Este pin se otorga a los astronautas que han volado al espacio y, como se puede observar en la insignia, se acerca a la Luna dejando un rastro desde el lugar de despegue en la Tierra.

Insignia de la tripulación de reserva del Apolo 14
Insignia de la tripulación de reserva del Apolo 14. Fuente: www.hq.nasa.gov/alsj/a14/

Sin embargo, esta misión contó, por primera y última vez, con un segundo parche. Esta segunda versión fue diseñada por la tripulación de reserva del Apolo 14 (Eugene Cernan, Ronald Evans y Joe Engle) sobre la base del parche principal. Para ello sustituyeron el pin dorado por el coyote y pusieron al correcaminos sobre la Luna. También cambiaron el nombre de la misión por “Beep Beep” además de los apellidos de los astronautas.

LOS OBJETIVOS Y EL MET

Los objetivos principales marcados para el Apolo 14 fueron los mismos que se decidieron para el Apolo 13. Se trataba, por tanto, de una misión del tipo H que implicaba, por un lado, volver a aterrizar de forma precisa en el lugar preestablecido de la Luna y, por el otro, realizar una exploración científica más metódica del lugar seleccionado.

Para esta misión se apostó claramente por seguir acumulando material geológico lunar y datos científicos. Para poder cumplir esos objetivos, a parte de desplegar el tercer conjunto de experimentos ALSEP (incluyendo un mortero para disparar granadas con el fin de medir la actividad sísmica), se probó un carrito plegable de dos ruedas llamado MET (Modular Equipment Transporter o Transporte de equipamiento modular). Aunque el MET podía acarrear herramientas, cámaras, rocas lunares y hasta un magnetómetro portátil, aquel carrito no fue del gusto de los astronautas porque a veces se hundía en el regolito y había que levantarlo. Otras veces tenían que tirar de él los dos astronautas a la vez, otras veces rebotaba y se caían cosas al suelo por lo que se decidió que un astronauta tenía que ir detrás del MET recogiéndolo todo.

Alan Shepard en la superficie lunar junto con el MET (Foto NASA AS14-68-9405)
Alan Shepard en la superficie lunar junto con el MET (Foto NASA AS14-68-9405)

¿EXPERIMENTOS SECRETOS?

Como curiosidad, se plantearon una serie de experimentos secretos por parte del Ministerio de Defensa. Fue la primera vez, ya que en las otras misiones previas estos objetivos no existieron. Tampoco fue la única, ya que en el resto de misiones se volvieron a realizar. Por lo que he podido investigar estos experimentos consistieron en estudios de las perturbaciones en la ionosfera por uso de misiles, pruebas con radares, medidas acústicas, pruebas con sistemas ópticos y un experimento conocido como Campana de capilla (Chapel bell).

Hubo otro experimento, más o menos secreto, que ya contamos en este blog hace tiempo, llevado a cabo por Edgar Mitchell sobre telepatía. A este respecto, Deke Slayton comentó que lo había hablado con Mitchell unos meses antes del lanzamiento porque pensaba que podría valer la pena, total, “la NASA no lo sabe todo”, pero que no se forzara la cosa para evitar la polémica y que Mitchell tuviera que ser apartado.

COMIENZA LA MISIÓN

Y llegó el gran día. El Saturno V levantó el vuelo el domingo 31 de enero de 1971 desde el complejo 39 A de Cabo Cañaveral. El lanzamiento se retrasó 40 minutos por la presencia de una tormenta, ya que no se quería correr el mismo riesgo que con el Apolo 12 y el famoso rayo que impactó en el cohete. Fue la primera vez que un lanzamiento tripulado del Programa Apolo no se realizaba a tiempo. Por cierto, contamos hace poco aquí que, entre los invitados de honor aquel día, se encontraban los Príncipes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.

Lanzamiento del Apolo 14 (Foto NASA AP14-KSC-71PC-111).
Lanzamiento del Apolo 14 (Foto NASA AP14-KSC-71PC-111).

No quiero dejar de comentar otra anécdota relacionada con España y la estación de seguimiento de Fresnedillas de la Oliva que da nombre al título del libro de José Manuel Grandela “Fresnedillas y los hombres de la Luna”. El día del lanzamiento del Apolo 14, la caravana de coches que iba de Madrid a la Estación para trabajar en su turno, se paró bruscamente en el pueblo de Valdemorillo. Coincidió que ese día se estaba celebrando las fiestas patronales y el pueblo estaba lleno de gente acompañando la procesión. Parecía imposible que aquellos hombres pudieran atravesar Valdemorillo para llegar a tiempo a la Estación y ayudar al Apolo 14. Sin embargo, un hombre reconoció a Grandela y a sus compañeros y grito:

¡Hay que dejarles pasar! ¡Son los de la Base! ¡Son los hombres de la Luna!”.

No se sabe muy bien porqué, si fue la intervención mariana o porque el accidente del Apolo 13 estaba reciente en la memoria de aquellas gentes, pero aquellas palabras mágicas hicieron su efecto y todo el mundo se apartó para que los coches pudieran atravesar rápidamente el pueblo y seguir su camino hacia Fresnedillas.

MÁS PROBLEMAS

La etapa S-IVB descarga el combustible durante la transposición y el acoplamiento del Apolo 14 (Foto NASA AS14-72-9920).
La etapa S-IVB descarga el combustible durante la transposición y el acoplamiento del Apolo 14 (Foto NASA AS14-72-9920).

Pero volvamos a la misión. La fase de ascenso y puesta en órbita terrestre transcurrió de forma nominal. Pero en la fase translunar ocurrió el primero de muchos contratiempos que pudieron echar al traste perfectamente a esta misión.

En esta fase había que realizar la conocida como operación de transposición. La transposición era la separación del CMS de la etapa S-IVB del Saturno V para después girar 180 º y capturar el LEM que seguía dentro del Saturno V.

Las dos naves se unían gracias a una sonda de atraque del tipo macho-hembra. Pero aquello falló. Stuart Roosa, como piloto del módulo de mando, era incapaz de cerrar el mecanismo. Y si aquello no ocurría, los tres astronautas se tenían que volver a la Tierra. Como esa perspectiva no era muy halagüeña, los astronautas lo intentaron muchas veces, no siendo hasta el sexto intento cuando las dos naves lograron acoplarse. Parece ser que el problema fue una mala configuración del dispositivo ya que la sonda de atraque fue chequeada posteriormente y estaba bien. Aquello fue como un hipo, tal y como escribió Deke Slayton en sus memorias.

LLEGADA A LA LUNA

Solventado el incidente de la trasposición, el Apolo 14 llegó a la órbita lunar y para descender a la superficie, en esta ocasión, se iba a testar una nueva técnica.

Hasta entonces, para "bajar", lo que se hacía era, básicamente, encender el motor de la etapa de descenso del módulo lunar con el fin de frenar la nave. Sin embargo, lo que se probó esa vez fue utilizar el motor del módulo de servicio (Service Propulsion System o SPS) para ello. Con esto se conseguía aumentar la autonomía del LEM y tener más combustible disponible para intentar aterrizar con más seguridad en una zona más complicada.

El módulo lunar Antares se separa del módulo de mando (Foto NASA AS14-74-10205).
El módulo lunar Antares se separa del módulo de mando (Foto NASA AS14-74-10205).

Una vez que el Apolo 14 se resituó en la órbita lunar utilizando la nueva técnica, se dio orden de separar el CSM del módulo lunar y comenzar el descenso a la superficie. Sin embargo, otro grave problema surgió y es que el Antares, como todos los módulos lunares, tenía un mecanismo de seguridad para suspender, en cualquier momento, la misión. Este dispositivo, un botón con la palabra Abort en inglés, mostraba una luz en el panel de instrumentos cuando estaba activado.

La cuestión es que en Control de la Misión se dieron cuenta de que aquel mecanismo parecía estar encendido cuando no debía. Además, los astronautas confirmaron que ellos no lo habían activado, ni tan siquiera por error, por lo que, como parecía lógico, si aquello no se solucionaba el alunizaje no iba a poder ser posible. Parecía como si existiera una mano negra para impedir, a toda costa, que Al Shepard y Ed Mitchell pisaran la Luna en aquel mes de febrero de 1971.

Botón de aborto (Abort Stage) y situación del mismo en el panel de mando del Módulo Lunar.
Botón de aborto (Abort Stage) y situación del mismo en el panel de mando del Módulo Lunar.

Aunque la historia de cómo se resolvió este incidente merecería ser contada en un artículo aparte, el resumen es que se decidió programar, a contrarreloj, una especie de baipás, a modo de puenteo, que ignorase aquella señal de aborto. Pero sin olvidar que, en caso necesario, el botón tenía que poder ser usado “de verdad” si los astronautas se encontraban en una situación de riesgo real. Sólo quedaban diez minutos disponibles, cuando Shepard y Mitchell recibieron las instrucciones que debían ejecutar en el ordenador de LEM.

Aquel procedimiento diseñado, in extremis, por Don Eyles y su compañero Bruce McCoy funcionó a la perfección. Sin embargo, otra vez, se estuvo realmente cerca del fracaso. Y es que, con que Al Shepard y Ed Mitchell se hubieran equivocado solo una vez en la introducción de uno de los aproximadamente sesenta comandos que tenían que meter en el teclado de la computadora (DSKY), todo se hubiera ido al garete. Afortunadamente no fue así y los dos astronautas pudieron aterrizar en la Luna unos minutos después.

EN LA SUPERFICIE LUNAR

Una vez allí, las tierras altas de Fra Mauro estaban preparadas para recibir las pisadas de los que serían el quinto y sexto hombre sobre la Luna. En las 33 horas que estuvieron en la superficie, se realizaron dos salidas del módulo lunar, tal y como había ocurrido también en el Apolo 12.  

El módulo lunar Antares en Fra Mauro (Apolo 14).
El módulo lunar Antares en Fra Mauro (Apolo 14).

A parte de lo ya mencionado anteriormente sobre el uso del MET y sobre la actividad científica desplegada en Fra Mauro, lo más llamativo de la tercera presencia humana sobre la Luna ocurrió al final de la segunda y última actividad extravehicular (EVA). Y es que a Alan Shepard no se le ocurrió otra idea que jugar al golf en la Luna. Esta anécdota la contamos hace tiempo en MrGorsky, y llegó a ser calificada por el mismísimo Deke Slayton como lo “más destacado de las EVAs”.

Una de las dos pelotas de golf jugadas por Shepard y la jabalina de Mitchell. Foto: AS14-66-9337.
Una de las dos pelotas de golf jugadas por Shepard y la jabalina de Mitchell. Foto: AS14-66-9337.

Por cierto, Mitchell tampoco se quiso quedar atrás y cogió un mástil del experimento de viento solar y lo lanzó a modo de jabalina. Como dijeron más tarde, en el Apolo 14 se jugaron los primeros Juegos Olímpicos lunares.

Los dos astronautas estuvieron correteando por la Luna alrededor de 9 horas. En ese tiempo lograron recoger unos 42 kilogramos de rocas lunares, llegando a caminar unos 4 kilómetros en total y, como se había hecho en las dos misiones lunares anteriores, se plantó una bandera de Estados Unidos y se dejó una placa conmemorativa en una de las patas del LEM.

Placa dejada en la etapa de descenso del módulo lunar Antares (Apolo 14).
Placa dejada en la etapa de descenso del módulo lunar Antares (Apolo 14).

EL REGRESO A CASA

A partir de ese momento, todo el esfuerzo estaba ya concentrado en volver a la Tierra sanos y salvos, cosa que ocurrió el 9 de febrero. Por cierto, que esta misión fue la más precisa de todas las del Programa Apolo ya que aterrizó en la Luna a 53 metros del objetivo marcado y amerizó en el Pacífico a tan solo un kilómetro del lugar previsto.

Ed Mitchell saliendo del módulo de mando Kitty Hawk (Foto NASA S71-19474).
Ed Mitchell saliendo del módulo de mando Kitty Hawk (Foto NASA S71-19474).

Aunque los tres astronautas del Kitty Hawk tuvieron que permanecer en cuarentena a su regreso a la Tierra, siendo la última tripulación que lo “sufrió”, en el módulo de mando se implementó un procedimiento novedoso para controlar y disminuir el polvo lunar. Eso se probó porque, en las dos misiones anteriores a la Luna, el polvo que se adhirió a los paneles creó bastantes problemas en el regreso.

Ed Mitchell y Alan Shepard observando unas muestras traidas de la Luna (Foto NASA 71-H-338).
Ed Mitchell y Alan Shepard observando unas muestras traidas de la Luna (Foto NASA 71-H-338).

En definitiva, la tercera misión tripulada a la Luna fue todo un éxito. A parte de los logros ya comentados anteriormente, en esta misión se consiguió colocar en órbita lunar la mayor carga útil hasta ese momento, así como recorrer la mayor distancia sobre la Luna. También fue la misión que trajo a la Tierra mayor carga útil desde la superficie lunar (hasta ese momento).

EL LEGADO

Desgraciadamente, ni Shepard, ni Mitchell ni Roosa siguen vivos. El primero de los tres que nos dejó fue Roosa en 1994. Falleció por una pancreatitis y fue enterrado en el Cementerio de Arlington. Cuatro años después, en 1998, fallecía el comandante de hielo (Icy commander) como era conocido Alan Shepard, por una leucemia. Y, como publicamos en MrGorsky, en febrero de 2016 falleció Ed Mitchell.

El Kitty Hawk en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral.
El Kitty Hawk en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral.

Por otra parte, el módulo de mando del Apolo 14, el Kitty Hawk, se puede contemplar actualmente en el centro de visitantes del Centro espacial Kennedy de Cabo Cañaveral (La Florida).

Otro legado bastante curioso que aún pervive de aquella compleja misión son unos árboles. Stuart Roosa llevó a la órbita lunar unas 500 semillas de árboles típicos americanos.

Árbol lunar, Waycross, Georgia (Estados Unidos).
Árbol lunar, Waycross, Georgia (Estados Unidos).

Esas semillas viajaron en el módulo de mando, dentro de una cápsula del tamaño de una lata de conserva y, al regreso a la Tierra, una vez germinadas, se plantaron en diferentes lugares de los Estados Unidos y en algunos otros países como Brasil.

En internet se pueden encontrar fácilmente un montón de listados con la ubicación de estos árboles lunares o moon trees que es como se conocen en inglés.

LA RED DE SEGUIMIENTO Y EL PAPEL DE ESPAÑA

La Red de vuelos espaciales tripulados, MSFN en sus siglas en inglés, se comportó excelentemente. Se configuró de forma similar a la misión del Apolo 13 y se llegó a contabilizar el menor número de incidencias de todos los vuelos Apolo hasta ese momento.

La estación mexicana de Guaymas, con una antena de 9 metros (30 pies) como la de Maspalomas, se cerró en noviembre de 1970 puesto que NASA estimó que, con las estaciones de Hawái, Goldstone y Corpus Christi, se desempeñaba perfectamente la cobertura de la misión.

Anuncio del cierre de la estación de Guaymas (Nov. 1970).
Anuncio del cierre de la estación de Guaymas (Nov. 1970).

Se puede leer también, en el dosier de prensa de la misión, que el plato de la antena principal de Goldstone se amplió hasta los 64 metros (210 pies).

En otros documentos técnicos descubrimos que las estaciones de apoyo de la Red de espacio profundo (las Apollo wings), fueron actualizadas para poder dar soporte al conjunto de experimentos lunares (ALSEPs en sus siglas en inglés). Además, a la estación de Maspalomas (CYI) se le añadió capacidad dual USB.

Antenas españolas de NASA de la red MSFN.
Antenas españolas de NASA de la red MSFN.

La otra red que participaba también en cualquier misión tripulada era la NASCOM (NASA Communications Network). Como se ha comentado aquí multitud de veces, esta red se encargaba de unir a todas las estaciones de la red MSFN y DSN con el Control de la misión en Houston (a través de Goddard). En España, su papel lo desarrollaban las instalaciones de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), con sus estaciones vía satélite INTELSAT de Buitrago del Lozoya (Madrid) y Maspalomas (Gran Canaria). Para el Apolo 14 se hizo uso de tres satélites INTELSAT. Uno situado sobre el Océano Pacífico y dos situados sobre el Atlántico (Intelsat III F-2 y el Intelsat II F-3). De estos dos, uno se reservó para enlazar de forma directa la estación de Madrid con Goddard con el fin de asegurar la recepción de la señal de televisión desde la Luna.

Antenas Intelsat de Telefónica de la red NASCOM.
Antenas Intelsat de Telefónica de la red NASCOM.

RECONOCIMIENTOS A ESPAÑA

Como dijimos al principio, el comportamiento de toda la red fue extraordinario y, como casi siempre ocurría al terminar las misiones, la NASA felicitaba a todos los participantes tanto de forma individual como de forma institucional. De ahí que, para el Apolo 14, encontramos en multitud de publicaciones, esos reconocimientos públicos y felicitaciones de la NASA a la CTNE.

El Eco de Canarias (14 febrero de 1971).
El Eco de Canarias (14 febrero de 1971).

Hay que recordar, llegados a este punto, que el Apolo 14 fue la última misión lunar soportada por la estación INTELSAT de Telefónica en Maspalomas. La razón fue que la CTNE estaba terminando la construcción y puesta en marcha de otra estación cercana a la de Maspalomas, en concreto en el municipio gran canario de Agüimes, que empezaría a operar, a partir del mes de abril de ese mismo año de 1971, con el satélite Intelsat IV F-2. Esta nueva estación de Telefónica contaría con una antena más moderna de 30 metros de diámetro y daría soporte a las tres próximas, y últimas, misiones del Programa Apolo.

LA HEMEROTECA

El interés periodístico para el Apolo 14, no solo desde el lado norteamericano sino también desde el lado español, aumentó claramente de nuevo tras el susto del Apolo 13. De ahí que, a nivel informativo, se pueden encontrar multitud de crónicas, noticias y referencias acerca de esta nueva misión lunar de la que se cumplen 50 años estos días.

Portadas del ABC en referencia al Apolo 14 (1971).
Portadas del ABC en referencia al Apolo 14 (1971).

Unos días antes del lanzamiento, hubo una rueda de prensa en las oficinas de NASA en Madrid en donde estuvieron presentes Don Manuel Bautista Aranda, Luis Ruiz de Gopegui, Henry Schultz, Berndt, Stompf y Figueroa. En aquella rueda de prensa se comentó, entre otras cosas, la influencia de la presencia cercana de la sonda soviética Lunajod 1 “cerca” del lugar de aterrizaje del Apolo 14 y del nulo coste de la participación española en la misión. Allí también se recalcó que las estaciones españolas estarían en contacto con los astronautas durante 125 horas y 46 minutos de la totalidad de las 216 horas y 38 minutos. Es decir, un 58 % del tiempo de la misión.

El Eco de Canarias, edición del 6 de febrero de 1971.
El Eco de Canarias, edición del 6 de febrero de 1971.

En Canarias, El Eco de Canarias no faltaba a la cita como en anteriores misiones. Al finalizar la misión, en la edición del jueves 11 de febrero, se recogían cinco declaraciones sobre el Apolo 14. Eran las del director norteamericano de la estación de Maspalomas, Sr. Rouiller, el director español Sr. Mendizábal, los señores Cantrell y McCarthy de Bendix y las de Valeriano Claros que dijo:

Yo describiría el Apolo 14 como el éxito de las comunicaciones. Se ha conseguido demostrar de la manera más fehaciente que se puede obtener una comunicación perfecta entre una nave espacial o unos hombres posados en nuestro satélite y un centro de control: Houston.

Mi opinión personal es que este éxito técnico es el colofón que abre las puertas a la nueva era de las comunicaciones espaciales".

CONCLUSION

El Apolo 14 colocó de nuevo al Programa Apolo en el sendero correcto después del Apolo 13 pero, aunque esta misión fue todo un éxito, estuvo a punto de convertirse, de nuevo, en un fracaso, como acabamos de ver.

Sin embargo, la exploración lunar llevada a cabo por Shepard y Mitchell avanzó enormemente durante esta extensísima misión. Tan extensa fue que se nos han quedado en el tintero comentar algunas anécdotas más, que dejaremos para otra ocasión, como por ejemplo la del péndulo doble o la del logotipo de la estrella de Mercedes Benz.

El módulo lunar Antares visto desde la distancia (Apolo 14)
El módulo lunar Antares visto desde la distancia (Apolo 14)

El último de los “vuelos de prueba lunares” certificó que la tecnología podía intentar dar otro salto más para intentar pasar más tiempo en la Luna investigando y buscando respuestas científicas. La audacia y la ambición de la NASA todavía no se había terminado y la misión del Apolo 15 esperaba ya para ser lanzada en el mes de julio de ese mismo año. Iba a llevar consigo, en las bodegas del módulo lunar, al primer coche biplaza que se conduciría por la Luna, en la rima Hadley. Pero, eso lo contaremos en julio.

Insignia del Apolo 14

Godspeed Apolo 14!

¡Ah! Una última curiosidad, cada astronauta llevó su reloj Omega Speedmaster oficial, pero tanto Mitchell como “Smokey” Roosa llevaron sus Rolex GMT Master 1675 Pepsi Pilotwatch personales. Así que en la Luna hubo dos Speedmaster y un Rolex GMT.

Mundo Desconocido nº 36 (1979). La estación espacial de Madrid.

Mundo Desconocido fue una revista mensual fundada en junio de 1976 por Andreas Faber-Kaiser y Alejandro Vignati. Estuvo en circulación hasta finales del año 1982 y se caracterizó por su temática de misterio y paraciencia. Además, dentro de su ámbito, fue reconocida como una de las tres mejores publicaciones mundiales sobre estos temas.

Aunque a muchos de los lectores del blog les pudieran echar para atrás un poco estos temas, hay que reconocer que Mundo Desconocido contaba muchas veces con grandes artículos y la prueba es el que traemos ahora aquí.

Se trata de un reportaje de 1979 sobre la estación espacial de Madrid que apareció en el número 36 de la revista. Como se puede ver, en el artículo se refleja muy bien la situación de las estaciones de Robledo, Fresnedillas y Robledo con una gran descripción de sus funciones y capacidades y un montón de fotografías. A lo mejor algún lector del blog se reconoce en ellas. Al final del reportaje, los autores agradecen expresamente su reconocimiento a Henry Schultz, Don Manuel Bautista Aranda, Julián Gálvez, Jesús Gerardo Martín Ramos, José Díez y Josefina Martínez.

Mundo Desconocido - La estacion espacial de Madrid - (nº 36, año 1979)
Mundo Desconocido - La estacion espacial de Madrid - (nº 36, año 1979)

Yo no voy a ser menos y agradezco a El Perro Verde (amigo y diseñador de MrGorsky) que me regaló, hace unos meses, este número 36 de Mundo Desconocido que apareció en alguna caja de su casa.

Como estamos en diciembre y se acerca la Navidad, aquel que quiera que le envíe por email el pdf con el reportaje completo escaneado que se apunte al Boletín de MrGorsky más abajo y me escriba un correo. Si ya estás dado de alta en la newsletter, con escribirme un email directamente te respondo y te lo mando.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Apollo Spacecraft Systems Familiaritation (1967)

Brujuleando en el manual de entrenamiento Apollo Spacecraft Systems Familiaritation, publicado en 1967 para instruir sobre distintos aspectos relacionados con el joven Proyecto Apolo, encontré este maravilloso gráfico titulado S-Band ground station geometry (Geometría de las estaciones terrestres en banda S).

S-Band ground station geometry (Geometría de las estaciones terrestres en banda S)

Para cubrir todo el espacio de forma permanente, teniendo en cuenta la rotación de la Tierra, al menos hay que colocar tres estaciones separadas 120º cada una. Como la estación de Goldstone era la principal, eso determinaba unas zonas muy concretas al Este y al Oeste de ella. Por eso se eligió Canberra y Madrid para instalar las otras dos estaciones. Hasta aquí todo es más o menos conocido. Sin embargo, podemos darnos cuenta de algunas cosas más.

Hay tres zonas de solapamiento (Overlapping Coverage). En esas zonas, y durante un tiempo determinado, dos de las estaciones podrían estar en contacto en el mismo momento con la nave espacial. Esas zonas de solapamiento están situadas sobre las 4.000 millas de altitud (4.000 millas es el radio de la Tierra, equivalentes a 6.370 kilómetros aprox.). Quiere esto decir que hay otras tres zonas en las que, si la nave no ha alcanzado esa altitud, las antenas de seguimiento no serían capaces de detectar la nave. Estas zonas se muestran en color rojo en el gráfico siguiente.

Zonas ciegas

¿Cómo puedes solucionar este problema? Muy fácil, poniendo más estaciones entre las tres principales.

Para el caso concreto de las misiones Apolo, todo el mundo sabe que despegaban desde Cabo Cañaveral, es decir, en la zona situada entre Goldstone y Madrid. Si observamos los datos del lanzamiento del Apolo 11, vemos que el cohete Saturno V se colocó en órbita terrestre a una altitud de casi 200 kilómetros, pasados 11 minutos desde el lanzamiento (700 segundos).

Fase de ascenso del cohete Saturno V - Apolo 11 - (Fuente: as-505-postflight-trajectory - Boeing)

200 kilómetros es una altitud bastante alejada de los 6370 kilómetros que decíamos antes. Por eso NASA debía poner una serie de estaciones de seguimiento secundarias entre las tres principales. En órbita terrestre, las estaciones principales podrían detectar al cohete Saturno V antes de la TLI (Inyección Trans Lunar) pero al tener una altitud tan baja éste pasaría muy rápidamente por la zona de cobertura recorriéndola en muy poco tiempo.

Órbita terrestre del Apolo 11 - (Fuente: as-505-postflight-trajectory - Boeing)

Conclusión: En un vuelo a la Luna, a partir de una altitud similar al radio de la Tierra (6.370 km), con tres estaciones de seguimiento separadas 120 º cada una, es más que suficiente para controlar permanentemente a la nave espacial.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

¿Qué es la Red de Espacio Profundo y dónde se encuentra? (NASA en español).

El canal de NASA en español en YouTube ha subido este pequeño video, de poco más de cuatro minutos de duración, contando cómo funciona la Red del Espacio Profundo (DSN o Deep Space Network).

Como seguro que ya sabéis, esta red de comunicaciones de NASA consta de tres estaciones principales, o complejos de comunicaciones, ubicadas en Goldstone (Estados Unidos), Canberra (Australia) y la española de Robledo de Chavela en la sierra de Madrid.

UN POCO DE HISTORIA

Esta red se construyó entre finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, para poder estar en contacto permanente con todas las sondas de la NASA que viajaban más allá de la Luna. Adicionalmente también ha realizado el seguimiento de sondas de otras agencias espaciales con las que tienen acuerdos los norteamericanos.

Antena de Robledo de Chavela durante los años sesenta. En uno de esos edificios se encontraba el Ala Apolo (Apollo Wing - MADX).
Antena de Robledo de Chavela durante los años sesenta. En uno de esos edificios se encontraba el Ala Apolo (Apollo Wing - MADX).

Durante el Programa Apolo, las antenas de esta red sirvieron como soporte (wing / ala, en terminología NASA) a las antenas de la Red de vuelos espaciales tripulados (MSFN o Manned Space Flight Network). En caso de que, por ejemplo, la antena principal (prime en terminología NASA) de Fresnedillas de la Oliva fallase por algún motivo, era la antena de Robledo de Chavela la encargada de estar en contacto con los astronautas de la Luna. Si bien es cierto que, aunque no hubiera fallo alguno, la antena de Robledo se encargaba del seguimiento del módulo de mando en órbita lunar.

Finalmente, recordaros que los tres complejos de comunicaciones tienen un centro de visitantes, con un pequeño museo, que se va a poder volver a visitar cuando pase la pandemia del Covid-19.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Recientemente he vuelto a ver el documental "Estación Apolo" que se emitió, el año pasado, en Canal Historia con motivo de los 50 años del Apolo 11 y la llegada del hombre a la Luna por primera vez. El documental se centra en la estación de seguimiento que la NASA ubicó en la localidad madrileña de Fresnedillas de la Oliva y que, junto con otras estaciones repartidas por el mundo, formaban la Red de vuelos espaciales tripulados (MSFN en sus siglas en inglés). A la estación de Fresnedillas se la conocía en España con el nombre de “Estación Apolo” por ser esa, el seguimiento de los vuelos Apolo, su principal misión. Aunque, sobre todo entre muchos de los trabajadores españoles, se la llamaba directamente como “la base”.

El documental de poco más de hora y media de duración, parte de una idea interesante; contar lo que ocurrió en aquel lugar de la sierra de Madrid, durante la época de los vuelos tripulados a la Luna. Para ello se entrevistan a algunos de los testigos directos que aún siguen vivos, como por ejemplo Carlos González y José Manuel Grandela o, el recientemente fallecido, Don Luis Ruiz de Gopegui. Pero además de contar con el testimonio de algunos de los protagonistas directos en aquella aventura, en el documental también participan personas como José Manuel Urech (técnico de NASA en la estación de Cebreros), el escritor y divulgador Rafael Clemente, el alcalde del pueblo Don José Damián de la Peña, los hermanos Alonso (Tomás y Pablo), los historiadores José Álvarez Junco y María Jesús Cava así como la periodista Rosa María Calaf.

Antena de la estación de Fresnedillas (MAD) iluminada por la noche. Autor: se ruega confirmación.

A pesar de contar con esos mimbres y de visualizarlo dos veces, la sensación que tuve al terminar de ver el documental fue agridulce. Contradictoria. E, incluso, me atrevería a decir que hay algún rasgo tendencioso (no se si casual o a propósito), por lo que se pierde parte del rigor histórico, desde mi punto de vista. Digo esto porque por un lado se habla de que la situación española parece que fuera realmente mala en aquellos días, pero por el otro lado se reconoce que el crecimiento económico de España era del 7 % a finales de los años 60. Crecimiento que nos situaba como la novena potencia económica, siendo el segundo país del mundo con el mayor crecimiento. Por tanto, la explicación del contexto histórico no queda clara, bien por desconocimiento bien por tendenciosidad, como digo.

Quizás lo mejor de esta historia sean las anécdotas vividas y contadas por los trabajadores y, sobre todo, el beneficio claro que, para las familias de Fresnedillas y su comarca, se obtuvo como consecuencia de la instalación de la Estación Apolo. Gracias a ello se crearon muchos puestos de trabajo relacionados con el mantenimiento y los servicios asociados, aunque también se contrató algún mecánico para la antena.

Personalmente me hubiera gustado encontrar un documental más técnico y menos farandulero o berlanguiano. Por mi experiencia, al conocer a muchos de los técnicos que allí trabajaron, puedo afirmar que el nivel y la respuesta de los trabajadores españoles fue, como mínimo, igual que la de los técnicos norteamericanos. Sin embargo, el documental, en muchos momentos, se va más por la anécdota fácil y superflua al estilo “Bienvenido Mr. Marshall”, que por el lado erudito. Eso sin contar que todo lo ocurrido en las estaciones de NASA en España (Maspalomas, Robledo, Cebreros y Fresnedillas) fue el germen para que otros grandes proyectos espaciales (no solo de la NASA sino también de la ESA) pudieran llevarse a cabo. En fin, una pena.

Para terminar, y si tuviera que resumir todo en una línea, usaría la frase de Don Luis Ruiz de Gopegui: “España estuvo ahí”. Aunque, viendo el documental, alguno podría llegar a afirmar que los Estados Unidos llegaron a la Luna, a pesar de (la) España (cañí). Ya digo, sensaciones encontradas.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Apollo Manned Lunar Landing GOSS Mission Profile - poster NASM

En mayo de 1967 la NASA, a través de su Oficina de vuelos espaciales tripulados, produjo un poster ilustrando los eventos más importantes que iban a suceder durante las misiones del Programa Apolo a la Luna. Este poster, conocido como Apollo Manned Lunar Landing - GOSS Mission Profile, pone énfasis en todo lo que tiene que ver con la red terrestre de soporte de las operaciones (Ground Operations Support System o GOSS). Esta red tenía el cometido de ayudar para que, tanto la nave como los astronautas, pudieran ir y volver de la Luna con seguridad.

Apollo Manned Lunar Landing GOSS Mission Profile
Apollo Manned Lunar Landing - GOSS Mission Profile

Como decimos, el poster contiene una cantidad extraordinaria de detalles, además de dos lunas para distinguir mejor entre los eventos relacionados con la llegada al satélite de los eventos del regreso a la Tierra. Sus medidas son 1,45 m X 0,54 m y con relación al precio que puede alcanzar uno de estos, decir que el año pasado se vendió un original firmado por nueve de los astronautas del Apolo por casi 7.000 Euros en Bonhams.  Por cierto, el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington DC tiene un ejemplar original que suele exponer de vez en cuando.

HAZTE CON UNA BUENA RÉPLICA

Como un póster original tiene un precio prohibitivo para mí en estos momentos, estuve mirando por Internet hacerme con una réplica y finalmente di con la versión mejorada que venden en Astrography, una empresa polaca especializada en imágenes del espacio. Una cosa que me gustó fue que su dueño, Adam Jesionkiewicz, fundó hace 15 años el foro polaco más grande de astronomía: Astropolis.pl. Hablé con Adam y me mandó uno.

Apollo Flight Plan: Redesigned.

El “Apollo Flight Plan: Redesigned” que es así como lo llaman en Astrography, me llegó enrollado dentro de una caja. Y como mi experiencia ha sido muy buena quería compartirla con vosotros por si os queréis hacer con una copia. Para ello he hecho un video con el "unboxing" o desembalaje.

Como os digo en el video, escogí las medidas más grandes, de 180 x 61 cm, en calidad Fine Art Giclée. La verdad que una vez abierto la sensación es que es bastante grande, pero bueno, lo importante es que va a lucir muy bien, una vez puesto en la pared. No quiero ni pensar ahora cuanto me va a costar el marco, pero bueno, creo que merecerá la pena. La calidad de impresión me ha gustado mucho. Lo he mirado muy de cerca y no he encontrado ningún detalle de una mala impresión en bordes y demás. La impresora Epson Sure Color P7000 de gran formato que usan en Astrography, sin duda, hace un buen trabajo. Por cierto, para los clientes españoles que quieran comprar algo decir que Astrography trabaja con el Banco Santander.

En cualquier caso, si os pasáis por la web de Astrography, veréis que hay un montón de fotografías sobre el tema espacial que merecen la pena. La última novedad es el poster sobre la Crew Dragon Demo 2 de Space X, el histórico primer vuelo espacial comercial tripulado.

Crew Dragon: The First Crewed Commercial Spaceflight. Astrography.
Crew Dragon: The First Crewed Commercial Spaceflight

Para terminar, y como premio a los que habéis llegado hasta aquí, Astrography ha generado un código de descuento del 10 % para los lectores del blog que quieran comprar cualquier artículo. Para ello tenéis que utilizar: MRGORSKY10.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Apollo 13: Home Safe (Documental de NASA por el 50 aniversario de la misión).

En abril de 1970, la NASA había planeado llevar a cabo la tercera misión a la Luna después de los éxitos del Apolo 11 y del Apolo 12. El Apolo 13 iba a permitir que otros dos astronautas (James Lovell y Fred Haise) pisaran de nuevo la superficie de nuestro satélite mientras el tercero, Jack Swigert, permanecía dentro del módulo de mando orbitando la Luna. Todo parecía ya como algo rutinario, pan comido, y se respiraba un ambiente de confianza y seguridad que normalmente no suele augurar nada bueno. Incluso los medios de comunicación ya estaban empezando a perder interés en la aventura lunar, nada menos.

Tripulacion del Apolo 13 (Izq. a dcha: Haise, Swigert y Lovell. Foto: AP13-70-HC-541).

El objetivo planteado inicialmente para esta misión, del tipo H, era doble; por un lado, volver a aterrizar de forma precisa en el lugar preestablecido de la región de Fra Mauro y, por el otro, realizar una exploración más metódica de la Luna. De hecho, si nos fijamos, para la insignia de la misión se escogió el lema en latín “Ex Luna, Scientia”, es decir, “De la Luna, la Ciencia”.

Para esta ocasión, se designó al módulo de mando como Odyssey (Odisea en español) y al módulo lunar como Aquarius (Acuario). Odisea por la epopeya escrita por Homero y Acuario por la constelación que representa al portador de agua y, por tanto, de la fertilidad y la vida. Sin duda, fue algo premonitorio.

Odisea: Módulo de mando y de servicio del Apolo 13.

COMIENZA LA MISIÓN

El Apolo 13 se lanzó, desde la plataforma 39 A de Cabo Cañaveral, el 11 de abril de 1970 a las 19:13h GMT. El primer contratiempo que tuvo la misión fue que, debido a unas vibraciones de gran amplitud en la segunda etapa del cohete Saturno V, hubo que apagar el motor central, de los cinco que llevaba, antes de tiempo. Esto provocó una desviación considerable con respecto a la trayectoria que se había planeado. Parecía que, como había ocurrido con el rayo que impactó en el Saturno V durante el lanzamiento del Apolo 12, la misión podía fracasar justo al inicio, pero afortunadamente, se pudo compensar haciendo trabajar a los otros motores durante más tiempo. Finalmente, a los 12 minutos y 39 segundos después del lanzamiento, el Apolo 13 entraba en órbita terrestre.

Despegue del Apolo 13 (Foto: AP13-KSC-70PC-107).

Una vez comprobado todo se procedió a realizar la maniobra de inserción en órbita lunar (TLI en sus siglas en inglés), en otras palabras, se encendían de nuevo los motores para comenzar el viaje hacia la Luna.

Al día siguiente, 12 de abril, se aprovechó básicamente para tomar fotografías de la Tierra. El 13 de abril, mientras se hacía una retrasmisión por televisión, se encendió el motor durante casi 4 segundos para hacer una corrección en el rumbo que seguía la nave con el fin de ponerla en una trayectoria de aproximación a la Luna a una altitud de 60 millas. Antes de esta maniobra, la nave espacial viajaba por una trayectoria de retorno libre, en la que la nave habría dado una vuelta alrededor de la Luna y regresado a la Tierra sin requerir ninguna otra operación en caso de problemas.

EL ACCIDENTE

Y llegamos al fatídico 14 de abril. A las 55 horas y 53 segundos después del lanzamiento, el Capcom, de forma rutinaria, pidió a los astronautas que agitasen los tanques de hidrógeno y de oxígeno que se encontraban en el módulo de servicio. Enseguida Jack Swigert accionó los interruptores, pero nadie sabía, en ese momento, que uno de los cables que estaban en el depósito número 2 de oxígeno líquido había perdido su protección cuando se hicieron unas pruebas dos meses atrás. Este hecho hizo que, en cuestión de segundos, se produjeran una serie de acontecimientos que llevaron a la explosión del tanque. Empezaba aquí una de las más grandes odiseas espaciales de todos los tiempos. Y además lo hizo con una frase que ha pasado a la historia: Houston, hemos tenido un problema (“Houston, we’ve had a problem, en inglés).

Centro de control de misión en Houston minutos antes de la explosión (Foto: S-70-35136).

Aproximadamente a los quince minutos después de la explosión, y cuando aún se intentaba saber qué estaba pasando, el comandante Jim Lovell dijo: “Me parece, mirando por la escotilla, que estamos expulsando algo. Estamos expulsando algo hacia el espacio.” Sin duda era el oxígeno, y sin oxígeno todo el mundo sabe que no puedes durar mucho tiempo en el espacio.

En cuestión de minutos se decidió que los astronautas debían ir al módulo lunar. Por esa razón, Lovell y Haise, se fueron inmediatamente a encender todos los sistemas y transferir toda la información posible del sistema de referencia inercial desde el módulo de mando, herido de muerte, al Acuario. Cuando finalmente se apagó el Odisea habían transcurrido casi tres horas desde la explosión. El objetivo de pisar la Luna por tercera vez se había esfumado, junto con el oxígeno del depósito número 2. Ahora la prioridad era otra: rescatar a los astronautas y traerlos de vuelta a la Tierra.

EL REGRESO A LA TIERRA

Teóricamente había dos maneras de intentar volver a la Tierra: una, dar la vuelta a la nave y encender los motores acelerando hacia la Tierra y la otra forma era dar la vuelta a la Luna, utilizando una trayectoria de retorno libre, regresando a la Tierra sin hacer (casi) nada, solo dejándose llevar por la gravedad. La primera opción era más rápida pero más insegura porque después de la explosión no se sabía en qué condiciones estaría el motor del módulo de servicio que acababa de explotar, sin embargo, no había que ser muy listo para suponer que muy bien no se encontraría. La segunda opción era más segura, pero en cambio se tardarían unos días más ya que no era tan rápida.  Se optó, lógicamente, por esta segunda opción. Aunque para ello la nave Apolo debía volver a una trayectoria de retorno libre que hasta ese momento no llevaba.

Descripcion del vuelo original del Apolo 13 (Fuente: Dosier de prensa).

El motor que se utilizaría para hacer esa maniobra sería el de descenso del módulo lunar (llamado DPS en sus siglas en inglés). Con ese fin, se tuvo que encender durante unos 35 segundos antes de que la nave se ocultara detrás de la Luna y se perdiera todo tipo de comunicación durante 25 minutos. Como curiosidad, he de decir que, unos 23 minutos después de recobrar la señal con los astronautas, la tercera etapa del cohete Saturno V se estrelló contra la superficie lunar, siendo captado por el sismómetro del Apolo 12, anécdota que contamos hace poco también en este blog.

Módulo lunar Acuario del Apolo 13 (Fuente: Dosier de prensa). En rojo se marca la tobera del motor de descenso.

Aproximadamente dos horas después, hubo que volver a encender el DPS del Acuario para forzar a la nave a ir más rápida y tardar menos tiempo en volver a la Tierra. Con el objetivo principal ya conseguido, de colocar a los astronautas en una trayectoria segura de regreso a casa, quedaba abordar el segundo problema: gestionar las provisiones para que tres hombres pudieran sobrevivir los días previstos para el regreso. Hay que recordar que los tres astronautas iban en el módulo lunar, una nave diseñada para alojar solo a dos hombres por un breve periodo de tiempo.

Jack Swigert con el "buzón". El ingenio que tuvieron que construir para poder filtrar el dióxido de carbono dentro del módulo lunar.

Las condiciones que tuvieron que soportar no fueron muy agradables. Como había que ahorrar energía al máximo, los astronautas no podían utilizar el sistema de control termal y la consecuencia fue que pasaron mucho frío allí dentro. Otro famoso inconveniente que hubo que solucionar, fue el aumento del nivel de dióxido de carbono producido por la respiración. Como los filtros del módulo lunar para absorber ese CO2 se agotaron y no se podían utilizar los del módulo de mando ya que eran distintos, hubo que diseñar en Houston deprisa y corriendo un dispositivo que permitiera encajarlos. Al terminar la misión se pudo comprobar que, gracias a esa buena gestión y al sacrificio de los astronautas, aún quedaban muchas provisiones disponibles.

REENTRADA

Faltaban ya pocas horas para la reentrada en la atmósfera y parecía que la misión terminaría bien, pero antes había que volver a hacer otra pequeña corrección de la trayectoria y transferir de nuevo los datos y la energía disponible en el Acuario a las baterías del módulo de mando. Una vez hecho esto, se procedió a separar el dañado módulo de servicio del resto de la nave, aprovechando para fotografiarlo con el fin de intentar saber qué había pasado en la explosión. A continuación se hizo lo propio con el módulo lunar, agradeciéndole, por parte de los astronautas, que hubiera actuado como una auténtica balsa salvavidas; “Farewell Aquarius, and we thank you” (“Adiós Acuario y gracias”) dijeron cuando se separaron de él.

Módulo de servicio del Apolo 13 abandonado antes de la reentrada. Se observan los daños producidos por la explosión del tanque de oxígeno.

En ese momento, el Odisea se preparó para reentrar en la atmósfera terestre a casi 40.000 km/h. Como curiosidad, hay que recordar que algunas piezas del módulo lunar Acuario sobrevivieron a dicha reentrada y cayeron en el mar, en una zona segura entre Samoa y Nueva Zelanda llamada la Fosa de Tonga. Allí reposan los cuatro kilos de plutonio que iban a alimentar al generador de radioisótopos del paquete de experimentos lunares (ALSEP en sus siglas en inglés).

Apolo 13: despedida del módulo lunar Acuario (Foto: AS13-59-8562).

Finalmente, se abrieron los paracaídas y el Odisea amaró en el Pacífico a casi dos kilómetros del lugar previsto y a seis y medio del barco de recuperación USS Iwo Jima. Los astronautas se habían salvado y el resto del mundo no tardó en estallar de alegría. Incluso mucha gente dentro de la propia NASA llegó a secundar la afirmación de Jim Lovell de que esta misión había sido un “fracaso exitoso” (“a successful failure"). Sin duda, la NASA, durante esos días, volvió a demostrar de lo que era capaz de hacer.

Amerizaje del Apolo 13 (Foto: S70-15870).

Los meses posteriores, como no podía ser de otra forma, se dedicaron a estudiar y corregir los errores y problemas que surgieron en la misión. Y lo hicieron tan bien que, diez meses después (en febrero de 1971), el Apolo 14 volvía a surcar los cielos camino de la Luna.

Los astronautas del Apolo 13 sanos y salvos (Foto: 70-H-641).

Ni James Lovell ni Jack Swigert volvieron al espacio. Además, Swigert falleció en 1982. Fred Haise, sin embargo, continuó en la NASA y realizó unos vuelos de prueba con los primeros transbordadores espaciales en 1977. ¿Y qué pasó con el módulo de mando Odisea? Como única parte de la nave Apolo que regresó a la Tierra, fue desmontado para estudiar el accidente. Después, fue ensamblado de nuevo y enviado al Kansas Cosmosphere and Space Center de Estados Unidos para su exhibición.

EL PAPEL DE ESPAÑA

España participaba en la misión a través de la red de vuelos espaciales tripulados (Manned Space Flight Network – MSFN) y de la red NASCOM (NASA Communication Network). Para esta ocasión, y una vez conocida la explosión, España informó a los Estados Unidos que podía contar con los buques de la Armada en caso de tener que rescatar a los astronautas en nuestras aguas.

Dosier de prensa del Apolo 13: Estaciones principales de seguimiento de la red MSFN.

La MSFN se configuró de forma similar a la misión del Apolo 12. Siendo la estación de Fresnedillas (MAD) la principal apoyada por la reserva de Robledo (MADX) y la de Maspalomas en Canarias (CYI).

Para la red NASCOM se contaban con las estaciones de Telefónica en Buitrago (Madrid) y Maspalomas (Canarias) que estarían en contacto con los dos satélites INTELSAT sobre el Atlántico; el INTELSAT II F3 y el INTELSAT III F2. Uno de los satélites se reservó expresamente para enviar a Houston la señal de televisión recibida en Fresnedillas desde la Luna.

Configuración de la red NASCOM para el Apolo 13. (Fuente: AS-508-MCC-MSFN-Config.pdf).

Como parece bastante lógico pensar, muchos de los técnicos españoles que vivieron esta misión en las estaciones españolas contaron que llegó a ser más conmovedora y estresante que la del Apolo 11. Incluso algunos de ellos, como cuenta José Manuel Grandela en su libro “Fresnedillas y los hombres de la Luna”, se quedaron permanentemente en las estaciones, sin ir a sus casas, los días que duró aquella pesadilla.

Tampoco ocultan la emoción que sintieron cuando el Odisea tocó finalmente el mar con los tres astronautas sanos y salvos y es que, según se narra en el libro que escribió Jesús Sáez sobre la vida del técnico Carlos González titulado “El gran salto al abismo”, se calculó que como mucho había un 55 % de probabilidades de que aquello saliera bien. Y eso casi al final de la misión porque al principio era solo de un 12 %. Sin duda aquello marcó a todos los que participaron en aquella gesta; recuerdo lo que me contó una vez Don Luis Ruiz de Gopegui de que, en las estaciones, “había ambiente de que se estaban jugando la vida tres astronautas”.

Portadas relacionadas con el Apolo 13 del diario ABC.

Los medios de comunicación españoles, sobre todo los periódicos, comenzaron a informar de la misión los días previos. Eran noticias rutinarias y más o menos parecidas a las publicadas en las anteriores misiones. Hay que recordar que ya en el Apolo 12, el corresponsal de ABC se quejaba de que no habían acudido muchos periodistas a cubrir la misión a la estación de Fresnedillas. Pero como pasó en el resto del mundo, en cuanto se supo de la explosión en el Apolo 13, el interés se recobró rápidamente pudiendo encontrar multitud de artículos y crónicas en los diarios de aquellos días.

El Eco de Canarias (19 abril 1970). Reportaje especial sobre el Apolo 13. Se aprecian dos fotografias de la estación de la NASA y de la estación de Telefónica en Maspalomas.

Los periódicos canarios, en especial El Eco de Canarias, tampoco faltaron a la cita como hacían siempre que había alguna misión lunar. Obviamente se centraron en obtener y en proporcionar información de lo que pasaba en la estación de la NASA en Maspalomas. De tal manera que podemos leer multitud de reseñas y entrevistas muy interesantes sobre cómo se vivió el accidente desde las Islas Canarias.

En ese sentido, y cuando todo pasó, el director norteamericano de la estación canaria, el Señor Rouiller, afirmó: “En primer lugar quiero agradecer en nombre de todo el equipo de NASA en Maspalomas el sentimiento de solidaridad del pueblo canario, manifestado no sólo en la prensa sino en llamadas telefónicas. En cuanto a mi opinión de este vuelo del "Apolo 13" y sus accidentes, creo que lo importante ha sido el regreso feliz, solucionando todos los problemas. Como dato curioso diré que aún sigue sin saberse la causa de la avería en el módulo de servicio —que lo dejó sin baterías— al desprenderlo los astronautas, este mediodía, han podido observar solo una "herida" o hueco, sin que se pueda precisar la causa. A su pregunta de si yo tenía fe en el regreso le diré que sí, porque Houston que viene a ser el cerebelo de todo el equipo de NASA nunca desconfió del éxito del retorno.”.

El director español en Maspalomas, Señor Mendizábal, puso el foco en el personal de las estaciones en sus declaraciones: “El grado de capacidad de los técnicos han hecho, de una emergencia, un retorno normal.”

LEGADO

Aquella misión no cumplió sus objetivos y estuvo a punto de ser una de las mayores catastrofes de la NASA, sin embargo, con el paso del tiempo, el Apolo 13 ha sido reconocido como uno de los grandes logros de la Agencia espacial norteamericana, en el que la audacia y el ingenio impregnó a todo el personal de Control de misión en Houston y en el resto de las instalaciones asociadas repartidas por todo el Mundo.

Celebración en el Control de misión de Houston (Foto: AP13-S70-35145).

Para finalizar, me quedo con las palabras del Administrador de la NASA, Thomas Paine, sobre el Apolo 13: “El accidente del Apolo 13 que impidió la tercera misión humana para explorar la superficie de la Luna, es un duro recordatorio de la inmensa dificultad de esta empresa”, sin embargo “tiene importantes lecciones, cuando se apliquen en las futuras misiones, que contribuirán a la seguridad y a la eficacia de los vuelos espaciales tripulados.”.

Portada del informe final sobre el accidente del Apolo 13.

En abril de 1970, el Apolo 14 estaba siendo ya montado en Cabo Cañaveral, pero su lanzamiento hubo de ser pospuesto hasta conocer las causas del accidente del Apolo 13, con el fin de aplicar los cambios necesarios. Afortunadamente, el Programa Apolo no se canceló y el 31 de enero de 1971 el Apolo 14 fue lanzado. Pero eso lo contaremos en 2021. 😊

Godspeed, Apollo 13!

Estación de Telefónica en Buitrago, año 1970. A la izquierda la antena denominada Buitrago II y a la derecha, al fondo, la denominada como Buitrago I.
Estación de Telefónica en Buitrago, año 1970. A la izquierda la antena denominada Buitrago II y a la derecha, al fondo, la denominada como Buitrago I.

En estos primeros días de abril de 2020 se cumplen los 50 años de la inauguración de la segunda antena (Buitrago II) situada en las instalaciones que la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) tiene en las cercanías de Buitrago del Lozoya (Madrid).

Vista aérea de la estación de Telefónica en Buitrago del Lozoya (Madrid). Están marcadas en rojo la posición de cada antena. Fuente: Google Maps.

Aunque hemos citado en multitud de artículos de este blog a esta estación de Telefónica, nunca habíamos escrito un post específico sobre ella. Y es que esta instalación ayudó a las estaciones de la NASA en España, durante todos los vuelos tripulados del Programa Apolo a la Luna, integrándose en la red NASCOM (NASA Communications Network).

LOS INICIOS

La estación de Buitrago fue puesta en servicio a finales de 1967. Su finalidad era la de operar los satélites INTELSAT de la serie II que nos unían con el continente americano. Para ello se construyó una antena (Buitrago I) que aún se conserva. Este servicio era esencial para las estaciones de la NASA en Madrid (situadas en Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela). Y sobre todo para que los astronautas tuvieran una comunicación permanente con el Centro de control de misión en Houston (Texas).

Antenas de NASA en España (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

Buitrago no fue la primera estación que se instaló en España en ese sentido. Ese honor le cupo a la estación INTELSAT, también de Telefónica, situada en Maspalomas (Gran Canaria). Ya que allí se ubicaba otra estación de NASA (la conocida como CYI - CanarY Island).

Los servicios que la estación ofrecía, mediante el enlace vía satélite INTELSAT sobre el Atlántico, eran los destinados al tráfico telefónico, telegráfico y de televisión. Para ello se instaló una antena parabólica de 25,6 metros de diámetro con montaje acimut-elevación, que permitía comunicarse con el satélite geoestacionario correspondiente. Además, también podía trabajar con satélites no síncronos.

Antena INTELSAT Buitrago I (Compañía Telefónica Nacional de España) que participó en la red NASCOM.

Asímismo, la estación contaba con un radio enlace de microondas con Madrid. Que por cierto, tampoco quiero dejar de mencionar que, para diseñar el magnífico edificio de la estación, Telefónica contrató al arquitecto Julio Cano Lasso.

En diciembre de 1968, la capacidad de la estación fue incrementada al añadir diez nuevas vías de recepción y cuatro de transmisión. Un mes después, en enero de 1969, Buitrago I inició sus operaciones con los satélites INTELSAT III.

BUITRAGO II

El enlace con América estaba cubierto con la primera antena (Buitrago I) pero faltaba mirar hacia el este. Por esa razón, entre 1969 y principios de 1970, se construyó una segunda antena (Buitrago II). Ésta se situó en el otro extremo de la parcela de la estación y enlazaría con los países asiáticos a través de los INTELSAT situados sobre el Índico. La fecha prevista para que entrara en funcionamiento fue el mes de abril de 1970, coincidiendo con la famosa misión del Apolo 13.

Antena Buitrago II (Compañía Telefónica Nacional de España) que conectaba con el satélite INTELSAT sobre el Índico.

La segunda antena tenía un diámetro de 30 metros y poseía, como la primera, una gran sala en el interior de la base del pedestal donde se alojaba el sistema de movimiento. Pero, a diferencia de Buitrago I, no existía edificio adosado, y parte del equipo de comunicaciones se alojó en una sala situada arriba, en la estructura de antena, a nivel del eje de elevación de esta, y con acceso desde el suelo mediante un ascensor.

La entrada en funcionamiento de Buitrago II permitió establecer un enlace directo con Australia. Allí se encontraban las estaciones de NASA análogas a las españolas de Fresnedillas y Robledo. Desde ese momento, el sistema INTELSAT se convirtió en global y, sobre todo, un poco más fiable; ya que permitía conectar España con Estados Unidos a través de Australia. Esto es lo que se conoce como doble salto, un procedimiento más lento pero que asegura la comunicación.

ABRIL DE 1970

El 6 de abril, el general Franco visitó la estación para inaugurar la segunda antena y firmar en su libro de honor. Este hecho se refleja en el NO-DO del 13 de abril (NOT N 1423 A) y en distintas hemerotecas de los diarios de la época. Cuando yo visité la estación, con motivo de la preparación de la exposición “De Madrid a la Luna”, tuve la oportunidad de ver ese libro de honor. Éste se expuso en la citada exposición y, además, contaba con la firma del entonces Príncipe de España, Don Juan Carlos, que también acudió a Buitrago precisamente el día 13 de abril de 1970.

NOT N 1423 A

El texto de la dedicatoria de Franco reza así: “Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos, inauguró la Estación Terrena de Comunicaciones por Satélite de Buitrago, puesta al servicio de la relación y entendimiento entre los pueblos y los hombres, y con su firma abrió este libro de honor.”.

Visitas del general Franco y el Príncipe de España Don Juan Carlos a Buitrago los días 6 y 13 de abril de 1970 respecivamente.

Buitrago II empezó a operar el 13 de abril de 1970, es decir, dos días después del lanzamiento del Apolo 13 ocurrido el día 11. Aunque la antena principal que daba servicio al Programa Apolo era Buitrago I, por ser la que conectaba directamente con Estados Unidos, Buitrago II estaba operativa por si ocurría algún problema con el enlace principal. Y esos problemas ocurrieron. Casualmente y aunque en general las comunicaciones de la red fueron las mejores que se experimentaron, el único problema significativo que ocurrió en ese aspecto fue un número inusual de fallos de comunicación en la estación, como posteriormente reportó NASA al término de la fatídica misión.

Antena de Buitrago II en 1970. Foto: Memoria de la CTNE.

El 13 de abril a las 14:55 h UTC se produjo un corte en las comunicaciones entre Madrid y el Centro de vuelos espaciales de Goddard (GSFC en sus siglas en inglés). El problema fue debido al fallo de un interruptor de protección contra riesgos de radiación de Buitrago. A las 15:09 h UTC se volvió a la normalidad.

Ese mismo día, pero a las 20:51 h UTC, Buitrago perdió su capacidad de rastreo automático del satélite por lo que tuvo que pasar a modo manual. Parece ser que el único servicio que se puso en riesgo fueron los datos biomédicos de los astronautas por lo que se utilizó la estación de Maspalomas (CYI en sus siglas en inglés) para obtenerlos y de allí mandarlos a Houston.

Apolo 13: módulo de servicio dañado por la explosión (17 de abril de 1970).

Hay que recordar que el famoso accidente se produjo casi a las 56 horas después del lanzamiento, es decir, en la madrugada española de los días 13 y 14 de abril.

DESPUÉS DE LOS APOLO

La estación de Buitrago se fue ampliando posteriormente con más antenas hasta que a finales del año 2003 se decidió cerrarla, probablemente debido al cambio tecnológico.

Antigua sala de control de la estación de Buitrago siendo reformada. Foto del 7 de marzo de 2019.

Sin embargo, desde el año pasado, y con motivo de mi visita el pasado 7 de marzo de 2019, pude ver que el edificio principal se está reformando. Desgraciadamente el espacio que ocupaba la sala de control ha desaparecido y se ha ubicado allí una especie de salón de actos para los nuevos usos del edificio que, según me contaron, va a ser el de centro de formación de Telefónica. Incluso se barajaba la idea de hacer allí también un centro de formación para pilotos de drones. Sin duda el entorno natural con las majestuosas antenas sería un lugar espectacular para ello.

El autor del blog posando con la mítica antena Buitrago I el 7 de marzo de 2019.

Nota: Quiero agradecer expresamente a Telefónica y a su Fundación la cortesía por dejarme utilizar algunas fotografías de sus archivos y de sus publicaciones en este artículo.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Telescopios astronómicos y terrestres en Amazon
Los canallitas Alberto Casado y Rober Bodegas (Pantomima full)

Quiero empezar la semana con un poco de humor. Algo tan necesario en estos días del puñetero coronavirus.

Los chicos de Pantomima Full se fueron hasta el Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (en inglés: Madrid Deep Space Communications Complex o MDSCC) para grabar una nueva entrega de sus famosos y exitosos sketches.

En esta ocasión nos recuerdan que hay gente que se cree todo menos la verdad.

Conspiranoico, por Pantomima Full
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SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas) es una agencia pública de comunicación especializada en información sobre ciencia, tecnología e innovación en español. Se puso en marcha en el año 2008 por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Desde el 2010 publica en su web un anuario gratuito en pdf con toda la actividad del año.

Lo reseño en el blog porque ya está disponible, para su descarga, el del año pasado (2019). En él se puede volver a recordar el artículo titulado “Los vecinos del pueblo alucinante”, que publicaron sobre el papel de Fresnedillas de la Oliva en la llegada de los primeros seres humano a la Luna.

Anuario SINC 2019 - Los vecinos del pueblo alucinante.

Y es que por Fresnedillas pasaron un tercio de las comunicaciones de las primeras expediciones del ser humano a la Luna bajo el Programa Apolo y, como recuerda Olivia Ventura, ingeniera agrícola y concejala del Ayuntamiento:

“Nuestros abuelos no podían valorar en aquel momento el alcance de lo que estaba pasando porque estaban concentrados en hacer su trabajo, pero las siguientes generaciones hemos crecido oyendo las historias sobre la antena y la Luna. No es casual que unos cuantos nietos hayamos salido ingenieros”.

Sin duda un gran patrimonio inmaterial el que dejó en el pueblo la participación en aquella gran aventura.

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CineSpace es un certamen de cortometrajes organizado entre NASA y la Houston Cinema Arts Society que ofrece a los cineastas de todo el mundo la oportunidad de compartir sus obras. Tiene la particularidad de que, entre los requisitos, se han de utilizar, al menos, un diez por ciento de imágenes reales y de archivo de NASA. Y todo ello en 10 minutos o menos de duración.

Pues bien, el cineasta norteamericano David Regos ha ganado este certamen a finales del año pasado (2019) con su corto titulado “El sitio más idóneo”.  Además, lo ha hecho por partida doble: mejor película y mejor documental.

Vista de la estación de Fresnedillas (Madrid Apollo Prime). Foto: Larry Haug.

En él se cuenta el papel que tuvo la estación de seguimiento de misiones espaciales tripuladas que la NASA situó en la localidad madrileña de Fresnedillas de la Oliva para dar soporte a las misiones Apolo que llegarían a la Luna.

Un jarando (gentilicio por el que se conoce a los que son de Fresnedillas de la Oliva).

Aunque, en realidad, lo que hace el corto es mostrar los testimonios de algunas de las personas del pueblo a las que les tocó vivir, en primera persona, esos momentos históricos. Vivencias ocurridas casi por casualidad, debido a que la estación de la NASA se podría haber construido en otro sitio de la sierra de Madrid o incluso de España. Sin embargo, Fresnedillas resultó ser el sitio más idóneo.

Carlos González (izq.) y José Manuel Grandela (dcha.), técnicos de NASA.

Entre las personas que reconocemos en el corto están Carlos González y José Manuel Grandela.

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