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NASA Remembers Legendary Flight Director Glynn Lunney

Nos hemos despertado hoy con la triste noticia del fallecimiento del mítico director de vuelo de NASA Glynn Lunney.

Lunney fue un ingeniero que estuvo en la NASA desde prácticamente su fundación, a la que llegó, con 22 años, desde el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica (NACA en sus siglas en inglés) en donde estaba de estudiante. Fue, por tanto, el miembro más joven del Grupo de Trabajo Espacial (el famoso Space Task Group) que, junto con sus colegas del Centro de Investigación Langley en Hampton, Virginia, se encargaron de averiguar cómo enviar a los primeros astronautas al espacio.

En aquella época, a Lunney se le asignó el desarrollo de misiones simuladas para entrenar a otros controladores de vuelo.

Cuando empezó el Programa Mercury, a Lunney se le envió a la estación de seguimiento de Bermudas como controlador de vuelo. Después continuó con su carrera, ya como líder del equipo negro de controladores, en el Programa Géminis y de ahí al Programa Apolo. Siendo su equipo uno de los que tuvieron un papel determinante durante el Apolo 13.

Glynn Lunney durante una simulación del Programa Apolo el 8 de diciembre de 1965 - NASA
Glynn Lunney durante una simulación del Programa Apolo el 8 de diciembre de 1965 - NASA

Descanse en paz.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Trailer del documental Apollo: Back to the Moon

Apolo: Regreso a la Luna (Apollo: Back to the Moon) es un documental de la productora francesa Label-News para National Geographic y que he podido ver recientemente en Movistar+. A través de dos capítulos, de unos 50 minutos de duración, se pretende contar la historia del Programa Apolo y cómo fue la llegada del hombre a la Luna.

Además, se recrean, con actores y decorados, acciones de distintas misiones, tanto dentro del módulo de mando como del módulo lunar. Otra cosa que han hecho también ha sido simular algunos momentos sobre la superficie lunar. Aunque para mí, las recreaciones digitales de las naves, en 3-d, han sido lo mejorcito de este documental.

Recreación de la Luna para el documental
Recreación de la Luna para el documental

Porque, sinceramente, no me ha gustado mucho. El contenido está muy desordenado y salvo que sepas ya de qué va esta historia, cuesta seguir el hilo conductor. Y eso sin contar algún que otro gazapo. Por otro lado, se abusa del sensacionalismo con el fin de captar constantemente la atención del espectador.

Entre los personajes entrevistados, solo destacar la presencia de los astronautas William Anders (Apolo 8) y Fred Haise (Apolo 13) y de los controladores de vuelo Gene Kranz y Glynn Lunney. Ninguno de ellos aporta nada nuevo que sepamos ya. Luego hay otros testimonios menores de periodistas e historiadores que aún aportan menos.

William Anders (Apolo 8)
William Anders (Apolo 8)

Lo único que me ha llamado la atención del documental es que se afirma en un momento dado que, en el vuelo de John Glenn, el astronauta compró una cámara de fotos de 35 mm en una farmacia para llevarla consigo en su misión del Friendship 7 durante el Programa Mercury. Parece ser que la NASA no había tenido eso en cuenta. La verdad que es algo que nunca había escuchado antes, así que me pondré a investigar si es cierto o no.

Ya digo, en general, no me gustó y no lo recomiendo. Incluso me resultó un pelín tedioso.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
AS-201 - First Saturn IB Launch - Apollo Test Flight (1966/02/26) - Retro Space HD

El 26 de febrero de 1966 se lanzaba, desde la plataforma 34 de Cabo Cañaveral, el primer cohete Saturno IB de la historia. Llevaba en lo alto, y también por primera vez, un módulo de mando y servicio Apolo denominado CSM-009.

La cápsula Apolo fue recuperada 37 minutos después del lanzamiento en una zona del Océano Atlántico Sur (muy cerca de la isla de Ascensión). Allí le esperaba el buque de la Armada norteamericana USS Boxer. Hoy en día, la CSM-009 se puede contemplar en el Museo Strategic Air Command & Aerospace de Nebraska (EE. UU).

OBJETIVOS DE LA MISIÓN

Esta misión no tripulada y suborbital, conocida como Apollo Saturn 201 o AS-201, tenía como objetivos principales los de verificar la integridad estructural, la compatibilidad de las distintas partes del vehículo lanzador, las cargas útiles y la separación de las dos etapas y la unidad de instrumentos que conformaban todo el Saturno IB.

El Saturno IB (AS-201) esperando en la rampa de lanzamiento con la Luna en todo lo alto. Foto NASA KSC-66C-1296.
El Saturno IB (AS-201) esperando en la rampa de lanzamiento con la Luna en todo lo alto. Foto NASA KSC-66C-1296.

Además, también se pretendía evaluar el comportamiento del escudo térmico que protegía al módulo de mando en una reentrada desde la órbita baja terrestre (Low Earth Orbit) y comprobar el funcionamiento de las infraestructuras de apoyo, de parte de la red de seguimiento y de la fase de recuperación del CSM. La misión fue un total éxito (excepto el estudio del comportamiento del escudo térmico que no se pudo completar debido a la pérdida de unos datos sobre la temperatura durante la reentrada).

RED SE SEGUIMIENTO

En relación al seguimiento de esta misión por parte de la Red de vuelos espaciales tripulados (MSFN en sus siglas en inglés), ésta no tuvo lugar por todas las estaciones de la red. Al ser un vuelo suborbital, solamente estuvieron operativas las estaciones cercanas a Cabo Cañaveral y las que se encontraban en la trayectoria hacia el Atlántico Sur. Incluyendo el buque Rose Knot Victor (RKV).

Ground track for Mission AS-201 - Postlaunch Report
Ground track for Mission AS-201 - Postlaunch Report

Así que la estación española de Maspalomas, la Canary Island Station (CYI), no participó.  Hay que tener en cuenta también que, en general, toda la red MSFN estaba trabajando durante esos años haciendo el seguimiento de los vuelos tripulados del Programa Géminis.

LOGROS HISTÓRICOS

Pero si por algo ha pasado esta misión a la historia es por los siguientes motivos:

Apollo Command Space Module (CSM 009) en el Strategic Air Command & Aerospace Museum.
Apollo Command Space Module (CSM 009) en el Strategic Air Command & Aerospace Museum.

Casi siempre nos llaman más la atención las misiones tripuladas, por razones obvias, pero los norteamericanos no hubieran llegado a la Luna en 1969 si no hubiera sido por todas estas misiones de prueba no tripuladas y no tan glamurosas. De hecho, como apuntamos antes, la misión AS-201 transcurrió entre dos famosas misiones Géminis; la 7 (diciembre de 1965) y la Géminis 8 (marzo de 1966).

Lo que resulta curioso, al menos para mí, es que después del AS-201 vinieron tres lanzamientos más no tripulados del Saturno IB, hasta llegar al Apolo 7 (AS-205), primer lanzamiento tripulado de un Saturno IB. Posteriormente, se volvió a utilizar este cohete en los tres lanzamientos tripulados de los Skylabs y en el Apolo-Soyuz.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Comparativa de los tamaños de los paracaídas de las naves tripuladas espaciales norteamericanas. Fuente: Chutes.nl
Comparativa de los tamaños de los paracaídas de las naves tripuladas espaciales norteamericanas. Fuente: Chutes.nl

La gente de Chutes.nl ha publicado en su cuenta de Twitter una comparativa de los tamaños relativos entre los paracaídas utilizados por las naves espaciales tripuladas de los Estados Unidos. Han excluido, eso sí, los de las Starliner y las New Shepard por falta de datos.

Y como ya sabéis que en este blog nos encantan los gráficos comparativos, no hemos podido evitar compartirlo con todos vosotros.

Lo que desconocía es que el paracaídas principal de los Géminis era un pelín más grande que los de los Apolo.

Otro dato curioso: los Mercury y los Géminis llevaban solo un paracaídas de frenado (drogue) y a partir de los Apolo todos llevan dos.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Apollo 14 Hike to Cone Crater (NASA Goddard)

El Centro Goddard de vuelos espaciales de la NASA ha recreado en un video de casi dos minutos cómo fue la fallida excursión lunar al Cráter Cono por parte de los astronautas del Apolo 14.

Y digo fallida porque en la segunda actividad extra vehicular (o EVA en sus siglas en inglés) Alan Shepard y Edgar Mitchell tenían como objetivo llegar al borde de ese cráter, pero no lo pudieron lograr por muy poco. Cosa que supieron al regresar.

Para poder llegar al cráter, tenían que andar unos 1.400 metros y subir una pendiente con un desnivel de 100 metros aproximadamente. Todo esto tirando malamente del carrito MET y haciendo uso de unos mapas con no muy buena precisión, tal y como explicamos en el artículo sobre los 50 años de esta misión que se han cumplido estos días.

Ed Mitchell chequeando el mapa de la zona Foto NASA AS14-64-9089)
Ed Mitchell chequeando el mapa de la zona Foto NASA AS14-64-9089)

Se quedaron realmente a pocos metros, unos 50, de poder observar la increíble vista que hubieran tenido de ese cráter de unos 300 metros de diámetro.

El video de Goddard ha utilizado los datos de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) para simular la ruta del segundo paseo lunar. Además, muestra las paradas que hicieron los astronautas por el camino. En cada parada se puede ver la distancia al módulo lunar Antares y los datos del desnivel.

¡A disfrutar!

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Apollo 14: ‘A Wild Place Up Here’ (NASA).

Diez meses después del gran susto provocado por el accidente del Apolo 13, toda la maquinaria de la NASA se había vuelto a activar para enviar al Apolo 14 a la Luna. El Programa Apolo no podía terminar con un (aparente) fracaso como el del Apolo 13 así que, tras analizar y corregir los problemas surgidos en la misión anterior, Alan Shepard y Edgar Mitchell se iban a convertir en el quinto y sexto hombre en pisar las Tierras Altas de Fra Mauro. En esa aventura los acompañaría Stuart Roosa, piloto del módulo de mando Kitty Hawk, que permanecería en la órbita lunar.

LA TRIPULACIÓN

Para llevar a cabo el crítico regreso de los Estados Unidos a la superficie lunar después del Apolo 13, la NASA seleccionó, irónicamente, a la tripulación con menos horas de vuelo en el espacio de todas ellas. Y es que Alan Shepard, el primer astronauta norteamericano, solo contaba con los quince minutos de vuelo del primer Mercury, cuatro de los cuales fueron en “ingravidez”.

Alan B. Shepard (Foto NASA S63-02082)
Alan B. Shepard (Foto NASA S63-02082)

Shepard no participó en el Programa Géminis porque después de su vuelo en la Freedom 7 se le detectó un problema en su oído que le impedía volar. Unos años después, se pudo operar de manera que, en mayo de 1969, volvió a estar disponible para poder ser asignado a una misión.

Mitchell, a parte de sus horas de vuelo como piloto, contaba con una gran experiencia en el diseño del módulo lunar al lado de los ingenieros de Grumman. Por su parte, Stu Roosa era un excelente piloto, con más de 4.000 horas de vuelo, que había sido parte de la tripulación de reserva del Apolo 9.

Tripulación del Apolo 14. De izq. a dcha: Roosa, Shepard y Mitchell.
Tripulación del Apolo 14. De izq. a dcha: Roosa, Shepard y Mitchell. Detrás de ellos se observa el parche oficial de la misión.

Todo esto provocó alguna presión hacia la NASA, sin embargo, Deke Slayton, el jefe de la oficina de los astronautas, sabía perfectamente que la tripulación seleccionada estaba preparada y lista para ir a la Luna con todas las garantías.

LAS NAVES Y LOS INDICATIVOS DE LLAMADA

Al módulo de servicio se le añadieron equipos redundantes como consecuencia del accidente del Apolo 13. Entre estos equipos estaban un nuevo depósito de oxígeno, aislado, para poder ser usado en caso de un nuevo incidente como el ocurrido en la misión anterior, y una nueva batería de reserva. Además, a la tripulación se le suministró unas bolsas extras con agua potable. Otras de las mejoras que se realizaron fueron la sustitución de los aislamientos de teflón y los termostatos que habían fallado en el 13.

Módulo de mando y servicio Kitty Hawk (Foto NASA AP14-70-H-1410).
Módulo de mando y servicio Kitty Hawk (Foto NASA AP14-70-H-1410).

Con todos estos cambios se podía volver a intentar el asalto a la Luna con relativa seguridad. El módulo de mando y servicio (oficialmente CMS-110) fue bautizado como Kitty Hawk en honor al nombre del lugar en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre seleccionado para el módulo lunar (oficialmente LM-8). Antares es una de las estrellas que se usaría como referencia para el aterrizaje del LEM en la superficie lunar.

EL PARCHE "BEEP, BEEP"

El parche para esta misión contenía, en su diseño, el famoso pin dorado de los astronautas. Este pin se otorga a los astronautas que han volado al espacio y, como se puede observar en la insignia, se acerca a la Luna dejando un rastro desde el lugar de despegue en la Tierra.

Insignia de la tripulación de reserva del Apolo 14
Insignia de la tripulación de reserva del Apolo 14. Fuente: www.hq.nasa.gov/alsj/a14/

Sin embargo, esta misión contó, por primera y última vez, con un segundo parche. Esta segunda versión fue diseñada por la tripulación de reserva del Apolo 14 (Eugene Cernan, Ronald Evans y Joe Engle) sobre la base del parche principal. Para ello sustituyeron el pin dorado por el coyote y pusieron al correcaminos sobre la Luna. También cambiaron el nombre de la misión por “Beep Beep” además de los apellidos de los astronautas.

LOS OBJETIVOS Y EL MET

Los objetivos principales marcados para el Apolo 14 fueron los mismos que se decidieron para el Apolo 13. Se trataba, por tanto, de una misión del tipo H que implicaba, por un lado, volver a aterrizar de forma precisa en el lugar preestablecido de la Luna y, por el otro, realizar una exploración científica más metódica del lugar seleccionado.

Para esta misión se apostó claramente por seguir acumulando material geológico lunar y datos científicos. Para poder cumplir esos objetivos, a parte de desplegar el tercer conjunto de experimentos ALSEP (incluyendo un mortero para disparar granadas con el fin de medir la actividad sísmica), se probó un carrito plegable de dos ruedas llamado MET (Modular Equipment Transporter o Transporte de equipamiento modular). Aunque el MET podía acarrear herramientas, cámaras, rocas lunares y hasta un magnetómetro portátil, aquel carrito no fue del gusto de los astronautas porque a veces se hundía en el regolito y había que levantarlo. Otras veces tenían que tirar de él los dos astronautas a la vez, otras veces rebotaba y se caían cosas al suelo por lo que se decidió que un astronauta tenía que ir detrás del MET recogiéndolo todo.

Alan Shepard en la superficie lunar junto con el MET (Foto NASA AS14-68-9405)
Alan Shepard en la superficie lunar junto con el MET (Foto NASA AS14-68-9405)

¿EXPERIMENTOS SECRETOS?

Como curiosidad, se plantearon una serie de experimentos secretos por parte del Ministerio de Defensa. Fue la primera vez, ya que en las otras misiones previas estos objetivos no existieron. Tampoco fue la única, ya que en el resto de misiones se volvieron a realizar. Por lo que he podido investigar estos experimentos consistieron en estudios de las perturbaciones en la ionosfera por uso de misiles, pruebas con radares, medidas acústicas, pruebas con sistemas ópticos y un experimento conocido como Campana de capilla (Chapel bell).

Hubo otro experimento, más o menos secreto, que ya contamos en este blog hace tiempo, llevado a cabo por Edgar Mitchell sobre telepatía. A este respecto, Deke Slayton comentó que lo había hablado con Mitchell unos meses antes del lanzamiento porque pensaba que podría valer la pena, total, “la NASA no lo sabe todo”, pero que no se forzara la cosa para evitar la polémica y que Mitchell tuviera que ser apartado.

COMIENZA LA MISIÓN

Y llegó el gran día. El Saturno V levantó el vuelo el domingo 31 de enero de 1971 desde el complejo 39 A de Cabo Cañaveral. El lanzamiento se retrasó 40 minutos por la presencia de una tormenta, ya que no se quería correr el mismo riesgo que con el Apolo 12 y el famoso rayo que impactó en el cohete. Fue la primera vez que un lanzamiento tripulado del Programa Apolo no se realizaba a tiempo. Por cierto, contamos hace poco aquí que, entre los invitados de honor aquel día, se encontraban los Príncipes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.

Lanzamiento del Apolo 14 (Foto NASA AP14-KSC-71PC-111).
Lanzamiento del Apolo 14 (Foto NASA AP14-KSC-71PC-111).

No quiero dejar de comentar otra anécdota relacionada con España y la estación de seguimiento de Fresnedillas de la Oliva que da nombre al título del libro de José Manuel Grandela “Fresnedillas y los hombres de la Luna”. El día del lanzamiento del Apolo 14, la caravana de coches que iba de Madrid a la Estación para trabajar en su turno, se paró bruscamente en el pueblo de Valdemorillo. Coincidió que ese día se estaba celebrando las fiestas patronales y el pueblo estaba lleno de gente acompañando la procesión. Parecía imposible que aquellos hombres pudieran atravesar Valdemorillo para llegar a tiempo a la Estación y ayudar al Apolo 14. Sin embargo, un hombre reconoció a Grandela y a sus compañeros y grito:

¡Hay que dejarles pasar! ¡Son los de la Base! ¡Son los hombres de la Luna!”.

No se sabe muy bien porqué, si fue la intervención mariana o porque el accidente del Apolo 13 estaba reciente en la memoria de aquellas gentes, pero aquellas palabras mágicas hicieron su efecto y todo el mundo se apartó para que los coches pudieran atravesar rápidamente el pueblo y seguir su camino hacia Fresnedillas.

MÁS PROBLEMAS

La etapa S-IVB descarga el combustible durante la transposición y el acoplamiento del Apolo 14 (Foto NASA AS14-72-9920).
La etapa S-IVB descarga el combustible durante la transposición y el acoplamiento del Apolo 14 (Foto NASA AS14-72-9920).

Pero volvamos a la misión. La fase de ascenso y puesta en órbita terrestre transcurrió de forma nominal. Pero en la fase translunar ocurrió el primero de muchos contratiempos que pudieron echar al traste perfectamente a esta misión.

En esta fase había que realizar la conocida como operación de transposición. La transposición era la separación del CMS de la etapa S-IVB del Saturno V para después girar 180 º y capturar el LEM que seguía dentro del Saturno V.

Las dos naves se unían gracias a una sonda de atraque del tipo macho-hembra. Pero aquello falló. Stuart Roosa, como piloto del módulo de mando, era incapaz de cerrar el mecanismo. Y si aquello no ocurría, los tres astronautas se tenían que volver a la Tierra. Como esa perspectiva no era muy halagüeña, los astronautas lo intentaron muchas veces, no siendo hasta el sexto intento cuando las dos naves lograron acoplarse. Parece ser que el problema fue una mala configuración del dispositivo ya que la sonda de atraque fue chequeada posteriormente y estaba bien. Aquello fue como un hipo, tal y como escribió Deke Slayton en sus memorias.

LLEGADA A LA LUNA

Solventado el incidente de la trasposición, el Apolo 14 llegó a la órbita lunar y para descender a la superficie, en esta ocasión, se iba a testar una nueva técnica.

Hasta entonces, para "bajar", lo que se hacía era, básicamente, encender el motor de la etapa de descenso del módulo lunar con el fin de frenar la nave. Sin embargo, lo que se probó esa vez fue utilizar el motor del módulo de servicio (Service Propulsion System o SPS) para ello. Con esto se conseguía aumentar la autonomía del LEM y tener más combustible disponible para intentar aterrizar con más seguridad en una zona más complicada.

El módulo lunar Antares se separa del módulo de mando (Foto NASA AS14-74-10205).
El módulo lunar Antares se separa del módulo de mando (Foto NASA AS14-74-10205).

Una vez que el Apolo 14 se resituó en la órbita lunar utilizando la nueva técnica, se dio orden de separar el CSM del módulo lunar y comenzar el descenso a la superficie. Sin embargo, otro grave problema surgió y es que el Antares, como todos los módulos lunares, tenía un mecanismo de seguridad para suspender, en cualquier momento, la misión. Este dispositivo, un botón con la palabra Abort en inglés, mostraba una luz en el panel de instrumentos cuando estaba activado.

La cuestión es que en Control de la Misión se dieron cuenta de que aquel mecanismo parecía estar encendido cuando no debía. Además, los astronautas confirmaron que ellos no lo habían activado, ni tan siquiera por error, por lo que, como parecía lógico, si aquello no se solucionaba el alunizaje no iba a poder ser posible. Parecía como si existiera una mano negra para impedir, a toda costa, que Al Shepard y Ed Mitchell pisaran la Luna en aquel mes de febrero de 1971.

Botón de aborto (Abort Stage) y situación del mismo en el panel de mando del Módulo Lunar.
Botón de aborto (Abort Stage) y situación del mismo en el panel de mando del Módulo Lunar.

Aunque la historia de cómo se resolvió este incidente merecería ser contada en un artículo aparte, el resumen es que se decidió programar, a contrarreloj, una especie de baipás, a modo de puenteo, que ignorase aquella señal de aborto. Pero sin olvidar que, en caso necesario, el botón tenía que poder ser usado “de verdad” si los astronautas se encontraban en una situación de riesgo real. Sólo quedaban diez minutos disponibles, cuando Shepard y Mitchell recibieron las instrucciones que debían ejecutar en el ordenador de LEM.

Aquel procedimiento diseñado, in extremis, por Don Eyles y su compañero Bruce McCoy funcionó a la perfección. Sin embargo, otra vez, se estuvo realmente cerca del fracaso. Y es que, con que Al Shepard y Ed Mitchell se hubieran equivocado solo una vez en la introducción de uno de los aproximadamente sesenta comandos que tenían que meter en el teclado de la computadora (DSKY), todo se hubiera ido al garete. Afortunadamente no fue así y los dos astronautas pudieron aterrizar en la Luna unos minutos después.

EN LA SUPERFICIE LUNAR

Una vez allí, las tierras altas de Fra Mauro estaban preparadas para recibir las pisadas de los que serían el quinto y sexto hombre sobre la Luna. En las 33 horas que estuvieron en la superficie, se realizaron dos salidas del módulo lunar, tal y como había ocurrido también en el Apolo 12.  

El módulo lunar Antares en Fra Mauro (Apolo 14).
El módulo lunar Antares en Fra Mauro (Apolo 14).

A parte de lo ya mencionado anteriormente sobre el uso del MET y sobre la actividad científica desplegada en Fra Mauro, lo más llamativo de la tercera presencia humana sobre la Luna ocurrió al final de la segunda y última actividad extravehicular (EVA). Y es que a Alan Shepard no se le ocurrió otra idea que jugar al golf en la Luna. Esta anécdota la contamos hace tiempo en MrGorsky, y llegó a ser calificada por el mismísimo Deke Slayton como lo “más destacado de las EVAs”.

Una de las dos pelotas de golf jugadas por Shepard y la jabalina de Mitchell. Foto: AS14-66-9337.
Una de las dos pelotas de golf jugadas por Shepard y la jabalina de Mitchell. Foto: AS14-66-9337.

Por cierto, Mitchell tampoco se quiso quedar atrás y cogió un mástil del experimento de viento solar y lo lanzó a modo de jabalina. Como dijeron más tarde, en el Apolo 14 se jugaron los primeros Juegos Olímpicos lunares.

Los dos astronautas estuvieron correteando por la Luna alrededor de 9 horas. En ese tiempo lograron recoger unos 42 kilogramos de rocas lunares, llegando a caminar unos 4 kilómetros en total y, como se había hecho en las dos misiones lunares anteriores, se plantó una bandera de Estados Unidos y se dejó una placa conmemorativa en una de las patas del LEM.

Placa dejada en la etapa de descenso del módulo lunar Antares (Apolo 14).
Placa dejada en la etapa de descenso del módulo lunar Antares (Apolo 14).

EL REGRESO A CASA

A partir de ese momento, todo el esfuerzo estaba ya concentrado en volver a la Tierra sanos y salvos, cosa que ocurrió el 9 de febrero. Por cierto, que esta misión fue la más precisa de todas las del Programa Apolo ya que aterrizó en la Luna a 53 metros del objetivo marcado y amerizó en el Pacífico a tan solo un kilómetro del lugar previsto.

Ed Mitchell saliendo del módulo de mando Kitty Hawk (Foto NASA S71-19474).
Ed Mitchell saliendo del módulo de mando Kitty Hawk (Foto NASA S71-19474).

Aunque los tres astronautas del Kitty Hawk tuvieron que permanecer en cuarentena a su regreso a la Tierra, siendo la última tripulación que lo “sufrió”, en el módulo de mando se implementó un procedimiento novedoso para controlar y disminuir el polvo lunar. Eso se probó porque, en las dos misiones anteriores a la Luna, el polvo que se adhirió a los paneles creó bastantes problemas en el regreso.

Ed Mitchell y Alan Shepard observando unas muestras traidas de la Luna (Foto NASA 71-H-338).
Ed Mitchell y Alan Shepard observando unas muestras traidas de la Luna (Foto NASA 71-H-338).

En definitiva, la tercera misión tripulada a la Luna fue todo un éxito. A parte de los logros ya comentados anteriormente, en esta misión se consiguió colocar en órbita lunar la mayor carga útil hasta ese momento, así como recorrer la mayor distancia sobre la Luna. También fue la misión que trajo a la Tierra mayor carga útil desde la superficie lunar (hasta ese momento).

EL LEGADO

Desgraciadamente, ni Shepard, ni Mitchell ni Roosa siguen vivos. El primero de los tres que nos dejó fue Roosa en 1994. Falleció por una pancreatitis y fue enterrado en el Cementerio de Arlington. Cuatro años después, en 1998, fallecía el comandante de hielo (Icy commander) como era conocido Alan Shepard, por una leucemia. Y, como publicamos en MrGorsky, en febrero de 2016 falleció Ed Mitchell.

El Kitty Hawk en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral.
El Kitty Hawk en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral.

Por otra parte, el módulo de mando del Apolo 14, el Kitty Hawk, se puede contemplar actualmente en el centro de visitantes del Centro espacial Kennedy de Cabo Cañaveral (La Florida).

Otro legado bastante curioso que aún pervive de aquella compleja misión son unos árboles. Stuart Roosa llevó a la órbita lunar unas 500 semillas de árboles típicos americanos.

Árbol lunar, Waycross, Georgia (Estados Unidos).
Árbol lunar, Waycross, Georgia (Estados Unidos).

Esas semillas viajaron en el módulo de mando, dentro de una cápsula del tamaño de una lata de conserva y, al regreso a la Tierra, una vez germinadas, se plantaron en diferentes lugares de los Estados Unidos y en algunos otros países como Brasil.

En internet se pueden encontrar fácilmente un montón de listados con la ubicación de estos árboles lunares o moon trees que es como se conocen en inglés.

LA RED DE SEGUIMIENTO Y EL PAPEL DE ESPAÑA

La Red de vuelos espaciales tripulados, MSFN en sus siglas en inglés, se comportó excelentemente. Se configuró de forma similar a la misión del Apolo 13 y se llegó a contabilizar el menor número de incidencias de todos los vuelos Apolo hasta ese momento.

La estación mexicana de Guaymas, con una antena de 9 metros (30 pies) como la de Maspalomas, se cerró en noviembre de 1970 puesto que NASA estimó que, con las estaciones de Hawái, Goldstone y Corpus Christi, se desempeñaba perfectamente la cobertura de la misión.

Anuncio del cierre de la estación de Guaymas (Nov. 1970).
Anuncio del cierre de la estación de Guaymas (Nov. 1970).

Se puede leer también, en el dosier de prensa de la misión, que el plato de la antena principal de Goldstone se amplió hasta los 64 metros (210 pies).

En otros documentos técnicos descubrimos que las estaciones de apoyo de la Red de espacio profundo (las Apollo wings), fueron actualizadas para poder dar soporte al conjunto de experimentos lunares (ALSEPs en sus siglas en inglés). Además, a la estación de Maspalomas (CYI) se le añadió capacidad dual USB.

Antenas españolas de NASA de la red MSFN.
Antenas españolas de NASA de la red MSFN.

La otra red que participaba también en cualquier misión tripulada era la NASCOM (NASA Communications Network). Como se ha comentado aquí multitud de veces, esta red se encargaba de unir a todas las estaciones de la red MSFN y DSN con el Control de la misión en Houston (a través de Goddard). En España, su papel lo desarrollaban las instalaciones de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), con sus estaciones vía satélite INTELSAT de Buitrago del Lozoya (Madrid) y Maspalomas (Gran Canaria). Para el Apolo 14 se hizo uso de tres satélites INTELSAT. Uno situado sobre el Océano Pacífico y dos situados sobre el Atlántico (Intelsat III F-2 y el Intelsat II F-3). De estos dos, uno se reservó para enlazar de forma directa la estación de Madrid con Goddard con el fin de asegurar la recepción de la señal de televisión desde la Luna.

Antenas Intelsat de Telefónica de la red NASCOM.
Antenas Intelsat de Telefónica de la red NASCOM.

RECONOCIMIENTOS A ESPAÑA

Como dijimos al principio, el comportamiento de toda la red fue extraordinario y, como casi siempre ocurría al terminar las misiones, la NASA felicitaba a todos los participantes tanto de forma individual como de forma institucional. De ahí que, para el Apolo 14, encontramos en multitud de publicaciones, esos reconocimientos públicos y felicitaciones de la NASA a la CTNE.

El Eco de Canarias (14 febrero de 1971).
El Eco de Canarias (14 febrero de 1971).

Hay que recordar, llegados a este punto, que el Apolo 14 fue la última misión lunar soportada por la estación INTELSAT de Telefónica en Maspalomas. La razón fue que la CTNE estaba terminando la construcción y puesta en marcha de otra estación cercana a la de Maspalomas, en concreto en el municipio gran canario de Agüimes, que empezaría a operar, a partir del mes de abril de ese mismo año de 1971, con el satélite Intelsat IV F-2. Esta nueva estación de Telefónica contaría con una antena más moderna de 30 metros de diámetro y daría soporte a las tres próximas, y últimas, misiones del Programa Apolo.

LA HEMEROTECA

El interés periodístico para el Apolo 14, no solo desde el lado norteamericano sino también desde el lado español, aumentó claramente de nuevo tras el susto del Apolo 13. De ahí que, a nivel informativo, se pueden encontrar multitud de crónicas, noticias y referencias acerca de esta nueva misión lunar de la que se cumplen 50 años estos días.

Portadas del ABC en referencia al Apolo 14 (1971).
Portadas del ABC en referencia al Apolo 14 (1971).

Unos días antes del lanzamiento, hubo una rueda de prensa en las oficinas de NASA en Madrid en donde estuvieron presentes Don Manuel Bautista Aranda, Luis Ruiz de Gopegui, Henry Schultz, Berndt, Stompf y Figueroa. En aquella rueda de prensa se comentó, entre otras cosas, la influencia de la presencia cercana de la sonda soviética Lunajod 1 “cerca” del lugar de aterrizaje del Apolo 14 y del nulo coste de la participación española en la misión. Allí también se recalcó que las estaciones españolas estarían en contacto con los astronautas durante 125 horas y 46 minutos de la totalidad de las 216 horas y 38 minutos. Es decir, un 58 % del tiempo de la misión.

El Eco de Canarias, edición del 6 de febrero de 1971.
El Eco de Canarias, edición del 6 de febrero de 1971.

En Canarias, El Eco de Canarias no faltaba a la cita como en anteriores misiones. Al finalizar la misión, en la edición del jueves 11 de febrero, se recogían cinco declaraciones sobre el Apolo 14. Eran las del director norteamericano de la estación de Maspalomas, Sr. Rouiller, el director español Sr. Mendizábal, los señores Cantrell y McCarthy de Bendix y las de Valeriano Claros que dijo:

Yo describiría el Apolo 14 como el éxito de las comunicaciones. Se ha conseguido demostrar de la manera más fehaciente que se puede obtener una comunicación perfecta entre una nave espacial o unos hombres posados en nuestro satélite y un centro de control: Houston.

Mi opinión personal es que este éxito técnico es el colofón que abre las puertas a la nueva era de las comunicaciones espaciales".

CONCLUSION

El Apolo 14 colocó de nuevo al Programa Apolo en el sendero correcto después del Apolo 13 pero, aunque esta misión fue todo un éxito, estuvo a punto de convertirse, de nuevo, en un fracaso, como acabamos de ver.

Sin embargo, la exploración lunar llevada a cabo por Shepard y Mitchell avanzó enormemente durante esta extensísima misión. Tan extensa fue que se nos han quedado en el tintero comentar algunas anécdotas más, que dejaremos para otra ocasión, como por ejemplo la del péndulo doble o la del logotipo de la estrella de Mercedes Benz.

El módulo lunar Antares visto desde la distancia (Apolo 14)
El módulo lunar Antares visto desde la distancia (Apolo 14)

El último de los “vuelos de prueba lunares” certificó que la tecnología podía intentar dar otro salto más para intentar pasar más tiempo en la Luna investigando y buscando respuestas científicas. La audacia y la ambición de la NASA todavía no se había terminado y la misión del Apolo 15 esperaba ya para ser lanzada en el mes de julio de ese mismo año. Iba a llevar consigo, en las bodegas del módulo lunar, al primer coche biplaza que se conduciría por la Luna, en la rima Hadley. Pero, eso lo contaremos en julio.

Insignia del Apolo 14

Godspeed Apolo 14!

¡Ah! Una última curiosidad, cada astronauta llevó su reloj Omega Speedmaster oficial, pero tanto Mitchell como “Smokey” Roosa llevaron sus Rolex GMT Master 1675 Pepsi Pilotwatch personales. Así que en la Luna hubo dos Speedmaster y un Rolex GMT.

NASA remebers fallen Heroes (2021).

La NASA, en el día en el que se cumplen 35 años del desastre del Transbordador espacial Challenger, ha publicado un video y una web que recuerda a todos los astronautas de la agencia espacial norteamericana que han perecido como consecuencia de algún accidente espacial.

De ahí que se conmemore también a la tripulación del Apolo 1, fallecida en 1967, y a la del Transbordador espacial Columbia en 2003.

Por cierto, bonito epílogo el del final del video:

En memoria de aquellos que hicieron el sacrificio último para que otros pudieran alcanzar las estrellas”.

D.E.P.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Póster de Apollo 11 Quarantine, corto de Todd Douglas Miller (2021).
Apollo 11 Quarantine, corto de Todd Douglas Miller (2021).

A Todd Douglas Miller nunca le agradecimos lo suficiente que hubiera dirigido la obra maestra que es el documental “Apollo 11” y que reseñamos en este blog hace casi ya dos años.

Pues bien, tenemos la gran suerte de que el amigo Todd (junto con todo el equipo de NEON y CNN Films) va a estrenar en breve un corto, mostrando cómo vivieron los astronautas del Apolo 11 su confinamiento o cuarentena al volver de la Luna aquel verano de 1969.

Para realizarlo, se han utilizado las imágenes “sobrantes” del ya mítico documental en 70 mm y mantenida la apariencia de gran formato, sin añadir voz en off o entrevistas actuales. Igual que en “Apollo 11”, vamos.

El cortometraje tiene una duración de 23 minutos y se va estrenar en cines IMAX a partir del 29 de enero. De todas formas, los que no podamos o no queramos asistir al cine, tendremos que esperar hasta el 5 de febrero para poder verlo en alguna plataforma.

La motivación, en estos tiempos de pandemia por el Covid-19, parece clara y apropiada. Todd declaró en la presentación del corto que “estoy muy emocionado de que el público experimente una parte poco conocida de esta historia - un mensaje perdurable de esperanza durante estos tiempos sin precedentes”.

Yo estoy seguro que, viendo el tráiler, el resultado va a ser excelente, tal y como pasó con “Apollo 11”.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Roca lunar 76015,143 de 332 gramos, recogida en el Apolo 17 (NASA)
Roca lunar 76015,143 de 332 gramos, recogida en el Apolo 17 (NASA)

Una de las ventajas de ser presidente de los Estados Unidos es que le puedes “pedir” a la NASA que te preste una roca lunar para llevártela al famoso Despacho Oval de la Casa Blanca. Y eso es lo que ha hecho Joe Biden que acaba de ser proclamado presidente. Aunque no es el primer mandatario norteamericano que lo hace ya que ese honor le corresponde a Bill Clinton. Clinton, en el 30 aniversario del Apolo 11, recibió a Armstrong, Aldrin y Collins en 1999 y éstos le llevaron otra roca lunar que estuvo en el Despacho Oval los dos siguientes años.

Según ha informado NASA estos días, la roca lunar fue recogida durante el Apolo 17 por Eugene Cernan y Harrison Schmitt, durante la última de las misiones tripuladas a la Luna, en diciembre de 1972. En concreto se trata de la muestra con referencia 76015,143 y pesa poco más de 330 gramos.

Harrison Schmitt en la Luna (Foto NASA AS17-145-22157)
Harrison Schmitt en la Luna (Foto NASA AS17-145-22157)

Parece ser que la administración Biden solicitó la roca lunar para mostrarla como "un reconocimiento simbólico de las ambiciones y logros de las generaciones anteriores, y como respaldo al enfoque actual de exploración de la Luna y Marte por parte de los Estados Unidos".

SHOW ME THE MONEY!

Yo suelo ser bastante escéptico con este tipo de actos políticos, ya que normalmente acaban en postureo, así que ya veremos si esta roca lunar hace que “fluyan” los dólares necesarios para volver a poner a seres humanos en la Luna.

Sinceramente, en los tiempos actuales de pandemias y “pre crisis” económica, veo complicado pagar un billete para ir de excursión a la Luna y ya no te digo a Marte…. Pero bueno, a lo mejor, el pique con China obra el milagro de nuevo.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Gene Kranz: Role of a Flight Director.

Gene Kranz resumen en este video de tres minutos del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian el rol que juega un director de vuelo y las claves para una comunicación eficaz.

Y lo hace como mejor sabe; de forma clara, sencilla y efectiva. Una delicia escuchar a este mítico sabio del Control de la misión.

Es maravilloso ver cuando explica cómo la función de un director de vuelo se puede definir en una frase corta: “el director de vuelo puede tomar las acciones necesarias para la seguridad de la tripulación y el éxito de la misión. Durante el transcurso de una misión, no hay otra autoridad superior”.

O cuando revela, como si descubriera una fórmula secreta, los elementos para una comunicación eficaz: nítida, correcta, concisa y convincente.

ANOTACIONES RELACIONADAS:
Moonwatch Memories – with the heroes of space exploration.

Omega ha subido, recientemente, a su canal de YouTube, este pequeño video de ocho minutos sobre el Speedmaster, el famoso reloj lunar (moonwatch) que acompañó a todos los astronautas que pisaron la Luna con el Programa Apolo.

Vale que se trata de un video de promoción del maravilloso “Speedy”, pero lo reseñamos en el blog porque podemos ver unas pequeñas entrevistas a Charles Duke (Apolo 16), James Lovell (Apolo 8 y Apolo 13) y al ingeniero de la NASA James Ragan (Ragan fue la persona encargada de realizar todas las pruebas “inhumanas” a los relojes que se presentaron como respuesta a la solicitud de la NASA en los años 60, siendo el Omega Speedmaster el único que las pasó).

Martha Caballero, la secretaria de los astronautas, deseando buena suerte a Jim Lovell, comandante del Apolo 13. Se observa el Omega Speedmaster en su muñeca (Foto: AP13-70-H-497).
Martha Caballero, la secretaria de los astronautas, deseando buena suerte a Jim Lovell, comandante del Apolo 13. Se observa el Omega Speedmaster en su muñeca (Foto: AP13-70-H-497).

Me quedo con una frase de Lovell que resumen muy bien el espíritu aventurero del ser humano.

“Cuando hay algo ahí fuera, con el tiempo, alguien va a querer ir”.

James Lovell

P.D: Para el que no se le dé muy bien el inglés, el video tiene subtítulos en español.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Como siempre hago en el mes de enero de cada año que comienza, recopilo en un artículo las efemérides más importantes que vamos a recordar relacionadas con la historia de la carrera espacial.

Este año 2021, como veréis a continuación, viene cargadito. Empezamos:

Estación de Cebreros (Ávila) de la red DSN de NASA.
Estación de Cebreros (Ávila) de la red DSN de NASA.
Estación de Telefónica en Agüimes (Gran Canaria) para operar satelites INTELSAT dentro de la red NASCOM. Actualmente en desuso. Foto: MrGorsky, año 2019.
Estación de Telefónica en Agüimes (Gran Canaria) para operar satelites INTELSAT dentro de la red NASCOM. Actualmente en desuso. Foto: MrGorsky, año 2019.

Por cierto, si quieres saber más sobre la carrera espacial, no deberías dejar pasar la oportunidad de leer el siguiente libro de Alberto Martos:

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