Comparativa: el tamaño de los paracaídas de las naves espaciales tripuladas de los EE.UU.

Comparativa de los tamaños de los paracaídas de las naves tripuladas espaciales norteamericanas. Fuente: Chutes.nl
Comparativa de los tamaños de los paracaídas de las naves tripuladas espaciales norteamericanas. Fuente: Chutes.nl

La gente de Chutes.nl ha publicado en su cuenta de Twitter una comparativa de los tamaños relativos entre los paracaídas utilizados por las naves espaciales tripuladas de los Estados Unidos. Han excluido, eso sí, los de las Starliner y las New Shepard por falta de datos.

Y como ya sabéis que en este blog nos encantan los gráficos comparativos, no hemos podido evitar compartirlo con todos vosotros.

Lo que desconocía es que el paracaídas principal de los Géminis era un pelín más grande que los de los Apolo.

Otro dato curioso: los Mercury y los Géminis llevaban solo un paracaídas de frenado (drogue) y a partir de los Apolo todos llevan dos.

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El diagrama de Venn de los astronautas norteamericanos del Mercury al Trasbordador

US Astronauts on primary crew (Diagrama de Venn de los primeros astronautas norteamericanos). Fuente: @beckephysics
US Astronauts on primary crew (Diagrama de Venn de los primeros astronautas norteamericanos). Fuente: @beckephysics

Christopher Becke publicó en su cuenta de Twitter, a finales del pasado mes de octubre, este estupendo diagrama de Venn. En él se puede ver, ordenados, a todos los astronautas norteamericanos que volaron desde las primeras misiones del Programa Mercury hasta las del Transbordador espacial.

Es realmente curioso y clarificador, y reconozco que me he pasado bastante tiempo estudiándolo porque creo que es una herramienta muy cómoda y sencilla para chequear información rápida en lo referente a las misiones en las que tomaron parte los primeros astronautas de Estados Unidos.

El caso de Vance Brand es el único que he detectado que habría que modificar, puesto que también participó en vuelos del Transbordador y se le ha debido pasar a Becke.

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¿Por qué son necesarias tres estaciones terrestres para el seguimiento de naves espaciales?

Apollo Spacecraft Systems Familiaritation (1967)

Brujuleando en el manual de entrenamiento Apollo Spacecraft Systems Familiaritation, publicado en 1967 para instruir sobre distintos aspectos relacionados con el joven Proyecto Apolo, encontré este maravilloso gráfico titulado S-Band ground station geometry (Geometría de las estaciones terrestres en banda S).

S-Band ground station geometry (Geometría de las estaciones terrestres en banda S)

Para cubrir todo el espacio de forma permanente, teniendo en cuenta la rotación de la Tierra, al menos hay que colocar tres estaciones separadas 120º cada una. Como la estación de Goldstone era la principal, eso determinaba unas zonas muy concretas al Este y al Oeste de ella. Por eso se eligió Canberra y Madrid para instalar las otras dos estaciones. Hasta aquí todo es más o menos conocido. Sin embargo, podemos darnos cuenta de algunas cosas más.

Hay tres zonas de solapamiento (Overlapping Coverage). En esas zonas, y durante un tiempo determinado, dos de las estaciones podrían estar en contacto en el mismo momento con la nave espacial. Esas zonas de solapamiento están situadas sobre las 4.000 millas de altitud (4.000 millas es el radio de la Tierra, equivalentes a 6.370 kilómetros aprox.). Quiere esto decir que hay otras tres zonas en las que, si la nave no ha alcanzado esa altitud, las antenas de seguimiento no serían capaces de detectar la nave. Estas zonas se muestran en color rojo en el gráfico siguiente.

Zonas ciegas

¿Cómo puedes solucionar este problema? Muy fácil, poniendo más estaciones entre las tres principales.

Para el caso concreto de las misiones Apolo, todo el mundo sabe que despegaban desde Cabo Cañaveral, es decir, en la zona situada entre Goldstone y Madrid. Si observamos los datos del lanzamiento del Apolo 11, vemos que el cohete Saturno V se colocó en órbita terrestre a una altitud de casi 200 kilómetros, pasados 11 minutos desde el lanzamiento (700 segundos).

Fase de ascenso del cohete Saturno V - Apolo 11 - (Fuente: as-505-postflight-trajectory - Boeing)

200 kilómetros es una altitud bastante alejada de los 6370 kilómetros que decíamos antes. Por eso NASA debía poner una serie de estaciones de seguimiento secundarias entre las tres principales. En órbita terrestre, las estaciones principales podrían detectar al cohete Saturno V antes de la TLI (Inyección Trans Lunar) pero al tener una altitud tan baja éste pasaría muy rápidamente por la zona de cobertura recorriéndola en muy poco tiempo.

Órbita terrestre del Apolo 11 - (Fuente: as-505-postflight-trajectory - Boeing)

Conclusión: En un vuelo a la Luna, a partir de una altitud similar al radio de la Tierra (6.370 km), con tres estaciones de seguimiento separadas 120 º cada una, es más que suficiente para controlar permanentemente a la nave espacial.

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John quería contactar con extraterrestres (corto)

John quería contactar con extraterrestres (corto en Netflix)

“John quería contactar con extraterrestres” es un corto cinematográfico que se puede ver estos días en Netflix. Durante unos quince minutos se cuenta la vida del estadounidense John Shepherd. Un solitario genio de la electrónica que pasó 30 años tratando de contactar con los extraterrestres.

Para ello construyó, con sus medios y los recursos de sus abuelos, unas instalaciones para transmitir música a millones de kilómetros al espacio. Shepherd pensó que la música, como lenguaje universal, sería el medio idóneo para llamar la atención de los posibles alienígenas que estuvieran un poco más allá de la Luna. Y es que, según se cuenta en el cortometraje, los trasmisores sólo tenían potencia para mandar a esa distancia las señales radioeléctricas. La cuestión es que, a pesar de su interés y confianza en el plan durante tantos años, John no obtuvo ningún resultado.

John Shepherd buscando extraterrestres junto a sus abuelos.
John Shepherd buscando extraterrestres junto a sus abuelos.

Este proyecto vital tan peculiar por los objetivos que se marca John al inicio y tan interesante al conocer cómo iba solucionando los problemas que le iban surgiendo en el camino (tanto materiales como emocionales), justifican la realización del corto. Sin embargo, a John le ocurre algo en su vida, que no vamos a desvelar aquí y ahora, pero si diré que se trata de algo bueno y normal. Algo que les sucede a muchas otras personas y que, por tanto, no es un hecho destacable.

Y es aquí donde el corto chirría porque se pretende buscar una relación entre dos hechos que, desde mi punto de vista, no tienen mucho que ver, aunque se trate de la misma persona.

En cualquier caso, ¿quién no tiene quince minutitos para conocer la atípica historia de John y los extraterrestres?

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El Programa Apolo y la física, mi colaboración en el blog The Big Bang Physics

The Big Bang Physics es una nueva iniciativa que ha surgido entre un grupo de físicos, miembros del Colegio Oficial de Físicos (COFIS), para divulgar la física y su profesión, así como para proporcionar un punto de encuentro entre colegas.

En el mes de junio pasado me pidieron que escribiera un artículo para el blog. Como estaba cercana la fecha de los 51 años del Apolo 11, decidí hablar sobre la física que hubo en algunos aspectos de la llegada del ser humano a la Luna en julio de 1969.

Aquí está el enlace del artículo (10 curiosidades del Programa Apolo desde el punto de vista de la física): https://thebigbangphysics.es/10-curiosidades-del-programa-apolo-desde-el-punto-de-vista-de-la-fisica/

No puedo dejar de comentar los últimos acontecimientos que se están viviendo en el COFIS. De hecho, la aparición del grupo The Big Bang Cofis como candidatura en las últimas elecciones celebradas en 2019, ha permitido conocer a muchos de los colegiados (entre los que me encuentro) algunas “cosas raras” ocurridas durante los últimos años por parte de la actual (y pasadas) Juntas de Gobierno. Prueba de ello es este artículo entre la relación del COFIS y la Fundación CONAMA publicado también en el blog de The Big Bang Physics el cual está abriendo los ojos a muchos colegas, como puedo comprobar casi todos los días.

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Juan Carlos I, el Apolo 14 y Jaime Peñafiel

Portada del libro "Anécdotas de oro" de Jaime Peñafiel.

Cayó en mis manos el otro día por casualidad el libro del periodista granadino Jaime Peñafiel titulado “Anécdotas de oro”. Cuál fue mi sorpresa que, cuando me puse a ojear el índice, vi que el título del capítulo 15 era: “Gracias al Apolo los españoles conocieron a Juan Carlos”. Obviamente salté a la página 58 rápidamente para conocer qué tenía que ver una cosa con la otra.

Gracias a los libros de José Manuel Grandela (Fresnedillas y los hombres de la Luna) y de José Manuel Urech (Estaciones de la NASA cerca de Madrid: 45 años de historia (1963-2008)) conocía las distintas visitas que realizaron los entonces conocidos como Príncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, a las estaciones de NASA en Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela durante algunas misiones Apolo. Pero también es cierto que desconocía, o al menos no me sonaba, el viaje que hicieron a Cabo Kennedy para ver el lanzamiento del Apolo 14 a finales de enero de 1971.

PRIMER VIAJE OFICIAL A EE.UU.

Los príncipes de España durante su visita al matrimonio Nixon en Estados Unidos (Cordon Press)
Los príncipes de España, en 1971, durante su visita al matrimonio Nixon en Estados Unidos (Foto: Cordon Press)

Acercarse a las instalaciones de NASA en Cabo Cañaveral (Florida) fue el colofón del primer viaje oficial que realizaron Don Juan Carlos y Doña Sofía a Estados Unidos. Un viaje que surgió por invitación del presidente norteamericano Richard Nixon. Acompañándo a los príncipes iba Jaime Peñafiel, entre otros periodistas. La tesis de Peñafiel es que, gracias a ese viaje, y en concreto a lo que ocurrió durante su visita a la NASA, los españoles comprobaron que su futuro Rey no era tan tonto como parecía.

Doña Sofia saludando a Olin E. Teague en la cena de gala previa al lanzamiento del Apolo 14. A su derecha está George M. Low (administrador de NASA). Foto: KSC-71P-123
Doña Sofia saludando a Olin E. Teague en la cena de gala previa al lanzamiento del Apolo 14. A su derecha está George M. Low (Administrador de NASA). Foto: KSC-71P-123.

Como se puede ver en el reportaje especial del Noticiario y Documentales (NO-DO), los príncipes llegaron a Cabo Cañaveral en donde fueron recibidos por el Administrador de NASA que los invitó a una cena de gala. Posteriormente, se acercaron a ver el majestuoso Saturno V, preparado ya para ser lanzado pocas horas después. Con ellos estaban Neil Armstrong y Buzz Aldrin a los que conocieron en octubre de 1969 cuando visitaron el Palacio de la Zarzuela de Madrid en su viaje mundial de buena voluntad después del Apolo 11.

LANZAMIENTO DEL APOLO 14

Lanzamiento del Apolo 14. Foto: 71PC-0152
Lanzamiento del Apolo 14. Foto: 71PC-0152

Al día siguiente, y esta vez acompañados por el vicepresidente de los Estados Unidos, Spiro Agnew, y por Neil Armstrong, tuvieron la suerte de presenciar el lanzamiento del Apolo 14.

Don Juan Carlos y Doña Sofia en el lanzamiento del Apolo 14. Doña Sofia charla con el Vicepresidente de los EEUU (Agnew) y Don Juan Carlos con Neil Armstrong. Foto: KSC-71P-134.
Don Juan Carlos y Doña Sofia en el lanzamiento del Apolo 14. Doña Sofia charla con el Vicepresidente de los EEUU (Agnew) y Don Juan Carlos con Neil Armstrong. Foto: KSC-71P-134.

Cuando el Saturno V desapareció en el cielo, los príncipes tenían previsto acercarse a visitar el Centro de control de lanzamiento (Launch Control Center o LCC) pero justo antes de eso es donde ocurrió la anécdota que relata Jaime Peñafiel en su libro. Al parecer, un periodista de la cadena norteamericana de televisión ABC invitó por sorpresa a Don Juan Carlos a hacer unas declaraciones para su canal. En perfecto inglés e improvisando, Don Juan Carlos subrayó “la influencia que tiene, en las generaciones contemporáneas, la concepción del universo, que obliga a los hombres a salir de su aldea y procurar una visión de la vida más ancha que la que tuvieron las gentes de épocas anteriores”.

Don Juan Carlos y Doña Sofia visitando el Firing Room 2 después del lanzamiento del Apolo 14. Foto: KSC-71P-108.
Don Juan Carlos y Doña Sofia visitando el Firing Room 2 después del lanzamiento del Apolo 14. Foto: KSC-71P-108.

Posteriormente, como decía antes, se acercaron a la sala de control 2 (Firing room 2 en inglés) del Centro de control de lanzamiento. Allí fueron obsequiados con una fotografía del famoso Edificio de ensamblaje de vehículos (Vehicle Assembly Building o VAB) no sin antes volver a improvisar, de nuevo, unas palabras en inglés a todos los presentes en aquella sala, mayoritariamente personal técnico. Según la crónica del diario español ABC, el futuro rey afirmó que “La NASA realiza un gran trabajo en favor de la Humanidad, y yo me siento orgulloso de pertenecer a esa Humanidad”.  Allí reconoció que la princesa y él eran dos entusiastas del Programa Apolo y que estaban muy orgullosos de estar presentes acompañando a quienes habían hecho posible ese viaje a la Luna.

UN EFECTO INESPERADO

Don Juan Carlos y Doña Sofia recibiendo un presente del Vicepresidente Spiro Agnew en su visita al Firing Room 2 después del lanzamiento del Apolo 14. Foto: KSC-71P-107.
Don Juan Carlos y Doña Sofia recibiendo un presente del Vicepresidente Spiro Agnew en su visita al Firing Room 2 después del lanzamiento del Apolo 14. Foto: KSC-71P-107.

Peñafiel destaca en su libro que ese viaje, sin pretenderlo, supuso la mejor operación publicitaria para los entonces príncipes, no solo dentro de España sino en Estados Unidos (como destacó la crónica del New York Times) y en Europa. Hay que recordar que la visita de Don Juan Carlos y Doña Sofía a Cabo Kennedy fue retrasmitida al continente europeo a través de Eurovisión y pudo ser contemplada por millones de espectadores de otros países.

¡Quién lo iba a decir!

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10 curiosidades de la misión conjunta Apolo-Soyuz al cumplirse 45 años

Emblema de la misión conjunta Apolo-Soyuz (1975)

El Proyecto de Prueba Apolo-Soyuz fue el primer vuelo espacial tripulado internacional. El 15 de julio de 1975, todavía durante la guerra fría, una nave norteamericana Apolo se lanzó a la órbita terrestre con tres astronautas a bordo y se acopló, el 17 de julio, con una nave soviética Soyuz en la que iban dos cosmonautas. Lo que parecía algo de ciencia ficción pocos años antes se convertía en realidad.

Dibujo conceptual del Apolo-Soyuz Test Project
Dibujo conceptual de la misión Apollo-Soyuz Test Project

Estos días se cumplen 45 años de aquella curiosa e inhabitual misión espacial llevaba a cabo entre dos “enemigos íntimos”.

EL NOMBRE DE LA MISIÓN

Para los norteamericanos fue el Apollo-Soyuz Test Project (ASTP) o Proyecto de Pruebas Apolo-Soyuz. Sin embargo, los soviéticos nombraron a la misión como Экспериментальный полёт «Аполлон» – «Союз» (ЭПАС), romanizado como Eksperimentalniy Polyot Apollon–Soyuz (EPAS) cuyo significado es Vuelo experimental Apolo-Soyuz (gracias Google). De todas formas, acortaron el nombre a Soyuz-Apolo.

Insignia de la tripulación de la Apollo-Soyuz Test Project
Insignia de la tripulación de la Apollo-Soyuz Test Project

Los soviéticos designaron a su nave como Soyuz 19 (Unión 19). Los norteamericanos, por el contrario, no hicieron lo propio con la suya, simplemente sería la nave Apolo, pero algunos la nombraron extraoficialmente como Apolo 18. Algo incorrecto puesto que entre el Apolo 17 y el ASTP se utilizaron tres Módulos de mando y servicio para llegar al Skylab por lo que, en todo caso, hubiera tenido que ser el Apolo 21.

DEKE SLAYTON, UN TRIPULANTE ESPECIAL

Donald K. Slayton, Deke para los amigos, fue uno de los siete astronautas norteamericanos seleccionados para el Programa Mercury en 1959 y el único que no pudo volar porque se le detectó un problema cardíaco. En 1962 fue nombrado jefe del cuerpo de astronautas de NASA. Esto le confería la responsabilidad de escoger quién volaría en cada misión espacial. Labor que desempeñó hasta 1982. Como el ASTP ocurrió en 1975 quiere decir que él se seleccionó a si mismo como tripulante para esta misión. Y la NASA aceptó porque, en un nuevo chequeo, el problema cardíaco de Slayton había desaparecido. Cuando Deke voló con el Apolo-Soyuz tenía 51 años, lo cual le convirtió en el astronauta de más edad que había volado al espacio hasta entonces. Un récord que tardó en batirse.

Retrato de las dos tripulaciones de la ASTP.
Las dos tripulaciones de la ASTP. De pie (de izq. a dcha): Stafford y Leonov. Sentados (de izq. a dcha: Slayton, Brand y Kubasov).

El resto de la tripulación norteamericana la formaron el veterano Thomas P. Stafford y el novato Vance Brand (que sustituyó a Jack Swigert, propuesto inicialmente pero apartado después por el incidente de los sellos del Apolo 15). Por parte de los soviéticos estaban el mítico Alexei Leonov y Valeri Kubasov.

EL ÚLTIMO VUELO DEL SATURNO

En concreto de la versión Saturno IB, menor que la del Saturno V utilizada para las misiones lunares. La versión IB se empleó para operaciones en la órbita terrestre. En el Programa Apolo se usó para el Apolo 7, y en el Skylab para enviar a las tres tripulaciones que fueron a esa estación. Por el contrario, el Saturno V fue tripulado por última vez con el Apolo 17, aunque al año siguiente haría un vuelo más, sin tripulación, para poner en órbita la estación espacial Skylab.

Lanzamiento del Saturno IB en el ASTP
Lanzamiento del Saturno IB en la misión ASTP

Con esta misión terminaba una era increíble en lo que se refiere a la exploración espacial tripulada por seres humanos. La siguiente nave norteamericana que llevaría astronautas al espacio, unos años después, sería el Transbordador espacial, también conocido como Shuttle.

LOS ACOPLAMIENTOS ENTRE LAS NAVES

Para poder unir las dos naves hubo que construir previamente un módulo especial, dado que, como es lógico, la nave Soyuz y el Módulo de mando del Apolo tenían distintos sistemas de atraque. Este módulo de acoplamiento (conocido como Docking Module o DM) viajó en el Saturno IB, de una forma similar a como lo hicieron los Módulos lunares en los Saturnos V. Una vez en el espacio, la nave Apolo tenía que capturarlo y extraerlo de la etapa del cohete Saturno.

La Soyuz vista desde la Apolo - AST-2-09
La nave soviética Soyuz vista desde el Módulo de mando Apolo

A partir de ese momento las dos naves podían unirse ya. Y lo hicieron dos veces. Aunque solo en la primera de ellas se abrieron las escotillas. Con un pequeño detalle, como las presiones y composiciones atmosféricas de las dos naves eran distintas, la escotilla entre el Módulo de mando y el DM tuvo que permanecer cerrada. Dentro del CSM se quedó Vance Brand, pasando al DM Stafford y Slayton por parte norteamericana y Leonov por parte soviética. En ninguna de las cuatro ocasiones en las que se juntaron los viajeros espaciales (en las 44 horas que estuvieron las dos naves unidas) pudieron estar presentes los cinco hombres a la vez. El segundo acoplamiento fue mucho más liviano: solo duró solo 3 horas y, como dijimos antes, los tripulantes no se vieron cara a cara de nuevo.

¿Y QUÉ HICIERON LOS "NAUTAS"?

Una vez acopladas las dos naves, se abrieron las escotillas y el astronauta Stafford y el cosmonauta Leonov se dieron un apretón de manos.

Apretón de manos en el ASTP.
El primer apretón de manos entre los comandantes Thomas P. Stafford y Alexei Leonov.

Durante el tiempo que estuvieron juntos se realizaron una serie de experimentos científicos, los "nautas" visitaron las dos naves, se firmaron certificados, se intercambiaron banderas, diplomas, condecoraciones y, como no, la ocasión se celebró con comida y bebida. Los norteamericanos llevaron güisqui y los soviéticos vodka, aunque solo fue para brindar, sin llegar a beberlo por razones obvias.

Stafford (izq.) y Slayton (dcha) sujetando comida y bebida rusa.
Los norteamericanos Stafford (izq.) y Slayton (dcha) sujetando comida y bebida rusa.

EL PAPEL DE ESPAÑA EN LA MISIÓN

Durante las negociaciones entre las dos delegaciones se acordó que la estación española de Fresnedillas fuera el nudo primario de comunicaciones en tierra. Por ese motivo a finales de 1974 se fue preparando un espacio allí para que, a partir de enero de 1975, se pudieran instalar las 127 toneladas que llegaron con material procedente de Estados Unidos en dos aviones C-5A Galaxy. Básicamente eran antenas y remolques con equipos electrónicos que permitieran enlazar con el satélite geoestacionario ATS-6.

Estación de INTA/NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid).
Estación de INTA/NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Se observa en la esquina inferior izquierda los remolques y las antenas utilizadas para enlazar con el satélite ATS-6.

Se iba a probar una nueva técnica de comunicación que permitiría alargar el tiempo de contacto entre la nave y la estación terrestre de 6 a 52 minutos en cada revolución, gracias precisamente a ese nuevo enlace satelital. Realmente era muchísimo tiempo, puesto que cada vuelta (órbita) a la Tierra duraría casi 90 minutos. Telefónica, a través de su centro de Buitrago, también participó en la misión retrasmitiendo todos los datos a Estados Unidos tal y como lo había hecho, de distintas formas, durante todos los programas espaciales tripulados de los norteamericanos.

¡DESTRUID LA CINTA!

Hace diez años, poníamos en este blog, con motivo del 35 aniversario del ASTP, la anécdota que narró Don Luis Ruiz de Gopegui en el programa de Iker Jiménez sobre una cinta con un video de la misión que la NASA pidió que se destruyera rápidamente para evitar un conflicto diplomático son los soviéticos.

Video oficial de NASA con parte del acoplamiento entre las naves y la apertura de la escotilla.

He tenido la ocasión, en todo este tiempo que ha pasado desde entonces, de indagar un poco más y de ampliar algunos detalles. La NASA debe tener alguna copia no destruida en sus archivos porque la “cinta española”, aunque no se destruyó, parece que se mandó posteriormente a Estados Unidos. Corría otra versión de que a lo mejor se robó cuando unos ladrones entraron en la estación de Fresnedillas en el tiempo que va desde el cierre de ésta hasta su desmantelamiento final y traslado a Robledo de Chavela.

Intentaré aportar más luz sobre esta anécdota cuando tenga más datos que se puedan confirmar.

EL PROBLEMA DEL IDIOMA

Uno de los problemas que hubo que resolver y que a priori nadie le dio la suficiente importancia fue el tema del idioma.

Al principio intentaron hablar todos en inglés, luego todos en ruso, posteriormente cada uno en su lengua, pero aquello no funcionaba. Así que se decidió que los norteamericanos hablaran ruso y los soviéticos lo intentaran con el inglés. Los astro/cosmonautas tuvieron que ir a clase. Y según dijeron, no les resultó fácil aprender el idioma "de los otros".

Los cosmonautas soviéticos en clase de inglés.
Kubasov y Leonov en clase de inglés.

Alexei Leonov afirmó, incluso, que se llegó a hablar un tercer idioma en la misión: el oklahomeski. Un nuevo idioma creado por Thomas Stafford al intentar pronunciar las “erres” en ruso. El comandante norteamericano nació en un pueblo de Oklahoma, de ahí lo de oklahomeski.

LOS SOVIÉTICOS SE RINDEN ANTE EL OMEGA SPEEDMASTER

Cuando en octubre de 1970 los norteamericanos y los soviéticos empezaron con las conversaciones sobre un futuro acoplamiento de naves en el espacio, el fabricante de relojes suizo Omega vio una oportunidad para vender sus relojes al otro lado del telón de acero. Como hemos contado en el blog recientemente, en 1965 el Omega Speedmaster fue escogido por NASA como el reloj oficial para sus astronautas. Incluso llegó a la Luna en todas las misiones tripuladas y a partir de entonces es mundialmente conocido como el reloj lunar o Moon watch.

Kubasov con sus dos Omega Speedmaster
Kubasov con sus dos Omega Speedmaster

Omega presentó a los soviéticos dos modelos: el Speedmaster y el Flightmaster. Y les convencieron. A partir de entonces también en las misiones soviéticas tripuladas volaría al espacio el Speedy.

Leonov con dos de sus tres Omega Speedmaster.
Leonov con dos de sus tres Omega Speedmaster.

En el Apolo-Soyuz Test Project se llevaron once Speedmaster al espacio. Oficialmente cada astro/cosmonauta llevó dos unidades, pero a Leonov le debió gustar mucho y se llevó un tercer Speedy en su equipo personal. Los soviéticos llevaban la hora de Moscú en uno de ellos y el tiempo transcurrido de la misión (Mission Elapsed Time) en el otro.

LOS NORTEAMERICANOS CASI MUEREN EN LA REENTRADA

Parece ser que, debido a un fallo en los procedimientos, por la válvula que controlaba la presión atmosférica en la nave, se coló un poco de gas tetróxido de nitrógeno proveniente del sistema de propulsión del Módulo de mando (RCS).

Amerizaje del Módulo de mando al final de la misión Apolo-Soyuz.

Esto provocó que Vance Brand se desmayara y Deke Slayton empezara a tener náuseas y a toser muy fuerte. La rápida reacción del comandante Stafford, sacando las mascarillas de oxígeno (y poniéndosela a Brand), hizo que la cosa quedara solo en un buen susto. Aunque los astronautas tuvieron que ser ingresados después en el hospital durante unos días.

CONCLUSIÓN

Aunque la misión terminara de forma abrupta para los norteamericanos, en general fue un gran colofón para dar carpetazo a la era Apolo. Muchas cosas iban a cambiar en NASA a partir de entonces con el Transbordador espacial (Shuttle) que ya se vislumbraba en el horizonte.  Para los soviéticos, sin embargo, fue sin duda un gran éxito.

Las dos tripulaciones bromeando encima de las naves de entrenamiento
Las dos tripulaciones bromeando encima de las naves de entrenamiento

Aquella misión se produjo en un ambiente general de cordialidad y afabilidad y, en realidad, fue un parón temporal de las hostilidades, una tregua, entre los dos grandes bloques políticos de la época.

Regalos y objetos de la misión ASTP
Objetos intercambiados por las dos potencias durante el acoplamiento de las naves Apolo y Soyuz.

Todavía quedaban quince años hasta la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS. En ese impasse se volvió de nuevo al secretismo y a la desconfianza entre los dos países. Sin embargo, el Apollo-Soyuz Test Project sirvió para que, durante un breve tiempo y en palabras del propio Leonov, “se creara un símbolo de la nueva forma de pensar, de impulsar un nuevo comienzo para las dos potencias”.

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Las mujeres del Apolo 11. Carta de un lector de la revista “Investigación y Ciencia”

En el número de la revista “Investigación y Ciencia” del pasado mes de febrero (de 2020), aparece una interesante historia, dentro de la sección de “Cartas de los lectores”, relacionada con las mujeres involucradas en el lanzamiento del Apolo 11.

Por su interés, lo reproduzco aquí.

Isaac Freund, del Departamento de Física de la Universidad Bar-Ilan de Israel, comenta que, en la famosa fotografía de la sala de control de lanzamiento, tomada durante el despegue del Apolo 11 en Cabo Cañaveral el 16 de julio de 1969, aparte de ver a JoAnn Morgan se puede intuir a la derecha que hay otras tres mujeres. Freund se pregunta quienes podrían ser.

Lanzamiento del Apolo 11. Cabo Cañaveral. 16 de julio de 1969.

Y es la mismísima JoAnn Morgan la que responde a la pregunta:

“Ignoro quiénes eran las mujeres que estaban al fondo. Entraron por la puerta trasera para escuchar los discursos de las personalidades, que tuvieron lugar unos 40 minutos después del lanzamiento. Yo no las conocía: podían haber sido oficinistas, encargadas del reparto de correo o miembros del personal administrativo presente en el edificio.

En la instalación había muy pocas mujeres de la NASA. Durante las pruebas, Judy Kersey, la primera ingeniera de sistemas de guiado, solía informar a su jefe de división, que estaba sentado en la misma fila que yo. Pero creo que durante el lanzamiento Kersey se quedó en el Edificio Central de Instrumentación. Las puertas de la sala de control se abrieron 30 minutos después del despegue, una vez que los motores de la primera y la segunda etapa se encendieron con éxito. También recuerdo que Boeing tenía a una redactora que ayudaba a los ingenieros con los distintos trámites.”

Por cierto, a JoAnn Morgan también se la distingue perfectamente en algunos planos del espectacular documental “Apollo 11” el cual reseñamos aquí el año pasado.

JoAnn Morgan en una reunión previa al lanzamiento del Apolo 11. (Documental Apollo 11).

(Gracias a Carlos, del COFIS, por el chivatazo).

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Recreación en 4K de lo que vieron los astronautas del Apolo 13 cuando pasaron cerca de la Luna

Vistas de la Luna del Apolo 13 en 4K

Se acerca ya la fecha en la que se celebrarán los 50 años de la famosa misión Apolo 13 y la NASA ha recreado en un video en 4K lo que vieron los astronautas cuando circunnavegaron la Luna.

Para poder hacerlo, se han utilizado las imágenes obtenidas por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) tomadas sobre las zonas lunares por las que sobrevoló el Apolo 13 en su fatídico viaje de regreso a la Tierra.

La Luna y el crater Chaplygin vistos desde el Apolo 13 (Foto: AS13-62-8909)

Hay que recordar que el Apolo 13 sufrió una explosión de uno de sus tanques de oxígeno durante su viaje de la Tierra a la Luna y el descenso a la Luna tuvo que ser suspendido. Además, para que los astronautas pudieran volver sanos y salvos, se decidió que la nave seguiría su curso hacia la Luna y gracias a la trayectoria de retorno libre ésta daría una vuelta alrededor de nuestro satélite para regresar a la Tierra unos días más tarde sin necesidad de encender el motor del dañado módulo de servicio.

De izq. a dcha: Haise, Lovell, Presidente Nixon y Swigert. (17 abril 1970).

El Apolo 13 fue lanzado desde Cabo Cañaveral el 11 de abril de 1970 y amerizó en el Océano Pacífico siete días después. Iba a ser la tercera misión que pisara la Luna, pero su comandante, James Lovell, y el piloto del módulo lunar, Fred Haise, se quedaron con las ganas. El tercer astronauta que los acompañó (y que no pisaría la Luna) fue Jack Swigert, piloto del módulo de mando. Solo Fred Haise volvió a volar de nuevo, pero ya con el Transbordador espacial Enterprise.

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50 años de la visita de los astronautas del Apolo 12 a Maspalomas

Apolo 12 (izq. a dcha): Charles "Pete" Conrad Jr, Richard F. Gordon Jr. y Alan L.Bean. Foto NASA.

Como hicieran los astronautas del Apolo 11 y sus esposas cuatro meses antes, los tripulantes del 12 emprendieron el viaje de buena voluntad por varios países. En esta ocasión, los ilustres viajeron irían a aquellos lugares que no pudieron ser visitados por Armstrong, Aldrin y Collins en la primera gira, después de su misión lunar.

Recordamos que la tripulación del Apolo 12 estaba formada por el tercer hombre en pisar la Luna; el comandante Charles “Pete” Conrad, el cuarto hombre en hacerlo; Alan Bean y el piloto del módulo de mando (que se quedaba orbitando la Luna) Richard Gordon. Los acompañaban sus respectivas esposas: Jane Conrad, Sue Bean y Barbara Gordon.

Portada del Eco de Canarias del 21 febrero 1970 anunciando la llegada de los tripulantes del Apolo 12 el día anterior a Gran Canaria.

Dada la buena acogida con la que se recibieron a los primeros hombres que pisaron la Luna en Gran Canaria, en octubre de 1969, la NASA decidió que también los tripulantes del Apolo 12 disfrutarían de un fin de semana de descanso en Maspalomas, después de visitar una serie de países en Hispanoamérica y antes de abordar las visitas a los países europeos. Se trataba, por tanto, de una visita no oficial.

De este modo, el viernes 20 de febrero de 1970, a las 23:20h el avión Boeing 707 del presidente de los Estados Unidos aterrizó, procedente de Panamá, en el aeropuerto grancanario de Gando con los famosos pasajeros. Una hora antes del aterrizaje se recibió un telegrama, procedente del avión, en el hotel donde se iban a hospedar. En ese telegrama se comunicaba que un astronauta (sin especificar quién) sufría un fuerte dolor de muelas y se solicitaba que se gestionara la visita a un dentista para el día siguiente.

Hotel Maspalomas Oasis durante la visita de los astronautas del Apolo 12 (Febrero 1970).

Después de bajar del avión tuvo lugar una pequeña rueda de prensa y al terminar pusieron rumbo al ya mítico hotel Maspalomas Oasis. Para Charles Conrad era su segunda visita a Gran Canaria pues ya estuvo allí en septiembre de 1965 con su compañero Gordon Cooper de la misión Géminis 5.

Al día siguiente ocurrió algo impensable por lo poco probable que es; Maspalomas amaneció sin sol y con una ligera llovizna. El plan inicial de coger un barco y salir a navegar tuvo que ser cancelado. Conrad aprovechó para ir a jugar al golf y comer en el campo, Gordon se quedó en la habitación descansando y Alan Bean aprovechó para visitar el Centro Helioterápico Canario, que el italiano Eduardo Filiputti había montado allí. Por cierto, este centro se encontraba justo al norte de la charca de Maspalomas y ya no existe.  En aquellas instalaciones se ofrecían baños de arena caliente, entre otras cosas, para aliviar enfermedades. Las esposas de los astronautas se fueron a la peluquería del hotel y a hacer unas compras. Salvo una de ellas que se fue a la ciudad de Las Palmas…

Postal del Centro Helioterápico Canario de Maspalomas. Autor desconocido.

Y es que Sue Bean tenía cita con el dentista Alejandro Ramírez, en su consulta de la capital grancanaria. Despejando así la duda sobre quién necesitaba tratamiendo odontológico. La esposa del cuarto hombre en pisar la Luna tuvo que esperar su turno en la sala de espera de la consulta. Allí un periodista del Eco de Canarias, Pedro González Sosa, aprovechó para entrevistarla en exclusiva.

Para terminar el día se había preparado una gran cena homenaje a los tres astronautas y sus esposas en el hotel, tal y como había sucedido unos meses antes con Armstrong, Aldrin y Collins. En la fiesta posterior, amenizada por el folclore canario del grupo Roque Nublo, se bailó y se cantó. También se les homenajeó, entregándoles el Can de plata insular además de obsequiarles con unos cuchillos labrados, unos timples y unos puros canarios. A sus esposas se les regaló unas típicas mantelerías.

Conrad recibiendo el Can de plata insular, a la izquierda Gordon y Bean (de espaldas). Autor desconocido.

El domingo 22 continuó siendo un día de mal tiempo por lo que tampoco pudieron salir a navegar. Conrad aprovechó de nuevo para ir a jugar al golf, aunque esta vez se le unió su compañero Gordon y Alan Bean también repitió el plan del día anterior y volvió al centro helioterápico. Todo el mundo se retiró pronto a descansar después de una cena íntima.

Segundo día de golf en Maspalomas. Sentado a la izquierda Charles Conrad y en el medio Richard Gordon. Autor: desconocido.

Al día siguiente, el de su partida, amaneció con sol. Su vuelo a Lisboa estaba previsto que partiera de Gando a las 10:20h de la mañana, pero unos minutos antes de embarcar, los tres astronautas concedieron una pequeña rueda de prensa en el aeropuerto. Allí solo estaban los periodistas de Televisión Española, Radio Nacional de España y el Eco de Canarias. Parece ser que los otros medios locales canarios que no llegaron a tiempo para cubrir la rueda de prensa (Diario de Las Palmas y La Provincia) se "picaron", como demuestra la crónica que se puede leer en el Eco de Canarias del día 25 de febrero… Cosas de periodistas.

De esa rueda de prensa me quedo con la respuesta de Pete Conrad cuando uno de los periodistas le preguntó si querría ser el primer astronauta en pisar Marte:

No me gustaría estar volando por el espacio, dentro de un “cascarón de nuez”, durante 600 días en que está calculado tardar para llegar el primero a Marte.

Que yo sepa, ningún otro astronauta del Programa Apolo volvió después por Gran Canaria por causa de otra gira mundial de buena voluntad.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

El objeto regalado por NASA al Hotel Oasis Maspalomas no es una pieza de un repetidor de comunicaciones, por Valeriano Claros

El objeto expuesto en el Hotel Riu Oasis Maspalomas. Fotografía: Laura García Morales.

Publicamos en MrGorsky un nuevo artículo de Valeriano Claros. Esta vez se trata de la investigación que realizó en nuestra visita del pasado mes de noviembre a Maspalomas con motivo de la inauguración de la exposición, recientemente clausurada, “De Maspalomas a la Luna”.

Uno de los objetos expuestos, procedía del Hotel Riu Oasis Maspalomas. En ese hotel se hospedaron la tripulación del Apolo 11, con sus esposas, en el mes de octubre de 1969, es decir, tres meses después de volver de la Luna. En febrero de 1970 hicieron lo propio los de la tripulación del Apolo 12.

Pues bien, parece ser que NASA regaló al hotel una pieza que ha estado expuesta allí desde entonces. Por lo visto corrió el bulo de que se trataba de una pieza de un repetidor de comunicaciones de la estación de seguimiento que NASA puso en Maspalomas desde el mismo comienzo de la carrera espacial con el Programa Mercury.

A Valeriano aquello le parecía raro, como me comentó varias veces durante los días que estuvimos allí juntos, así que a la vuelta de Maspalomas se puso a investigar para intentar aclarar lo que era ese objeto realmente. Y aquí están las conclusiones de su investigación:

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“El pasado mes de noviembre tuve el honor de ser invitado por las autoridades del Cabildo de Gran Canaria y del Municipio de San Bartolomé de Tirajana a participar en la inauguración de la exposición “De Maspalomas a Luna” el 29 de noviembre pasado, que con motivo del cincuentenario (1969-2019) de la llegada del Hombre a la Luna y de la visita de la tripulación del Apolo 11 a Gran Canaria (1969-2019) que hoy se procede a clausurar.

Durante mi estancia en el Hotel RIU Palace Oasis, me hablaron de un objeto que NASA había regalado como recuerdo y agradecimiento a los propietarios del Hotel Oasis pues los astronautas comentaron que “había sido una generosa y afectuosa hospitalidad”. El objeto estuvo expuesto en una urna en el recibidor del hotel muchos años, como explicaba D. José Manuel García, subdirector del hotel en esos días, en la entrevista que, con foto, publicó La Provincia 27 de agosto de 2012 en la que explicaba que había una inscripción en la que se leía LVII y que los turistas lo habían bautizado como “el ovni”.

José Manuel García, subdirector del hotel Maspalomas Oasis. Foto Marrero. Diario La Provincia.

Tras la renovación del hotel, la pieza se instaló en una vitrina a la entrada de su Restaurante Krystal y, como me había llamado poderosamente y me informaron que se iba a trasladar a la exposición pues se decía que era una pieza de un repetidor de comunicaciones que había estado instalado en los terrenos que ocuparon la estaciones Mercury y Gemini y que se desmontó cuando se construyó la Estación Apolo en Montaña Blanca, solicité a los organizadores que, cuando se trasladara a la exposición, me permitiesen inspeccionarlo y para tratar de encontrar la inscripción mencionada pues, a bote pronto pensé que, el objeto, quizá, podría estar relacionado con las misiones Apolo ya que esas letras podrían ser el número romano 55 o un acrónimo de Launch Vehicle 11.

Cuando el día 28 de noviembre pude inspeccionar el objeto y fotografiarlo, mi sorpresa fue que la inscripción era LXXI (71 en números romanos) pero, además, había una firma: VISEUX.

El objeto. Fotografía: Valeriano Claros.

El objeto. Fotografía: Valeriano Claros.

Inmediatamente me puse a investigar ese nombre poniéndome en contacto con la Galería DOM-ART, cuya directora, Madame Martine CAMBRIEL, experta en Viseux, me confirmó la autenticidad de la escultura, con el siguiente resultado:

El objeto regalo de NASA es pues una escultura de Claude Viseux, pintor y escultor francés nacido en 1927 en Champagne-sur-Oise y que murió en Bayona el 9 de noviembre de 2008.

Claude Viseux junto a una de sus obras en 1995

Claude Viseux fue Profesor y jefe de taller en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París de 1975 a 1992; Oficial de Artes y Letras y Caballero de la Legión de Honor y de la Orden del Mérito.

Sus esculturas están presentes en muchos lugares públicos y museos: Museo de Arte Moderno de París y Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París, Museo de Argel, Miami, Ciudad de México, Varsovia, Fundación Maeght , Museo Middelleim en Amberes, Museo Cantini en Marsella, Colección de Museos Reales de Bélgica, Museo Dunkerque…

Claude Viseux recibió la medalla de oro en la Trienal de Delhi en 1986 y el Premio Anon Pevsner en 1992 y participó en la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle – patrocinada por el Cabildo Tenerife y organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias que tuvo lugar en Santa Cruz de Tenerife entre diciembre de 1973 y enero de 1974- con otros cuarenta y tres escultores de la talla de Joan Miró, Marino Marini, Henry Moore, Ossip Zadkine, Pablo Gargallo, Julio González, Óscar Domínguez, Alexander Calder, Alicia Penalba, Martín Chirino o Josep María Subirachs.

Muchas de las esculturas expuestas en Santa Cruz de Tenerife, están todavía instaladas en numerosos parques y plazas de la ciudad y algunas han sido restauradas.

La llamada “Homenaje a Millares”, de Claude Viseux, está instalada en Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife donde fue instalada en 1973 y fue restaurada en 2006.

Homenaje a Millares. Acero inoxidable. Pedestal de hormigón.
Descansa encajada en un cilindro de hormigón, permitiendo, al ser girada, producir un potente sonido metálico.

Otra escultura de Claude Viseux, denominada "Tensores" fue instalada en 1994 - para conmemorar la apertura de la II Exposición Internacional de Escultura en la Calle- en la Avenida Marítima de Santa Cruz de Tenerife frente a Presidencia del Gobierno, pero fue retirada de su ubicación original al comienzo de las obras del tranvía y, parece, que se ha extraviado.

"Tensores", de Claude Viseux. Foto: La casa de mi tía.es

Gracias al Cabildo de Gran Canaria, al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, a la Comisaria y a la cooperación de todos los que hemos participado, muy especialmente al INTA y a la Dirección del Hotel Riu Palace Oasis en la organización de la exposición de “Maspalomas a la Luna”, hemos podido catalogar el objeto que NASA regaló al Hotel Oasis de Maspalomas, que demuestra que no era una pieza de un repetidor de comunicaciones.

No hemos podido fijar el año de la entrega por NASA pues no existen fotos ni referencias escritas del acto ni tampoco el nombre de la escultura, aunque los expertos en Claude Viseux consideran que debería incluirse en la serie llamada “Instables” (Inestables) como la de Santa Cruz de Tenerife, por el año de construcción (1971), aunque no tiene ninguna pieza móvil.

¡Bienvenida sea esta escultura del gran Claude Viseux a Maspalomas que ahora podrá ser expuesta con su verdadero nombre y origen!

Valeriano Claros Guerra. Maspalomas, enero de 2020.”

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Noticia relacionada aparecida en el diario La Provincia del 30 de enero de 2020: La exposición de la NASA cierra con el descubrimiento de una escultura.

Gracias de nuevo a Valeriano por su investigación y por enviarnos su informe para su publicación en el blog.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Sorteo de la Lotería con motivo de los 50 años de la llegada del hombre a la Luna

Décimo del sorteo 13 de julio de 2019

El próximo sábado 13 de julio de 2019 tendrá lugar un sorteo especial de la Lotería Nacional con motivo de la celebración de los 50 años del Apolo 11.

El décimo lleva una fotografía de la antena de la estación de seguimiento de Robledo de Chavela y cuesta 12 euros.

El número 20769, que sería el más significativo, por lo que yo sé, está ya agotado. Pero bueno, siempre se puede jugar otro y ver si hay suerte.

ACTUALIZACIÓN (10/07/2019): La ONCE también va a conmemorar la efeméride con un cupón para el sorteo del sábado 20 de julio. El cupón se presentará en Robledo de Chavela el día 15 de julio. Más información en la web del Ayuntamiento de Robledo.